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  • La muerte de Marulanda, otra etapa de la crisis en Colombia

Alejandro Gómez

El gobierno de Uribe acaba de asestar un nuevo golpe a las Farc al precederla en la información acerca de la muerte del jefe guerrillero Manuel Marulanda. Desde la revelación que el niño de una secuestrada se encontraba en un hogar estatal y no en manos de las Farc, Uribe, que representa las peores formas de manipulación del poder y de la información, ha venido ganando la batalla de la opinión pública. Todo lleva a pensar que la dilación de las Farc tiene que ver con su crisis política interna, como lo revelaron el asesinato de uno de sus jefes a manos de un subordinado y la reciente rendición de una legendaria jefa guerrillera. En el seno de la guerrilla se debaten diferentes líneas de acción, que la muerte de Marulanda necesariamente deberá acentuar.

Lo que está ocurriendo en Colombia desmiente la tesis de que habría un "empate estratégico" que haría imposible la victoria de uno u otro contendiente en la larga guerra civil. Se trata de una tesis inmovilista que choca con la fluidez que han adquirido los acontecimientos. La desintegración de cualquiera de las fuerzas en pugna, como consecuencia de las crisis por las que atraviesan sus propias filas, liquidaría el impasse militar en menos de lo que canta un gallo. El flujo político tampoco se limita a las fronteras de Colombia, porque el cuadro de crisis se extiende a otros terrenos vinculados con la crisis colombiana (nos referimos a la crisis del gobierno de Correa en Ecuador); a los problemas que enfrenta Chávez, sea de cara a la inflación o a las elecciones municipales de noviembre; y por último a las perspectivas que ofrece una elección de Obama en Estados Unidos y el giro que ha prometido en las relaciones con Cuba. Numerosos comentaristas colombianos le han advertido a su gobierno que la desintegración política de las Farc y su debilitamiento militar no justifican el optimismo en una salida exclusivamente militar. Reclaman aprovechar las nuevas circunstancias por medio de una vía negociada; pero, para los militares, la ofensiva militar es la mejor justificación para seguir manejando un presupuesto enorme.

La noticia de la muerte de Marulanda fue dada en forma extraoficial por el ministro de Defensa de Uribe, Manuel Santos, lo cual puso de relieve, según la prensa colombiana, que el militar se postula para la presidencia del país contra las ambiciones re-reeleccionistas de Uribe o una tentativa de prorrogar su mandato. El mando militar ha salido fortalecido de la guerra contra la guerrilla y necesita asegurarse la continuidad y el control del fabuloso presupuesto del Plan Colombia. Los jefes militares se han prodigado en difundir las conexiones de Uribe con la para-política para sacarlo del tablero. Lo mismo han hecho con los congresistas del partido de Uribe. Si el ministro de la Defensa no llegara a ser la figura adecuada para el recambio, también está disponible uno de sus familiares, el vicepresidente de la República. Para sacarle a Uribe las papas del fuego, Bush acaba de respaldar la extradición de los narcos colombianos a Estados Unidos, para evitar que sigan circulando informaciones sobre los vínculos de Uribe con los paramilitares. Pero no se sabe si esto fue hecho para respaldar un nuevo mandato del colombiano o a cambio de que abandone el intento. La crisis oficial ha diezmado a las instituciones colombianas: el Congreso se queda sin diputados y la Corte se ha transformado en una sala de acusación del Presidente. Uribe quiere eliminar al Congreso y relegar a la Corte por un Tribunal Constitucional. Colombia también es sacudida por la crisis mundial: la devaluación del dólar ha provocado un parate en sus exportaciones.

Para los diarios colombianos, en las Farc se enfrentan ahora una línea militarista a ultranza y otra negociadora, pero la cosa no es tan sencilla. La desintegración de las Farc es más aguda de cómo se la presenta: decenas de sus presos no quieren participar del canje humanitario y reclaman que se los acoja en el programa de reconciliación del gobierno. Los gobiernos de Venezuela y de Ecuador buscan un arreglo a como sea, como lo probaron en las reuniones de Santo Domingo, en marzo, y recientemente en Lima, en la Cumbre con Europa. Junto con Cuba advierten contra el peligro de una "extensión" de la guerra. El nacionalismo latinoamericano y principalmente Cuba están buscando un acercamiento de posiciones con el imperialismo. ¿Qué cosa significa, por otra parte, la salida negociadora, sino sumarse al centroizquierdismo sin salidas del Polo Democrático? Lo más grave de la crisis de las Farc no es tanto su división como la falta de alternativas estratégicas en su debate interno.

