¡Luchar
para defender PEMEX y el resto de la industria energética!
Renacionalización
total y sin pago de la industria energética,
ya que hasta ahora cerca del 50% se encuentra en manos
de 200 empresas extranjeras.
¡Una
expropiación total sin que vean un solo peso,
a los pulpos energéticos que han operado a diestra
y siniestra en el territorio nacional, fortaleciéndose
con los recursos del pueblo trabajador!
No basta decir que no debe de haber privatización,
sino que hay que denunciar y reconocer que ésta
se ha desarrollado de manera furtiva, avalada por todos
los colores del parlamento desde hace mucho tiempo;
además, esta industria tan estratégica
debe estar en manos de quienes la conocen y saben de
ella: los obreros. Por eso luchamos por su control obrero.
¡Reorganizar
al sindicato y luchar contra la dirección pro
patronal que ha convertido a este en una herramienta
del Estado burgués y recuperarlo para la lucha!
¡Control
obrero total de la industria energética del país!
|
Se
constituyó el Frente Universitario en Defensa
de la Industria Petrolera Nacionalizada en la Facultad
de Ingeniería de la UNAM
En
el marco del inicio de los debates sobre la reforma
petrolera que se llevan a cabo en el congreso, el
pasado día 14 de mayo se llevó a cabo
la conferencia magistral “¿Es positiva la privatización
de PEMEX?”, en la Facultad de Ingeniería de
la UNAM. El evento se realizó con el objetivo
de generar en la comunidad universitaria el conocimiento
sobre el tema petrolero que permita reflejar la necesidad
de defender la industria petrolera nacionalizada y
plantear una alternativa de reforma que contemple
un debate amplio, informado, técnico y científico,
que incluya a la mayoría de la población
y promover la organización independiente de
los partidos políticos tradicionales para llevar
a cabo dicha defensa de acuerdo con los intereses
de las mayorías trabajadoras, pobres y explotadas
de este país. De este modo, quedó constituido
de manera formal el Frente Universitario en Defensa
de la Industria Petrolera Nacionalizada y el Comité
de Ingenieros en Defensa del Petróleo, con
la participación de los asistentes. La primera
reunión de éste frente será el
próximo día 27 de mayo a las 14 horas
en la zona de horarios del Anexo de Ingeniería
en Ciudad universitaria; así también
la primera reunión del comité de ingenieros
será el próximo jueves 22 de mayo a
las 14 horas en el mismo lugar.
Los
que organizamos este evento declaramos que:
Ante la simulación de debate organizado por
los legisladores, al que no se le plantea un objetivo
y sólo participan invitados, los organizadores
de este foro proponemos el debate en las escuelas,
centros de trabajo y plazas públicas, con la
finalidad de crear Comités Locales en Defensa
del Petróleo que a su vez cumplan la
función de difundir el debate y promuevan la
organización por la defensa de PEMEX.
Ante
el claro carácter privatizador de las propuestas
de reforma a las seis leyes secundarias que propone
el ejecutivo federal, que contemplan la posibilidad
de otorgar contratos de todo tipo a privados en todas
las etapas del proceso de trabajo petrolero; y ante
el hecho de que hoy la petroquímica está
privatizada en su totalidad y todos los rubros de
la industria petrolera presentan una importante
participación de los inversionistas privados
y que el 46.55% de la energía que se produce
en México es privada, proponemos una política
petrolera y energética que tenga como eje la
integración de la industria energética
nacional, que incluye a las fuentes renovables, no
renovables y al agua; que tenga como objetivo satisfacer
la demanda interna de combustibles y refinados creando
refinerías energéticas (cogeneración
de energía PEMEX-CFE-LyFC); que impulse fuertemente
el desarrollo tecnológico en las áreas
de exploración, explotación y refinación
mediante la vinculación con el Instituto Mexicano
del Petróleo, el Instituto Politécnico
Nacional, la Universidad Nacional Autónoma
de México y todas las universidades públicas
del país; y que ante la corrupción y
afán privatizador de empresarios (Consejo de
Administración de PEMEX), burócratas
como Jesús Reyes Heroles, y partidos
políticos que mantienen un control mafioso
del sindicato petrolero (como es el caso de Carlos
Romero de Champs), proponemos la renacionalización
de PEMEX y la industria energética nacional
y el control obrero sobre esta industria.
¡Luchar,
Vencer!
Por una alternativa obrera y socialista
Grupo de Acción Revolucionaria
Se constituye Frente
Tlaxcalteca en Defensa de los Recursos Naturales
En
su propia casa, el PAN sale por la puerta trasera
Despúes
de una álgida discusión sobre el contenido
de la Reforma Energética presentada por Calderón
al parlamento burgués, se conformó el
Frente Tlaxclateca en Defensa de los Recursos Naturales
como una importante herramienta de lucha para enfrentar
la embestida privatizadora hacia el sector energético,
impulsada por el imperialismo, principalmente el estadounidense,
a través de su títere espurio.
A
la mesa redonda sobre la Reforma Energética
que se realizó en el estado de Tlaxcala el
pasado jueves 29 de mayo, asistieron cientos de estudiantes
tlaxcaltecas de la unidad 291 de la Universidad Pedagógica
Nacional, de la Universidad Autónoma de Tlaxcala,
trabajadores y académicos de ambas dependencias;
trabajadores del magisterio y pueblo en general.
Ante
la simulación de debate organizado por los
legisladores, al que no se le plantea un objetivo
y sólo participan invitados, algunos expositores
de este foro propusimos el debate popular, en las
escuelas, centros de trabajo y plazas públicas,
con la finalidad de consolidar organización
política independiente de los partidos de la
burguesía y de los gobiernos que a su vez cumplan
la función de difundir el debate y promuevan
la organización y la movilización por
la defensa de PEMEX y los energéticos; fue
así como surgió generar este nuevo Frente
Tlaxcalteca en Defensa de los Recursos Naturales.
El
PAN sin nada que ofrecer y el resto de los partidos
también
En la mesa redonda hubieron representantes de partidos
políticos de la burguesía, principalmente
del PANAL, del PAN y del PRD. El PAN elaboró
un intento de respuesta confusa, sin cuerpo ni elementos
técnicos que justifiquen la propuesta de Calderón
y terminó siendo una de las peores exposiciones
que han desarrollado los panistas en torno al futuro
de los energéticos en nuestro país,
en reflejo total de que su política es la que
dictan los asesores del imperialismo estadounidense
y los grandes organismos financieros del capital;
que ellos sólo repiten lo que les piden repetir
pero que en escencia desconocen los por qué
de las iniciativas que están planteando. Son
completamente indefendibles sus argumentos por los
cuales pretenden otorgarles a las trasnacionales imperialistas
los pozos petroleros y no sólo desde el punto
de vista científico y técnico, sino
también desde el punto de vista constitucional.
De
ahí siguieron los panales, quienes intentaron
colocarse en un papel central entre el PRD y el PAN;
evidenciande que en su ignorancia creen que el debate
se centra únicamente entre las fuerzas parlamentarias
y que colocándose al centro, pueden tan si
quiera representar una opción polítca;
además refleja la carencia total de argumentos
para tan si quiera decir que se representa a un sector
del pueblo y revela el carácter palero y entreguista
de esta agrupación como una herramienta de
maniobreo de la burguesía dentro del parlamento
burgués.
El
PRD se enfocó meramente a repetir el discurso
obradorista de los domingos de cada mes en el zócalo
de la Ciudad de México, sin ninguna propuesta
política para los asistentes o alternativa
para desarrollar en un estado gobernado por quienes
les arrebataron, otra vez, la presidencia de la república.