Si del laberinto se sale por arriba, de este impasse se sale desde afuera. Es necesario mostrar las limitaciones del nacionalismo pequeño burgués y del foquismo, y la necesidad de una estructuración política del proletariado. Este planteo permitirá aprovechar los márgenes de reivindicación, organización y lucha que deja la crisis política.


  • EN CODELCO. Otra huelga general de mineros chilenos

Alejandro Guerrero

Los trabajadores de la empresa cuprífera más grande del mundo, la estatal Codelco, de Chile, están otra vez en huelga general con ocupación de minas, corte de carreteras y manifestaciones callejeras, reprimidos violentamente por los Carabineros de Michelle Bachelet. La huelga entró en su segunda semana. Así se reanuda el conflicto postergado desde el fin de la huelga de agosto del año pasado, que duró 37 días e hizo perder más de cien millones de dólares a la compañía. Aquel conflicto terminó en victoria, pero Codelco no cumplió uno solo de los compromisos que se vio obligada a firmar entonces.

La huelga de 2007 constituyó una victoria estratégica porque perforó la base de la legislación laboral pinochetista, sostenida luego por todos los gobiernos de la Concertación, incluido el actual: la subcontratación de trabajadores, los contratos basura. Codelco, por ejemplo, tiene 32 mil trabajadores "tercerizados", impedidos hasta el año pasado de discutir directamente con la patronal sus condiciones de trabajo porque, según aquella legislación dictatorial, deben hacerlo con alguna de las casi mil compañías subcontratistas que trabajan para Codelco, muchas de las cuales son sellos creados por la propia cuprífera para fraguar el vínculo laboral.

Apenas la fuerza de la huelga la obligó a firmar el compromiso de terminar con esa estafa a los trabajadores, la empresa acudió a los tribunales para desconocer el acuerdo que puso fin al paro. Desde entonces, todo siguió como antes y por eso la huelga se ha reanudado.

La respuesta patronal, la del gobierno, es brutal. Codelco opone al paro obrero una suerte de lock-out, desconoce explícitamente sus relaciones contractuales con esos 32 mil obreros, se niega a negociar con ellos y ha iniciado demandas penales contra los dirigentes huelguistas por "daños a la propiedad, robo, sustracción de especies y retención ilegal de personas" (Efecom, 18/4).

Para completar la dureza patronal, Bachelet ha enviado a Carabineros, su policía militarizada. Ya hubo choques muy violentos entre trabajadores y policías en el acceso a la mina El Teniente, 80 kilómetros al sur de Santiago. Allí, la represión sólo logró desalojar momentáneamente la ruta, puesto que después de un corto repliegue los mineros la recuperaron.

También se reprimió en la mina El Salvador, donde los gases arrojados por la policía obligaron a suspender las clases en la localidad de Diego de Almagro, unos mil kilómetros al sur de la capital. Ahí hubo, además, cinco trabajadores detenidos.

El Teniente sigue ocupada por los mineros; en Ventanas, la adhesión a la huelga es del 90 por ciento; en El Salvador, del 100 por ciento y están cortadas las rutas de acceso al igual que en Calama, donde también reprimió Carabineros. Andina está totalmente paralizada y sus 2.500 trabajadores cortan los ingresos, de modo que no hay subida ni bajada de camiones.

Pero cumplidos diez días de huelga, los mineros anunciaron la radicalización de las medidas, con la organización de movilizaciones y manifestaciones en las poblaciones. A las reivindicaciones iniciales, Cristián Cuevas, presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), que agrupa a los subcontratados, acaba de agregar la exigencia de la renuncia de José Arellano, presidente de Codelco. Arellano viene repitiendo desde el primer día que la empresa no negociará con los huelguistas.

La patronal Cámara de la Producción y el Comercio expresó su temor a que "la huelga pueda contagiar a la minería privada" (Argenpress, 23/4).

El conflicto del año pasado produjo fisuras en el frente oficialista. La historia vuelve a repetirse. El ministro de Trabajo, Osvaldo Andrade, anunció que la huelga terminaría "pronto"; inmediatamente, uno de los directivos de Codelco lo desmintió: "lamento desmentir al ministro (...) el conflicto está lejos de tener un final feliz en el corto plazo" (La Segunda, 25/4). Quebrando la "línea oficial", Andrade reclamó que Codelco negocie directamente con los huelguistas (Radio Cooperativa, 26/4). Un día antes, la misma Radio Cooperativa (25/4) informa que el gobierno ha "aislado del conflicto" a los ministros Andrés Velasco (Hacienda) y Andrade (Trabajo) "quienes tienen posturas encontradas en la materia" respecto de la política oficial: no negociar con los huelguistas y llevar a una huelga larga que derrote a los mineros por el hambre, el cansancio y la represión.
La fuerza de la huelga, y la dureza empresarial-gubernamental, están a la altura de lo que se juega: un pilar de la superexplotación obrera bajo la extendida forma de la "tercerización".


  • 1º DE MAYO EN ESTADOS UNIDOS. Huelga de los portuarios de la Costa Oeste
    Por el fin de la ocupación de Irak y Afganistánh

Luis Oviedo

El sindicato de trabajadores portuarios (ILWU) ha convocado a una huelga en el primer turno de trabajo el próximo 1º de Mayo en todos los puertos de la Costa Oeste de los Estados Unidos. Reclaman el inmediato fin de la ocupación de Irak y de Afganistán y el retiro inmediato de todas las tropas norteamericanas en el Medio Oriente. La resolución de huelga fue votada por una mayoría abrumadora de los delegados del sindicato. El mismo plenario de delegados votó el envío de una carta a la central sindical (AFL-CIO) reclamando que el movimiento obrero entre en acción para frenar la guerra.

La huelga es apoyada por otros sindicatos y organizaciones obreras, como las federaciones de maestros de California y de Oakland y el Consejo Sindical de San Francisco, y por agrupaciones de veteranos de guerra, cuyos miembros participarán en las movilizaciones y piquetes que organizará ILWU el 1º de Mayo.

La importancia de esta huelga es enorme. Es la primera vez, en muchísimo tiempo, que un sindicato organiza una huelga política contra una guerra llevada adelante por el propio imperialismo norteamericano. La huelga empalma con el masivo repudio popular a la guerra de Irak y busca organizar la intervención directa de la clase obrera contra la masacre. Pero la resolución votada por los delegados del ILWU se opone, también, a la ocupación de Afganistán (que ambos candidatos demócratas, Clinton y Obama, pretenden expandir) y reclama el retiro de las tropas norteamericanas de todos los países del Medio Oriente. Es decir, señala un programa independiente, en oposición a las manipulaciones de los dos candidatos demócratas frente a la guerra (este programa, sin embargo, está en contradicción con el apoyo de una parte de la dirección del ILWU a la candidatura de Obama).

Es también de gran importancia también que el ILWU haya convocado la huelga para el 1º de Mayo, día internacional de lucha de los trabajadores, que no es celebrado en Estados Unidos.

La huelga enfrenta enormes dificultades. Las cámaras patronales corrieron a los tribunales para que la declaren "ilegal". El propio Bush amenaza con prohibirla porque, dice, la huelga vulneraría la "seguridad nacional" y la "guerra contra el terrorismo"; con los mismos ‘argumentos', ilegalizó la huelga de 2002, por la renovación del convenio colectivo de los portuarios de la Costa Oeste.

Si, a pesar de todas estas presiones, la huelga triunfa, los portuarios de la Costa Oeste norteamericana le habrán asestado un golpe decisivo al gobierno masacrador de Bush.


  • LA CRISIS COLOMBIANA. El para-presidente

Alejandro Guerrero

La detención en Colombia del ex senador Mario Uribe, primo del presidente y uno de sus más íntimos colaboradores desde el comienzo de su vida político-delictiva en el departamento de Antioquia, no aporta en sí misma mayores novedades. Es decir: no agrega demasiado a lo ya conocido en cuanto a los vínculos de la familia presidencial con el narcotráfico y los paramilitares.

En cambio, esta detención y el consiguiente escándalo que ha producido, introduce un dato político de importancia: alguien les empieza a soltar la mano, como se ha visto en el rechazo de la Corte Suprema a las presiones gubernamentales para que no se juzgara a jefes paramilitares y a legisladores vinculados con ellos. En esas condiciones se ha producido el veto de los demócratas de Estados Unidos a la firma de un TLC con Colombia.