El
PAN, ante los continuos cuestionamientos del FTE y
del GAR y de otros panelistas desde una variedad de
enfoques, sobre el verdadero objetivo de la reforma
que no es otro mas que la privatización a partir
de la reforma a las seis leyes secundarias que propone
el ejecutivo federal, que contemplan la posibilidad
de otorgar contratos de todo tipo a privados en todas
las etapas del proceso de trabajo petrolero, terminó
por salir por la puerta trasera, evidentemente molestos
ante la revolcada política que le propinaron
dos organizaciones de la clase obrera a este representante
de la burguesía. El resto de los partidos se
retiraron con más pena que con gloria.
Hoy
votas por defender el petróleo; mañana
tendrás que salir a las calles para defender
tu voto
¡Hoy
decimos que PEMEX no se vende!
El
día 27 de julio fue un día histórico.
Los mexicanos, libremente y guiados por nuestras conciencias,
asistimos a las urnas para decir NO a la reforma privatizadora
de Felipe Calderón. Esto es un deber, ya que
la reforma calderonista no sólo abre las puertas
a que “inversionistas extranjeros” extraigan petróleo
mexicano de “aguas profundas”, sino que permite que
estos mismos extranjeros exploren y extraigan petróleo
en tierra y en aguas poco profundas. Ya que el gobierno
deliberadamente sangra a PEMEX, cobrándole
millonarios impuestos que le perdona a empresas como
Telmex o Televisa, la empresa petrolera no ha podido
invertir en explotar pozos nuevos; incluso abandona
pozos que ya estaban produciendo, que ahora serán
el botín de Repsol, YPF, Shell o Haliburton.
Este gobierno que destruye las empresas nacionales
para rematarlas al mejor postor, que empobrece al
país para enriquecer a sus socios y amigos,
debe de ser detenido.
Es
por eso que la jornada del 27 de julio, en la que
votamos por defender lo que es de la nación,
debe de ir acompañada de nuevas jornadas de
lucha contra el gobierno. Hace dos años los
mexicanos también acudieron a las urnas a votar
por lo mismo: en contra de los gobiernos neoliberales
(de la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox y ahora Calderón)
y por construir una alternativa para los pobres y
los trabajadores. Si hace dos años los poderosos,
de la mano de sus socios gringos y españoles,
se burlaron de la democracia y de la voluntad de la
mayoría, hoy otra vez se burlan del pueblo
mexicano. El debate en el senado que consiguió
la Resistencia Civil y Pacífica ha sido menospreciado
tanto por los panistas como por el FAP. La derecha
ha declarado que el debate “es ideológico”
y que, por lo tanto, no le harán caso y votaran
por la iniciativa de calderón. Los partidos
que integran al Frente Amplio Progresista desperdiciaron
el tiempo del debate y ahora se aprestan a votar una
“tercera vía” que no sería otra cosa
más que la propuesta calderonista, condimentada
por el PRI y “revisada” por el PRD.
Hay
otro camino: el de la organización desde abajo.
Así como la lucha por que se abriera el debate
en el senado fue un fracaso, la consulta a la que
asistimos también lo será mientras el
movimiento en defensa del petróleo siga manteniéndose
en los “cauces legales”. Hoy parece que las elecciones
del 2006 han sido olvidadas, y si en una elección
federal la derecha puede hacer un fraude, en la consulta
ciudadana del día de hoy ni siquiera va a hacer
falta. El gobierno federal simplemente va a ignorar
lo que hoy se decida.
Pero si el gobierno federal va a ignorar la democracia,
y si los integrantes del “gobierno legítimo”
olvidan el fraude de 2006, nosotros no vamos a ignorar
las lecciones que nos da la lucha. Una de esas lecciones
fue Oaxaca y el movimiento que ocupó sus calles
en 2006, dirigido por la Asamblea Popular de los Pueblos
de Oaxaca. Hoy nuestra lucha por defender al petróleo
debe de alejarse de los cauces “institucionales”,
que ya vimos que no funcionan, y se acerque a la democracia
directa que dirigió el movimiento en Oaxaca.
Los métodos de la asamblea, donde todos debaten
y todos discuten, así como sus formas de lucha,
la barricada, las pintas, la huelga, la movilización
social, tienen que ser los métodos del movimiento
en defensa del petróleo.
Es
por eso que desde el Grupo de Acción Revolucionaria,
el Frente de Trabajadores de la Energía, el
Frente Tlaxcalteca en Defensa de la Industria y los
Recursos Nacionales y el Frente Universitario en Defensa
de la industria Petrolera Nacionalizada proponemos
la formación de un Frente Independiente en
Defensa del Petróleo. ¿Independiente
de qué? De los políticos que hoy malgastan
el movimiento en lugar de llevarlo a sus últimas
consecuencias.
Si
el gobierno federal se empeña en vender los
bienes de pueblo, en reprimir y en gobernar en beneficio
de los grandes millonarios, es nuestro objetivo derrocar
a este gobierno.
¡¡Todos
al Paro Nacional para defender el petróleo
este 1 de septiembre!!
IFE,
¡aválame la consulta!
Walter
J. Ángel
Una
iniciativa ha colmado la discusión en torno
a la reforma energética, la llamada “consulta
popular”. Esta herramienta, planteada desde el seno
del movimiento lopezobradorista, pretende ser la panacea
del movimiento nacional que lucha por la defensa del
petróleo. Este planteamiento, al igual que
muchos otros que han surgido directamente de la dirección
de la Convención Nacional Democrática
(CND), el Frente Amplio Progresista (FAP) y López
Obrador, como el llamado “Gobierno Legítimo”
y demás, nace con severas contradicciones.
Lo
más significativo de todo esto, es que el organismo
que se encargará de vigilar el cumplimiento
de la jornada de consulta, que la avalará y
al cual decenas de “representantes populares” desde
alcaldes hasta gobernadores del PRD encabezados por
el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México
Marcelo Ebrard, han acudido a consultar para el desarrollo
de la misma, fue una pieza primordial para la imposición
de Felipe Calderón en la presidencia: el Instituto
Federal Electoral (IFE).
¿No
Andrés Manuel López Obrador declaró
en la CND, de manera contundente, ante una plaza desbordada
por millones el 20 de noviembre de 2006, que las instituciones
deberían irse al diablo? Incluso, sus asesores
"marxistas", miembros y simpatizantes de
la CND, saludaron esta posición reproduciéndola
cuantas veces pudieron en los medios a su alcance.
Este
tipo de posiciones han resultado una constante por
parte del “Gobierno Legítimo”, en un reflejo
claro de que las instituciones que mandaron al diablo
siguen siendo su alternativa ante el descontento social
que se viene gestando día con día. Desde
la promoción de los amparos jurídicos
ante los tribunales del Estado con la Ley del ISSSTE,
hasta las solicitudes, iniciativas y controversias
presentadas en el parlamento, el “Gobierno Legítimo”
está diciendo a gritos que necesita de esas
instituciones podridas porque éstas son las
garantes de la gobernabilidad que el Estado necesita
y al que ellos están incorporados; puesto que
cualquier otra idea que trastoque los elementos esenciales
del Estado, se estaría llevando de calle tanto
al PRD como al conjunto de la dirección del
movimiento lopezobradorista y sus estructuras como
la CND.
Una
consulta avalada por el organismo que garantizó
el robo de la elección del 2006 representa
una burla para el movimiento que dicen representar.
Las críticas de los miembros de base de la
CND, como la resistencia civil y pacífica,
no se ha hecho esperar; algunos hasta hablan de engaños
y “chamaqueadas” por parte de la dirección
del FAP.