La detención de Uribe (primo) ha generado una crisis política en el sentido más estricto del término: a partir de ella, las cosas no pueden continuar como estaban. Por eso Uribe y su banda evalúan una salida peligrosa pero, según parece, la única posible para ellos: la convocatoria a elecciones anticipadas.
Hablamos de un país que tiene a 26 de sus legisladores presos por sus vínculos con la para-narcopolítica, y a otros sesenta investigados judicialmente por la misma razón. Casi todos ellos, además, pertenecen al partido de Uribe y constituyen la cuarta parte de los miembros del Poder Legislativo. Se trata, a simple vista, de una situación insostenible. Por eso la camarilla presidencial piensa en las elecciones anticipadas, para revalidarse a sí misma.

Actualidad de noticias viejas
Los vínculos de Uribe con paramilitares y narcotraficantes son noticia antigua.

El 1º de agosto de 2004 se desclasificó un documento reservado del 23 de septiembre de 1991, elaborado por uno de los más sólidos y menos conocidos servicios de espionaje de los Estados Unidos: la Agencia de Inteligencia para la Defensa (Defense Intelligence Agency, DIA), dependiente del Departamento de Defensa. Allí se dice de Uribe:

"Político y senador colombiano dedicado a la colaboración con el Cartel de Medellín en altos niveles del gobierno. Uribe fue vinculado con una empresa implicada en actividades de narcotráfico en los Estados Unidos. Su padre fue asesinado en Colombia por sus conexiones con traficantes de narcóticos. Uribe ha trabajado para el Cartel de Medellín y ha sido amigo íntimo de Pablo Escobar Gaviria (narcotraficante muerto por la policía en diciembre de 1993)..."

En 2002, los investigadores Joseph Contreras y Fernando Garavito - ex columnista del diario colombiano El Espectador- , habían publicado un libro, "El señor de las sombras", con una minuciosa descripción de los compromisos de Uribe con el narcotráfico y los paramilitares. Casi enseguida, Garavito debió huir de Colombia y vive exilado en los Estados Unidos.

Como se ve, las noticias que tienen al gobierno de Uribe en un tembladeral político son bastante viejas, pero tienen su efecto ahora, no antes, porque la administración del mejor aliado de George W. Bush en Latinoamérica se resquebrajaba de todos modos, aun sin ellas.

Juegos de guerra
El 6 de marzo, una marcha multitudinaria se desarrolló en Bogotá y en otras ciudades colombianas - también en el extranjero- contra los paramilitares y en favor de un "acuerdo humanitario" para poner fin a la violencia política. Se trató de una actividad puramente democrática, de la cual, sin embargo, Uribe dijo que estaba organizada por las FARC. De inmediato, el grupo paramilitar Aguilas Negras declaró que quienes convocaron a esa manifestación constituían, a partir de ese momento, "objetivos militares". Días pasados, el ELN reiteró en un comunicado (Argenpress, 23/4) que "la oligarquía no permite los espacios civiles para propender por los cambios".

El Estado colombiano rechaza cualquier posibilidad de que el juego parlamentario incluya a las FARC y al ELN, porque el cese de la violencia política implica, ante todo, la supresión de la violencia paramilitar contra los campesinos y los trabajadores colombianos, que sufren un promedio alucinante de 4.500 asesinatos por año.
Ese gobierno terrorista, paramilitar y narcotraficante, es la avanzada del Plan Colombia, el ariete de Bush en Latinoamérica. Se trata de un proyecto continental que incluye la actividad sediciosa en Bolivia y los intentos de aislar a Venezuela. Resulta imperioso, por tanto, desarrollar en toda América latina una poderosa movilización antiimperialista.