Realizar tanto una consulta y un debate popular sobre
el tema de los energéticos son un ejercicio,
a nuestro parecer, correctos; lo incorrecto es pensar
tan siquiera en que los actores que tienen al país,
a la clase trabajadora, a los campesinos y a los sectores
populares en las actuales condiciones, sean los que
le den el visto bueno e instrumenten una política
en función de estos reclamos populares. Debería
darles vergüenza a estos que dicen ser “representantes
de los pobres de México”, tan siquiera pensar
en semejante tontería para evitar llamar de
manera decisiva a las calles a esos millones de seguidores
para hacer valer su voz.
La
CND se dice heredera del espíritu de 1938,
momento histórico en el que se llevó
a cabo la nacionalización petrolera. Y no se
equivoca, puesto que si es por retomar a Lázaro
Cárdenas, este sólo legalizó
institucionalmente lo que los trabajadores ya estaban
haciendo en las calles y en la industria petrolera
a manos de las empresas estadounidenses; pero el verdadero
espíritu del '38 recae en el pueblo organizado
al lado de la clase trabajadora que tomó los
centros de trabajo y peleó en las calles por
los recursos naturales estratégicos que estaban
en manos del imperialismo. Ese es el ingrediente ausente
en la política lopezobradorista: un programa
con el cual salir a las calles que reorganice a la
dispersa clase trabajadora que participa de sus movilizaciones,
definiendo un carácter anticapitalista en torno
a un asunto tan importante para todos en este país.
En
este sentido, es que el Grupo de Acción Revolucionaria
hemos planteado que no basta decir que PEMEX no se
privatiza, que se defiende; que debemos salir y pelear
en las calles con los elementos programáticos
que aún no se han planteado y que nos van a
permitir colocarnos a la ofensiva ante la embestida
privatizadora de los fanáticos neoliberales
calderonistas que siguen las instrucciones de Washington:
renacionalización total y sin pago de la industria
energética, ya que hasta ahora cerca del 50%
se encuentra en manos de 200 empresas extranjeras.
Una expropiación total sin que vean un solo
peso, a los pulpos energéticos que han operado
a diestra y siniestra en el territorio nacional, fortaleciéndose
con los recursos del pueblo trabajador. No basta decir
que no debe de haber privatización, sino que
hay que denunciar y reconocer que ésta se ha
desarrollado de manera furtiva, avalada por todos
los colores del parlamento desde hace mucho tiempo;
además, esta industria tan estratégica
debe estar en manos de quienes la conocen y saben
de ella, los obreros. Por eso es tan importante la
participación organizada de los obreros de
PEMEX, del sindicato petrolero, que Andrés
Manuel López Obrador sabe que participan de
su movimiento, pero que se niega rotundamente a llamar
para reorganizar al sindicato y luchar contra la dirección
pro patronal que ha convertido a este en una herramienta
del Estado burgués y recuperarlo para la lucha.
No
existe en el movimiento actual en “Defensa del Petróleo”,
posiciones en este sentido, lo cual es obvio por el
tipo de propuestas que se están manejando desde
la dirección de ese movimiento.
Cualquier
otra iniciativa que pretenda darle vida a las instituciones
podridas del Estado y tapar la realidad en la que
se encuentra la industria energética de nuestro
país en pro de una asociación estratégica
en esta materia con el capital nacional, como diría
AMLO en sus “cincuenta puntos”, llevaría a
colocarnos en la misma situación. No es salida
para los trabajadores escoger entre intereses, posiciones
o planteamientos de recomposición capitalistas.
El
debate y la consulta popular son iniciativas que deben
encontrar un respaldo en un proceso de movilización,
agitación y lucha en las calles con un programa
anticapitalista, de la mano con las herramientas históricas
de los trabajadores como la huelga nacional, para
sentar las bases de un verdadero proceso de transformación
radical de la sociedad y echar abajo las iniciativas
de los acólitos de Washington. En esto, está
su real legitimación.
Regulación,
autonomía de gestión... quieren decir
PRIVATIZACIÓN
Daniel
López
Han
pasado ya casi un mes desde que dio inicio el debate
sobre la reforma petrolera en el congreso y todos
los participantes hablan de la necesidad de otorgar
contratos en para que las trasnacionales traigan su
tecnología. Hablan de comprarla. Hablan de
autonomía de gestión respecto del estado
para darle libertad a PEMEX de hacer alianzas con
las trasnacionales petroleras que “sí tienen
la tecnología para explorar y explotar las
aguas profundas”
Ante
estas declaraciones del gobierno federal y de los
tres partidos políticos hay varios comentarios
importantes que hacer. Primero, empresas como Chevron
(E.U.) y Texaco (E.U.), Stat Oil (Noruega), British
Petroleum (Reino Unido), son quienes encabezan la
explotación en aguas profundas en el mundo.
Estas, han podido hacer perforaciones a profundidades
mayores a 3000 metros de tirante de agua (m.t.a),
y encontrado yacimientos a esas profundidades. Sin
embargo, perforar no es sinónimo de extraer
petróleo y actualmente el yacimiento más
profundo que se ha podido explotar está a 2441
metros de la superficie del mar. Los recursos que
tiene México en aguas profundas se encuentran
en una formación geológica llamada Trident
(a más de 2900 m.t.a.) y en los Hoyos de Dona
(más de 3000 m.t.a.). La primera zona se considera
como reservas probables (que no se tiene certeza sobre
su localización, ni de su tamaño) y
existe la posibilidad de que sea un yacimiento compartido
con Estados Unidos. El segundo es un yacimiento probado,
localizado en aguas internacionales, legalmente compartido
entre E.U., México y Cuba. En ambos casos no
hay tecnología para explotarlos.(Con información
de ENERGÍA N° 99. FTE. Marzo de 2008).
Lo
anterior deja ver que lo más importante en
esta reforma para las élites políticas
del PRI, PAN y PRD, no es encontrar ese petróleo
sino ceder los actuales y futuros recursos naturales
descubiertos a las trasnacionales.
Los
burócratas de la Sener y PEMEX, en el diagnóstico
que dieron a conocer el 30 de Marzo, proponen el acompañamiento
de otras empresas, en todas las etapas del proceso
de trabajo. Insisten en que “es necesario un nuevo
marco regulatorio para PEMEX, que otorgue flexibilidad
en aspectos fundamentales de su gestión”. Este
marco debería permitir “Modalidades y procedimientos
adecuados para la contratación de inversiones,
bienes y servicios conexos”, así como un servicio
ágil de contratación de ingenierías
y construcción de proyectos.
Si
se compra la tecnología en vez de desarrollar
la propia, se está condenando a nuestro país
al subdesarrollo. Esto no es fortalecer a PEMEX ni
a México.
Dentro
del mismo diagnóstico, proponen fortalecer
a la autoridad encargada de regular y otorgar los
contratos: la Comisión Reguladora de Energía
(CRE). Esta operó la privatización del
gas natural y que se ha encargado de privatizar el
46.55% de la generación eléctrica en
el país (Energía 104, FTE, 2008), así
como la distribución, transporte y almacenamiento
de gas L.P. Lo que propone la Sener y PEMEX es que
se siga el mismo camino para la explotación
y refinación de petróleo crudo. La CRE
está a las ordenes de las trasnacionales y
con mayores facultades para tomar decisiones terminará
por entregar todo lo que queda de la industria petrolera
nacionalizada.
La
autonomía de gestión propuesta por los
políticos burgueses consiste en “Fortalecer
su Consejo de Administración para que pueda
tener un mayor nivel de decisión...” Significa
darle a los inversionistas privados que forman parte
del consejo de administración, a la burocracia
de PEMEX y a los charros sindicales atribuciones para
que lleven a cabo la privatización de la paraestatal,
dándoles libertad de decidir sobre el patrimonio
de los habitantes de este país. Empresarios
como Alfonso Romo (Semini-Mosanto), Lorenzo Zambrano
(CEMEX) y Carlos Slim (Grupo CARSO) son algunos de
quienes constituyen ese consejo. A pesar de ser Mexicanos,
a ellos tres no les importa la nación ni su
bienestar mientras esta no les de ganancias. Los tres
son dueños de firmas trasnacionales que no
quieren perder oportunidad de participar en el negocio
del petróleo mexicano. De manera extraoficial
se sabe que Carlos Slim ya tiene más de treinta
plataformas de perforación y extracción
operando en el Golfo de México. (Andrés
Barreda, Diagnóstico de la Industria Petrolera
Mexicana. UNAM. 2008). Desde luego, estas actividades
son ilegales pues la Constitución las prohíbe
(Acción Revolucionaria, Mayo de 2008).
El
alto precio del petróleo, que en fechas recientes
alcanzó la cifra de 134 dólares por
barril, nos muestra lo que las mafias del mercado
energético hacen para conservar su poder. La
venta irracional que hace PEMEX del crudo que produce
está dejando sin reservas probadas al país
y está aumentando las de Estados Unidos. Es
la acumulación de reservas probadas en territorios
como los de Irak, Colombia y Kuwuait, lo que permite
a los yanquis poner al petróleo West Texas
a la cabeza de los precios del petróleo crudo
a nivel mundial y seguirlo aumentando. Así
como se plantea la reforma, para el 2010, los mexicanos
estaremos comprando el 100% de la gasolina y los subproductos
petroleros que consumimos a las trasnacionales gringas,
hechos con el petróleo que producimos (AR Mayo,
2008).
Los
políticos, empresarios e intelectuales que
debaten en el congreso están de acuerdo en
privatizar a PEMEX y en el forcejeo (aparente) el
PRD busca no quedarse fuera de la repartición
del botín que ya se han dividido priístas
y panístas. Cada vez es más claro que
la mayoría de los mexicanos no queremos que
nuestro patrimonio quede en manos de delincuentes
como la asesina de irakíes Haliburton o de
Empresarios que se burlan de las leyes y piensan que
México es de su propiedad como Carlos Slim.
El debate debe de continuar dándose en las
plazas públicas, en los centros de trabajo,
en las escuelas y universidades, debe tener el objetivo
de construir comités de defensa del petróleo
que a su vez informen y organicen el debate y se movilicen
para detener el atraco al que llaman reforma energética,
promueva una reforma con un consenso mayoritario de
la población partiendo de una política
enfocada a impulsar el desarrollo económico
y cultural de los trabajadores y sus familias.
El
Debate económico sobre PEMEX. ¿Quién
se queda con la renta petrolera y el petróleo?
Daniel
López
Hoy el tema sobre el que se habla en todo México
es la reforma petrolera, si debe haber privatización
o no y si la reforma que propone el PRIAN es privatizadora.
Vale la pena por eso poner en claro varios argumentos
económicos que los empresarios impulsores de
la reforma han puesto como los “porque” la privatización
es necesaria y porque la reforma propuesta por los
partidos oficiales, por más vueltas que le
quieran dar, es privatizadora.
La
renta petrolera es la ganancia que PEMEX tiene por
vender el petróleo crudo extraído de
yacimientos en territorio nacional. Esta se calcula
restando el costo de producción al precio de
venta. Por estos días el precio de la mezcla
mexicana oscila por encima de los 80 dólares
por barril y el costo de producción de cada
barril es de 4 dólares, por lo que la ganancia
por barril es de alrededor de 76 dólares que
representan una utilidad (antes de impuestos) por
encima del 2000%. En el 2007, la renta petrolera de
PEMEX fue de 56 000 millones de dólares según
cifras oficiales.
Luis
de la Calle, importante consultor en materia energética
y de infraestructura menciona, en un programa especial
de debate sobre el tema petrolero en el canal once,
la importancia de que se presente una propuesta de
reforma por parte del ejecutivo que “dé confianza
a los inversionistas del mundo para colocar sus capitales
en México” y agregó un elemento interesante
al hacer una pregunta al aire: “¿se vale dejar
de ganar más por no privatizar?” haciendo mención
a que hay que aprovechar el alto precio del petróleo
para tener más ganancias, y más aun
dice que “sería inmoral no hacerlo” porque
“las ganancias petroleras irán a los rubros
de salud, educación, vivienda, etc.” Me parece
que Luis de la Calle hace un análisis poco
informado o que deliberadamente está pasando
por alto hechos muy importantes. Primero, equipara
el término privatizar con el de hacer más
eficiente a la empresa pública, cuando la corrupción
y las pésimas condiciones de trabajo de los
trabajadores petroleros fueron algunas de las causas
de que se expropiara a las empresas como British Oil,
Royal Dutch- Shell y Petróleos de México
S.A. el 18 de marzo de 1938.
Además,
hoy día, importamos productos petroquímicos
que PEMEX fabrica en forma insuficiente como son las
gasolinas, naftas, petrolíferos y otros, cuyo
valor representa el 11.1% de las ventas totales y
equivale al 32% de la venta interior y está
conformada por el 20% del producto vendido. Se prevée
que del 2007 al 2010, los valores de los productos
importados superarán a la exportación
de petróleo crudo. (Ing. Rafael Decelís
profesor de la UNAM. La destrucción de la Industria
Petroquímica Mexicana. En “Energía”,
marzo 27 del 2007, ). De permitir la incursión
del capital privado en la industria petrolera, las
ganancias irían a parar a los bolsillos de
algún empresario que no necesariamente donaría
su dinero al presupuesto federal. Esto tomando en
cuenta que el gobierno federal nunca ha rendido cuentas
sobre el destino de dichos ingresos.
Además,
el alto precio del petróleo no beneficia a
los mexicanos porque se compra el propio producto
procesado a un precio más alto del que se vendió
(por lógica) y el volumen de importación
de productos como la gasolina tiende a subir a niveles
de convertir a México el importador neto de
gasolina, por ejemplo. En el caso de la petroquímica,
México tiene la capacidad tecnológica
y presupuestaria de cubrir la demanda interna en el
corto plazo. Las refinerías y demás
instalaciones petroquímicas de PEMEX no operan
porque, desde el sexenio de Miguel de la Madrid, no
se invierte en su modernización y muchas de
ellas se desmantelaron sin razón aparente como
fueron la planta de amoniaco de Cosoleacaque, Veracruz,
la más grande del mundo que producía
4 500 millones de toneladas diarias. Hoy fabricamos
el 20% de eso, provocando la importación de
todos los fertilizantes derivados de estos productos.
La
propuesta que presentó Felipe Calderón
toma en cuenta las asociaciones para explorar y explotar
yacimientos en aguas profundas, así como para
refinar el crudo. Además, lanza la iniciativa
de vender bonos de PEMEX, con un valor de $100, a
los ciudadanos “para que se note que se incluye a
todos dentro de esta reforma”. A pesar de eso Fecal
asevera: “PEMEX no se privatiza”. La constitución
dice que “Tratándose de petróleo y de
los hidrocarburos de hidrógeno sólidos...
no se otorgarán concesiones ni contratos, ni
subsistirán los que en su caso se hallan otorgado
y la Nación llevará a cabo la explotación
de esos productos, en los términos que señale
la ley reglamentaria respectiva.” Por lo que se deduce
que cualquier propuesta de ley reglamentaria que se
salga del marco constitucional es ilegal y es privatización.
Por
otra parte, la venta de bonos a los ciudadanos es
tramposa, porque todo documento de este tipo implica
que como hay probabilidad de que gane PEMEX, también
la hay de que pierda y este mecanismo implica repartir
el riesgo entre muchos. Es asumir una deuda que originarán
terceros antes de que esta se origine. Esa deuda se
pagará por todos los mexicanos a los acreedores
foráneos, aunque la exploración y las
perforaciones no fructifiquen en yacimientos. A estos
se les llama contratos de riesgo y son al igual que
otras propuestas, inconstitucionales. En tal caso,
lo que se viene haciendo desde siempre es cargar las
pérdidas a la deuda pública.
En
resumen, la propuesta por el PRI y el PRD, son privatizadoras.
También la del PRD, que plantea la asociación
con capital privado para la exploración y explotación
de crudo, como puede apreciarse en los 50 puntos para
un programa alternativo de nación de López
Obrador. Todas las propuestas buscan vender los recursos
propiedad de todos a los empresarios yanquis, como
lo han venido haciendo desde hace 26 años con
la petroquímica primaria y secundaria y los
Contratos de Servicios Múltiples, así
como los recientemente ventilados contratos con Schlumberger.
Ninguna de las propuestas deja a México en
una posición ventajosa porque implican que
de manera indirecta el país pague su propio
petróleo a precio de mercado a causa de que
serán los privados nacionales y extranjeros
los que le agreguen valor para venderlo y no PEMEX.
De esta manera los mexicanos no nos quedamos con la
renta petrolera y perdemos todos, bueno gana la gran
burguesía pero los trabajadores y explotados
de este país definitivamente no.
La
respuesta radica en quitarle el control de PEMEX a
la burocracia del Estado mexicano, pero se la tienen
que quitar los trabajadores, no los empresarios. PEMEX
bajo control obrero sí es PEMEX para la nación,
la nación trabajadora que con sudor y sangre
construyó la industria petrolera mexicana.
Así pues sobra Jesús Reyes Heroles y
el charro Carlos Romero De Champs, burócratas
ladrones que junto con sus secuaces roban y desangran
una de las grandes empresas obra del movimiento obrero
mexicano.
¡Por
la renacionalización de PEMEX!
¡Control obrero de PEMEX!
¡No a la privatización!
El
petróleo se defiende en las calles. Por la
renacionalización de la industria petrolera.
Alfredo
Villarreal
La
intentona del Estado por la privatización de
PEMEX tiene ahora letra y reglas. El gobierno federal
ha lanzado reforma energética, conjuntada en
cinco propuestas (Ley Orgánica de Petróleos
Mexicanos, a la Ley de la Comisión del Petróleo
y reformas a las leyes Reglamentaria del Artículo
27 constitucional, de la Comisión Reguladora
de Energía y Orgánica de la Comisión
Reguladora de Energía, y Orgánica de
la Administración Pública Federal),
iniciando una campaña mediática donde
asegura que la situación catastrófica
en la que se encuentra la paraestatal, el oscuro y
terrible destino que le depara a la nación
a causa de las cifras de reservas probadas, hacen
necesaria la pronta aprobación de su propuesta,
augurando “contar recursos para vivir mejor: más
escuelas, medicinas, clínicas, hospitales,
caminos, carreteras, puentes, agua potable, drenaje,
electricidad, vivienda.”1. El gobierno de los empresarios
pone sus ultimas cartas por convencer al pueblo pobre
mexicano, sin darse cuenta que ha destapado la esencia
de sus intenciones privatizadoras.
Contenido
de la propuesta federal.
La propuesta privatizadora de Calderón es evidente,
darle lectura clara a cada una de sus propuestas revela
que la manipulación de las cifras, cuentas
es insostenible.
En
el artículo 5º de la propuesta de reforma
energética entregada por el gobierno federal
estipula al pie de la letra “Petróleos Mexicanos
y sus organismos subsidiarios, de acuerdo con sus
respectivos objetos, podrán celebrar con personas
físicas o morales toda clase de actos, convenios,
contratos y suscribir títulos de crédito,
manteniendo en exclusiva la propiedad y el control
del Estado Mexicano sobre los hidrocarburos, con sujeción
a las disposiciones legales aplicables.”, que en un
juego de palabras muy singular, viola el artículo
27 constitucional en los párrafos 4° y
6°, donde se indica que “Tratándose del
petróleo y de los carburos de hidrógeno
sólidos, líquidos o gaseoductos o de
minerales radioactivos, no se otorgarán concesiones
ni contratos a los particulares, ni subsistirán
los que, en su caso, se hayan otorgado y la Nación
llevará a cabo la explotación de esos
productos en los términos que señale
la ley reglamentaria respectiva”, con lo que el cuento
de que no se desconoce a la Constitución a
fin de permitir la operación de las empresas
extranjeras, no tiene ningún fundamento.
Además
contiene la propuesta del Consejo de Administración
de Petróleos México, presentada en el
Capítulo II de la reforma, donde incorpora
a la conducción central y dirección
estratégica de esta industria a los representantes
del imperialismo, denominados “consejeros profesionales
de tiempo parcial”, es decir, aquellos que podrán
al mismo tiempo ser empleados de Repsol, Chevron,
Shell, ExxonMobil, Anadarka, y administradores de
PEMEX, y que peculiarmente durarán 8 años
(más que el mismo presidente, comprobando que
no importa quien gobierne, ellos son los dueños)
. Incluso los demás miembros del consejo (6
representantes del Gobierno Federal y 5 del charrismo
del Sindicato Petrolero), no representan ninguna seguridad
sobre el buen manejo de PEMEX. Lo único que
asegura, es que la independencia que ganaría
la paraestatal con esta reforma permitiría
brincar cualquier altercado con las cámaras
legislativas, y distribuir de manera discriminada
y selectiva las ganancias por la operación
de la empresa a las transnacionales.
Otro
aspecto resaltado por Calderón es el de los
bonos ciudadanos, tal como lo indica el párrafo
4° del artículo 41 de la iniciativa de
“Ley orgánica de Petróleos Mexicanos”,
podrán ser adquiridos por “las personas físicas
y las administradoras de fondos para el retiro, los
fondos de pensiones y las sociedades de inversión
de personas físicas, así como otros
intermediarios financieros…”; que destapa lo que anunciara
el periódico La Jornada del día 16 de
abril de este año, donde asegura que tal información
sobre los bonos, era información privilegiada
para varios funcionarios de instituciones financieras,
tiempo antes de la promulgación de la iniciativa,
con el fin de conseguir el apoyo de los grandes empresarios
para la aprobación de la misma.
El
negocio de los bonos es impresionante para los bancos
y sociedades de inversión, dado que con la
reforma a la Ley del ISSSTE y a la ley de regulación
de pensiones y jubilaciones del IMSS, son ellas las
que controlan el negocio en el que se ha convertido
el sistema de pensiones y jubilaciones en México.
Aún mejor cuando indica que la SHCP será
la que dictamine los montos, términos y condiciones
para recibir los cheques de la industria petrolera.
La venta del país en partes a los grandes capitalistas
es la política de estas reformas.
Otra
particularidad se encuentra en el artículo
44, donde determina que podrán ser contratados
por “invitación” a concesionarios para el refaccionamiento,
instalación y mantenimiento del equipo o maquinaria,
desarrollo de innovaciones tecnológicas, consultorías,
además de todos aquellos que entra en las inconstitucionales
y ya aprobadas por todos los partidos, Leyes de Adquisiciones,
Arrendamientos y Servicios del Sector Público
y de Obras Públicas, donde entran la distribución,
transporte y casi todas las ramas de la industria,
reafirmado el sólido compromiso de dar a ciertas
empresas privilegiadas los contratos de Petróleos
Mexicanos, desde el Consejo de Administración.
La
falsa salida
El FAP y López Obrador celebran hoy “detener”
el albazo de la reforma, y expresan a la opinión
pública, los medios y el pueblo mexicano que
lo ha detenido la privatización son la toma
de las tribunas del congreso, caracterizando a los
diputados y senadores como héroes pluripotenciales
capaces de impedirlo todo.
Lejos
e innecesarias han quedado las amenazas de bloqueo
de aeropuertos, de carreteras, el llamado a la “huelga
ciudadana”. Ninguna de las acciones que trastoquen
realmente los elementos del estado ha sido convocada.
Esa
defensa acérrima del petróleo con la
cual se convocó a distintos sectores de la
población contra la privatización, se
ha limitado a continuar con acciones tibias que liberen
(o como diría el documental Fraude, “desahoguen”)
el ímpetu del pueblo organizado por detener
la reforma energética, y han logrado desgastar
en cierta medida, las intenciones populares en la
defensa del petróleo. Las movilizaciones al
Senado, Televisa, y otras entidades o instituciones
se han caracterizado por ser movilizaciones restringidas
a militantes de los partidos del FAP, limitadas en
su acción al caudillismo y visión de
los líderes del partido, y cualquier manifestación
independiente es llamada como “provocadora” y “radical”.
Es decir, no existe más en el horizonte de
rechazo a la reforma que López Obrador.
La
película de la lucha de estos héroes
parlamentarios es un refrito que se caracteriza por
su inutilidad en un Congreso no representativo. Han
demostrado desde el 2006 que son incapaces, e incluso
cómplices de los avances del neoliberalismo
en México: la instauración de Calderón
en la presidencia, la Reforma Judicial (votada incluso
por el FAP), la Reforma Fiscal (que se negoció
a los ojos de todos sus simpatizantes), la reforma
Hacendaria, la Ley del ISSSTE, la electoral etc. Todas
ellas fueron aprobadas y avaladas por los mismos partidos
“en resistencia civil y pacífica”. No existe
ninguna seguridad de que estos paladines del pueblo
detengan las reformas estructurales. Esta es la falsa
salida, desenmascara que la oposición institucional
no puede contraponerse a la política calderonista,
porque sus intereses están empalmados con los
del Estado. Ningún diputado o senador podrá
detener las reformas neoliberales sin cortarse a si
mismo la cabeza.
La
alternativa obrera y socialista
Lo que se entreteje en las declaraciones de López
Obrador son precisas: se permitirá una reforma
a PEMEX, bajo un pacto político entre el FAP
y el gobierno federal. La modalidad del debate propuesto
no saldrá de las cámaras -es un diálogo
entre las mismas partes-, con ello lograrán
justificar la defensa petrolera y permitirá
modificar la ley a fin de legalizar la ya existente
participación privada en PEMEX, e incluso ampliarla.
En el punto específico de los energéticos
de su proyecto de nación, AMLO afirma que se
permitiría la participación de empresas
privadas en las “acciones”, y por lo tanto en la toma
de decisiones de las estrategias económicas
de la paraestatal. Ahora es más claro que nunca,
después de “detener” el albazo de la reforma
energética, en la que argumenta que no permitirá
“ninguna privatización”, el FAP se ha ganado
intercambiar el descontento social, por el cabildeo
con el PRI y el PAN para aprobar reformas legislativas
privatizadoras de la industrial petrolera mexicana,
y sacar de ahí una parte a su bolsillo.
El
alto a la reforma no se debe a lo toma de las tribunas:
responde a la descomposición social, la crisis
política por la que pasa el gobierno de Calderón
y el Estado Mexicano desde 2006: la lucha de Atenco,
Oaxaca, las huelgas mineras, la crisis electoral,
el efecto de la crisis económica mundial, las
movilizaciones contra la reforma a la ley del ISSSTE
y el TLC, y al actual rechazo en un importante sector
del país por regalarle al imperialismo el petróleo;
esas acciones callejeras y de peso, si han hecho estremecer
al gobierno federal en su intentona de agilizar la
aprobación e implementación de la reforma
energética.
Es
increíble que los intelectuales de AMLO no
denuncien que una de las razones fundamentales del
mal funcionamiento de PEMEX y del actual intento de
privatización, es la complicidad de la cúpula
sindical de STPRM, y no llame a la democratización
del sindicato y que haga partícipes a los trabajadores
petroleros de las luchas actuales. Tampoco denuncian
que la reforma de 1995 a la Ley Reglamentaria del
Artículo 27 en el Ramo del Petróleo
(LRRP 1995) es la principal causante de la venta en
partes de PEMEX a los distintos concesionarios, porque
al hacerlo, reconocerían que ya votaron una
vez por la privatización y volverían
a hacerlo.
Es
el deber de los socialistas decir que la real y única
forma de detener la reforma energética es la
movilización independiente: aquella que vaya
más allá de las traiciones continúas
del PRD, que integre al debate una transformación
de PEMEX por una gestión que realmente asegure
el buen funcionamiento de la industria. México
debe de dejar de ser un pozo petrolero para la exportación
de crudo a EEUU, desarrollando el proceso técnico,
científico e industrial mediante la administración
directa. Pero esta tarea no se puede dejar a los gobernantes
de este país: debemos tomar en propias manos
los destinos de la industria y del sindicato. La necesidad
de la organización de los explotados y oprimidos
es inminente, cualquier reforma que salga de las legislaturas
y no del pueblo mexicano, ira en contra de salvar
a la industria petrolera, por su bancarrota y su venta
a los capitalistas. Es por ello que llamamos este
primero de Mayo a: La conformación de un polo
obrero con clara independencia de clase, que llame
a la defensa de los energéticos, por la construcción
de un proyecto de renacionalización emanado
de proletariado y todos los sectores oprimidos y explotados
de México, que convoque a derribar las demás
reformas neoliberales, a tumbar a Calderón,
y a la creación de un gobierno obrero y campesino.
La
estratégica lucha por los energéticos.
Alfredo
Villarreal
La
crisis energética ocurre hoy a nivel mundial,
y el capitalismo se acelera en buscar salidas que
le permitan mantener sus privilegios y este régimen
de opresión que sufren los pueblos del mundo.
Los picos de producción ya han caído
y la demanda ha subido, llegando a máximos
históricos de los precios de petróleo
superiores a los 110 dólares por barril. Es
por ello que en nuestro país, hoy, el imperialismo
junto la burguesía nacional, representadas
en el gobierno federal, intentan instaurar y legalizar
de una vez por todas la ya existente, privatización
del sector energético nacional.
A
causa de su necia y estúpida explotación
del planeta, por más de 3 décadas, el
gran capital ha llevado a cabo una estrategia mundial
en la apropiación de las últimas fuentes
de recursos energéticos. Sus métodos
son ampliamente conocidos. Por un lado la invasión
de naciones, la muerte y destrucción, especialmente
en Irak y Afganistán, donde detrás de
los tanques y los soldados y las banderas de la democracia
burguesa, vienen la maquinaria de Exxon, Repsol, Chevron-Texaco,
Shell, Halliburton, Schlumberger, etc. que comienzan
a extraer los recursos y dirigirlos a la geografía
imperialista. La otra es la del agotamiento económico,
con clara colusión de los gobiernos locales,
apuestan por el desgaste de la industria nacional,
a la deuda, a la compra de las cúpulas sindicales,
hasta que, como ocurre ahora en nuestro país,
las justificaciones “técnicas”, los argumentos
económicos (amenazando con el “colapso económico”)
y las cifras manipuladas compren el aval de vender
el patrimonio nacional a cualquiera de las trasnacionales
antes mencionadas.
Con
la incursión privada en exploración
y distribución del petróleo se fragua
el ataque directo a la soberanía sobre nuestros
recursos. Sin ella, determinar y gestionar la producción
sobre las fuentes de la energía se encontrará
más lejos de estar en manos de los verdaderos
dueños de la riqueza, los trabajadores, y con
ello, detener el deterioro del medio ambiente y llevar
a cabo un proyecto sostenible del uso de la energía,
será imposible y la destrucción del
ecosistema se volverá irreversible. Además
de esto, las terribles condiciones laborares que ya
cobraron la vida de 22 petroleros en la plataforma
Usumacinta (operada por empresas contratistas que
no deben cumplir con las condiciones generales de
trabajo), continuarán provocando la muerte
de mas trabajadores en estas situaciones precarias.
Sus
argumentos técnicos para la participación
de capital privado son completamente huecos: los yacimientos
de petróleo inexplorados en tierra superan
por mucho aquellos que se encontraran en mar territorial.
Además la exploración y explotación
de aguas, se realizaría únicamente a
profundidades casi superficiales, por las empresas
transnacionales que no tienen la tecnología
para hacerlo en aguas profundas, dejando en claro
que el interes de su participación no va ligada
a la necesidad de tecnologías de las que carece
la paraestatal, sino de que ya se legalice la entrada
de los sellos y logotipos del sobre nuestros recursos.
Es
por ello que es necesario y urgente la conformación
de una posición clasista en defensa del petróleo
y de la industria eléctrica: la dirección
lopezobradorista es incapaz de mantener en manos de
los mexicanos a esta estratégica industria
y transformarla (que marcan su dirección hacia
un nacionalismo burgués), ya que al responder
únicamente defendiendo el actual accionar de
PEMEX y CFE, lo único que propone es postergar
la bancarrota y venta de las paraestatales, sin proponer
ningún cambio profundo en el control de los
energéticos.
Todo
esto nos asume tareas inmediatas, la de generar un
polo obrero en las próximas movilizaciones
y protestas en contra de la privatización.
Que sí defienda la soberanía de nuestros
recursos, con acciones de peso como la toma de pozos
petroleros, y otras expresiones que cimbren realmente
a las instituciones burguesas, y prepare el terreno
hacia la huelga nacional, y que además (de
la misma o incluso mayor importancia), proponga en
lo particular la incursión de trabajadores
en la formulación de proyectos de operación,
funcionamiento y legislación en materia energética,
y en lo general la democratización de los sindicatos
para usarlos (al fin) como armas de lucha y de construcción
de un futuro control obrero y popular, como la única
solución que aseguraría la buena salud
administrativa de la industria.
En
estos momentos, la defensa de los energéticos
es estratégica, la victoria nos llevaría
a los explotados y oprimidos de este país a
un escenario favorable (en estas circunstancias que
no son otra que la expresión viva de la lucha
de clases), donde una correcta dirección política
clasista, que deberá iniciar la ofensiva contra
el debilitado estado burgués representado en
Calderón, encuentre la unidad de las luchas
actuales y se dirija a destruir este sistema de opresión,
hacia la formulación de un mismo programa de
construcción al socialismo.
Por
un Frente Independiente en Defensa del Petróleo
Respuesta
a la Liga de Trabajadores por el Socialismo - LTS
Saludamos
a los compañeros de la Liga de Trabajadores
por el Socialismo (LTS), esperando que los debates
que emprendemos sirvan para abrir la senda para avanzar
en conjunto en la clarificación del programa
y las acciones a emprender para enfrentar la actual
embestida del imperialismo y el Estado burgués
sobre los recursos energéticos del país;
en la perspectiva de formular una alternativa obrera
y socialista.
La
lucha por la defensa del petróleo ha sido el
tema central de la política mexicana, y en
esa condición forzosamente ha sido también
el tema central para las distintas organizaciones
que nos reclamamos de la clase obrera, socialistas
o del marxismo revolucionario. En este entendido respondimos
a una declaración supuestamente elaborada y
consensuada dentro del Frente Único de Trabajadores
(FUT), planteando nuestra política, criticando
el eje que pretendía ser central en el documento
y sosteniendo las que han sido nuestras dos consignas
programáticas centrales: Renacionalización
de PEMEX y control obrero de la industria energética,
que pasa por luchar por el control democrático
del sindicato petrolero.
Lo
primero que hay que aportar a esta respuesta, es que,
como bien señalamos con anticipación,
el documento fue dirigido al FUT, no a la LTS en concreto;
esto es significativo ya que la LTS pretende tergiversar
el carácter del mismo en su repuesta puesto
que asume como igual dirigirse a una organización
de organizaciones que posee un carácter frentista
y que pretende ser un referente de lucha para los
trabajadores que a una sola organización; independientemente
de que ellos estén dentro de ese frente. Por
otro lado, la crítica que nos hace la LTS está
completamente desinformada, trasquilada; es una posición
ignorante que pretende borrar de un plumazo los esfuerzos
que hemos realizado dentro de la clase trabajadora
y que han tenido resultados visibles. Es el resultado
de la falta de compromiso político y disciplina,
puesto que Mario Caballero le da contenido a un documento
que emana de una discusión en la que no estuvo
presente y en la cual se aclararon varias cuestiones
que él asume contra nosotros en su documento
de crítica, y que también refleja una
falta de compromiso crónico de su militancia
que es incapaz de informar lo que discute y los resultados
de una discusión fraternal. Así es como
supuestamente Mario Caballero y la LTS pretenden hablar
“desde el marxismo revolucionario”: desinformados.
Aquí
podría terminar nuestra respuesta, pidiéndole
fraternalmente a Caballero que vaya a preguntar al
miembro de la LTS que estuvo presente en la discusión,
cuál fue el contenido de la misma y, en pocas
palabras, pidiéndole que se lleve su documento
a revisar. Sin embargo, la LTS está simulando
que no existe la discusión que dimos y nosotros,
asumiendo nuestro carácter serio y nuestra
tradición marxista revolucionaria, no podemos
hacer lo mismo y es por eso que le damos una respuesta
a una serie de planteamientos, por él formulados,
sobre nuestra política. Además, como
planteamos arriba, pensamos que los debates que se
abren deben servir para trazar la senda que nos permita
avanzar en conjunto en la clarificación del
programa y las acciones a emprender para enfrentar
la actual embestida del imperialismo y el Estado burgués
sobre los recursos energéticos del país;
en la perspectiva de formular una alternativa obrera
y socialista.
Otra
situación que hay que recalcar es que el origen
de todo esto, fue un documento supuestamente elaborado
por el FUT, que no posee las posiciones del FUT, sólo
de la LTS y que el FUT está muy lejos de adoptar
dicha política debido al cúmulo de posiciones
diametralmente opuestas que se encuentran dentro del
mismo; incluso entre quienes dicen sostener posiciones
desde el marxismo revolucionario. También cabe
recalcar que pese a la desinformación, Mario
Caballero intentó hacer pasar su documento
de crítica como una elaboración del
FUT y al no ser posible, terminó en ellos mismos.
Es decir, estamos frente a una discusión que
desde un principio es con la LTS quien no puede hacer
pasar sus posiciones dentro del FUT. Si la LTS se
siente ya “La Organización” del proletariado
revolucionario, negando o menospreciando a otras corrientes
dentro del movimiento obrero, es comprensible que
interpretara “su” política como la de todo
el FUT. Esto es el síntoma de una deformación
política.
Aclarando
ya algunos aspectos, vale la pena retomar la discusión.
Como
Grupo de Acción Revolucionaria, formulamos
una crítica a manera de respuesta a un documento,
insistimos, supuestamente elaborado por el FUT, que
de contenido, a nuestro parecer, plantea una excesiva
confianza en las direcciones sindicales burocráticas,
principalmente la del SME y la UNT. Nos parece estéril
que se pusiera en las manos de estas burocracias la
iniciativa y el deber de “coordinar” las acciones
en defensa del petróleo. Así mismo,
criticamos el llamado a que sólo el SME, la
UNT, la CNTE y el SITUAM llamaran a un paro nacional.
Al mismo tiempo, agregamos algunos argumentos en defensa
del petróleo.
Sobre este primer punto, recalcamos la falta de voluntad
de la UNT en rebasar la dirección de López
Obrador en defensa del petróleo y los energéticos,
que se ejemplifica por los muchos obreros que participan
en el movimiento obradorista, abandonando su organización
sindical y su posición clasista. De su lado,
López Obrador, evitando a toda costa hacer
llamados en la dirección de recuperar el sindicato
y a organizar a la clase obrera de ese sector y de
otros más, que participan de sus movilizaciones
Sobre
la cuestión de un llamamiento a un paro nacional,
recordamos las promesas de apoyo del SME a la huelga
del SITUAM. A pesar de que la burocracia electricista
habló de “acciones de solidaridad” estas nunca
se materializaron. De la misma forma, hemos visto
como los distintos “paros nacionales” llamados por
la UNT han sido paros “simbólicos”, de unas
horas y para nada nacionales. Una huelga, sobre todo
una nacional, es un proceso que se construye pacientemente,
con información, acumulación de fuerzas
y organización.
Todo
esto es una introducción para decir, lo que
ha causado tanta “confusión”, que el FUT no
puede abandonar la tarea de estar haciendo también
esos llamados a los trabajadores. Esa es nuestra crítica
hacia un frente de trabajadores: confinar todo sus
orientaciones programáticas a hacerle reclamos
a las direcciones de las organizaciones sindicales,
autoexcluyéndose de hacer llamados políticos
a la clase obrera pretextando cuestiones de aparato
y capacidad; si la orientación del FUT permanecía
en dirigir sus reclamos a las direcciones burocráticas
de los sindicatos mencionados, está bien, pero
eso no quiere decir que no pueda hacer los suyos y
más bien, que está obligado políticamente
si pretende ser un referente para las masas de trabajadores
explotados, a hacer sus propios llamados políticos
a esos trabajadores que quiere atraer.
Para
las tareas de organizar un paro nacional y coordinar
la lucha en defensa del petróleo, proponemos
la creación de una nueva herramienta: un Frente
Independiente en Defensa del Petróleo. Dicho
frente debe estar integrado, en primer lugar, por
las organizaciones socialistas y revolucionarias y
que se reclaman de la clase obrera y por el propio
FUT. Sería a partir de esta primera unificación
de fuerzas que se podría hacer un llamado a
los trabajadores tanto de forma independiente como
en sus organizaciones sindicales para sumarse, resaltando
el lugar protagónico que los obreros petroleros
deben de tener en esta lucha. Tristemente nuestra
política fue interpretada por Mario Caballero
de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS)
como un rompimiento con uno de los pilares del marxismo
revolucionario, el Frente Único Proletario.
Pero bueno, no es sólo su culpa, también
es responsabilidad de la indisciplinada militancia
de la Liga.
Frente
Único Proletario.
Una vez que las organizaciones comunistas y proletarias
han consolidado una identidad política, deben
de luchar por ganarse al resto de la clase trabajadora.
La mayor parte de esta clase confía en las
direcciones reformistas, charras o burocráticas
que el comunismo combate. De tal manera, a pesar de
las diferencias ideológicas en el seno del
proletariado, para resistir los embates de la burguesía
o para impulsar nuevas luchas contra esta, hace falta
la unidad proletaria para la lucha. Esta unidad debe
de construirse en torno a demandas o luchas concretas,
ya que nuestro objetivo político final (la
revolución proletaria) es antagónico
al centrismo, reformismo o charrismo. También
hay que recordar que el Frente Único es una
política contraria al Frente Popular, que llama
a unificarse no sólo con las fuerzas de la
clase trabajadora, sino también con sectores
de la burguesía.
El
Grupo de Acción Revolucionaria en ningún
momento abandona esta política. Eso lo explicamos
pacientemente en la reunión del FUT en la que
fuimos a argumentar nuestra política. Más
que responder a preguntas hipotéticas que compañeros
de la Liga de Unidad Socialista (LUS) hicieron en
la mencionada reunión, o a las que recurre
Mario Caballero, preferimos dejar que nuestra política
hable por nosotros.
En
torno a la huelga de la UAM, el GAR llamó a
la solidaridad con el sindicato, trabajando de hecho
en la política de Frente Único a pesar
del carácter de la dirección del mismo.
Así mismo, emplazamos al SME, a todo el sindicato
y no a corrientes “izquierdistas” o “puras” a concretar
sus ofertas de solidaridad. Claro que criticamos a
las direcciones de ambos sindicatos, pero no llamamos
a los trabajadores de los mismos a formar un polo
obrero independiente, como irónicamente sugiere
la carta de Caballero. Nuestras críticas no
impidieron el apoyo solidario y concreto con la huelga,
participando en las movilizaciones que convocó
el sindicato, en las guardias donde nuestras fuerzas
fueron suficientes y en la discusión con sindicalistas
del SITUAM que incluso fueron invitados a nuestras
reuniones de dirección. Si el SME hubiera concretado
su apoyo a los trabajadores universitarios metropolitanos,
también marcharíamos codo a codo con
ellos, como lo hemos hecho en otras ocasiones.
Así
mismo, nuestros esfuerzos en esta dirección
también se han visto reflejados en las movilizaciones
y paros contra la “nueva ley del ISSSTE”, donde núcleos
importantes de trabajadores adoptaron nuestra política
que se reflejó en triunfos al interior de los
centros de trabajo frente a las corrientes hegemónicas
charras, como fue el caso del Anexo de Ingeniería
y su Facultad, donde en Frente Único derrotamos
políticamente a las corrientes charras y triunfamos
en las elecciones de delegados al reciente congreso
del STUNAM. Eso sin depender de tácticas como
deambular por los centros de trabajo haciéndonos
pasar como miembros del sindicato de la UNAM para
que los trabajadores adopten nuestras posiciones,
como si lo ha hecho Mario Caballero. Además,
en esos espacios, orientamos nuestras baterías
a ganar a compañeros trabajadores de ese sindicato
y a elaborar una política que presiona y lucha
contra la actual dirección sindical en la medida
en que también va fortaleciendo espacios de
participación política de esos trabajadores
en la perspectiva del desarrollo de una corriente
clasista al interior del sindicato, con una política
proletaria independiente, para expulsar a los charros
y su burocracia y recuperar al sindicato como una
herramienta de lucha y de combate; esto lo borra en
su critica Mario Caballero, pero sí que ha
dado bueno frutos. Es por eso que insistimos en que
sus posiciones son totalmente desinformadas e ignorantes.
Aunado
a esto, en ningún lugar es más clara
nuestra posición de Frente Único que
en el movimiento estudiantil universitario, donde,
a pesar de la debilidad actual del mismo y del hecho
de que no es un espacio obrero, trabajamos en el seno
de la Asamblea Universitaria en construcción,
al lado de corrientes libertarias, estalinistas, zapatistas,
etcétera. En dicha dinámica hemos sabido
asumir funciones políticas, de organización
y de propaganda, tanto como hemos sabido delegarlas
en otras organizaciones.
El
petróleo, un tema aparte.
Aquí vale la pena recapitular un poco nuestra
política en torno a la defensa petrolera. Este
tema, central para nuestra economía y soberanía
nacional, levantó un amplio movimiento encabezado
por el perredismo y su figura central, el ex candidato
presidencial y hoy “presidente legítimo” Andrés
Manuel López Obrador. El balance que hicimos
de dicho movimiento es que estaba altamente cooptado
por una estructura burocrática creada ex profeso
y dirigida por cuadros de infame reputación:
los corruptos de Izquierda Democrática Nacional
(mejor conocidos c | | |