  • Venezuela: La crisis por Sidor plantea una cuestión de poder

Jorge Altamira

En las vísperas del 1º de Mayo el aire se corta con un cuchillo en Puerto Ordaz (Ciudad Guayana), en el Estado Bolívar, ante la inminencia del anuncio de la ruptura de las negociaciones entre el gobierno de Venezuela y el pulpo Ternium. Las divergencias parecen infranqueables entre los tres mil y pico de millones de dólares que reclamaría la familia Rocca por la cesión del 40 por ciento del capital accionario de Sidor al Estado venezolano y los ochocientos millones que estaría dispuesto a reconocer el gobierno de Chávez para obtener la mayoría del capital de la empresa. El pulpo reclama un retiro de oro luego de haber procedido a un vaciamiento patrimonial. Otra evaluación, esta vez de consultores privados, que cifra el capital de Sidor en dos mil millones de dólares (Tal Cual, 28/4), demuestra que el tema se maneja como una cuestión de fuerza. Las voces que corren aseguran que el ejército ocuparía las instalaciones de las plantas antes del jueves para asegurar la continuidad de las operaciones productivas. Según otras versiones, el gobierno habría puesto fin a cualquier prolongación del impasse y procedería a expropiar a la empresa por la vía de los hechos. Se dice incluso que Chávez podría presentarse en Sidor el mismo 1º de Mayo para ocupar la primera plana de la jornada y dejar inscripta la nacionalización como un fasto bolivariano. El impasse de las negociaciones, sin embargo, le ha servido al gobierno para justificar una vez más la postergación de la firma del convenio colectivo de trabajo (se levantó una reunión decisiva el martes 29), que tiene un arrastre de varios años, sin que la dirección sindical ofreciera la menor resistencia. En el campo sindical se han adoptado disposiciones en las distintas secciones para que comités de trabajadores aseguren la transición de la gestión.

La disputa en torno a las valuaciones indemnizatorias oculta más de lo que aclara, debido a que nadie conoce los pasivos ocultos de la empresa, entre deudas por cargas laborales e incluso impositivas. La cifra que ofrece el gobierno podría tornarse voluminosa si acepta integrar ese pasivo a la nueva empresa - e incluso podría incurrir en un patrimonio negativo. Para los trabajadores, la confusión sobre este punto podría tener consecuencias muy negativas si el gobierno pretendiera que renunciaran al cobro de sus derechos laborales con el pretexto de no perjudicar el futuro de la empresa, parcial o totalmente estatizada.

El litigio debería alcanzar un porte mayor si se investigara una serie de procedimientos utilizados por el grupo Techint, sea para burlar al fisco o para reducir el lucro que le corresponde a los trabajadores por su posesión del 20 por ciento de las acciones de Sidor. El pulpo del acero transfirió beneficios operativos de Sidor a sus filiales en México y Argentina mediante el recurso de comprar los abastecimientos por encima del precio internacional y vender sus productos por debajo de él (precios de transferencia). Si se ponen en evidencia estas irregularidades, la empresa podría ser estatizada sin el pago de ninguna indemnización. A pesar de que esta práctica de ‘vaciamiento' era conocida oficialmente, el organismo recaudador de Venezuela (Seniat) había premiado al pulpo por su alta "transparencia". Sin embargo, el mismo Estado que posee otro 20 por ciento de Sidor, se negó a rubricar el último balance de la empresa, como expresión de las irregularidades señaladas, y no se hizo presente en la asamblea ordinaria de marzo pasado.

Esta descripción pone de manifiesto algo que los turistas revolucionarios amigos del chavismo prefieren desconocer: la nacionalización no es un almuerzo gratuito - o la pagarán los capitalistas o la pagarán los obreros; si Techint no indemniza a los obreros por los perjuicios que les ha ocasionado en la última década, serán ellos los que acabarán indemnizando a los Rocca con el desconocimiento de sus derechos. Los obreros de Sidor se han transformado en los peor pagos de la industria venezolana como consecuencia de la privatización, y una parte importante de los que están afectados a la producción revisten en el plantel de las contratistas, con salarios y condiciones laborales incluso inferiores.

Arbitraje
Cuando se tienen en cuenta todos estos elementos se llega a la conclusión de que la decisión del gobierno de nacionalizar en forma parcial a Techint es una tentativa de arbitraje frente a una situación que había llegado a un punto de explosión. Cuando se incorporó hace ocho años a la empresa, el Estado bolivariano le condonó al pulpo un conjunto de deudas y le refinanció otras, así como mantuvo el subsidio en la compra del mineral de hierro a las empresas del Estado. Aun en estas condiciones, el pulpo intentó deshacerse de los compromisos que limitaban su acción, como la resistencia obrera, la obligación del pago de utilidades a los trabajadores, el pago de impuestos, o la obligación de atender al mercado interno en momentos de suba exponencial del precio internacional del acero. El gobierno bolivariano se mantuvo del lado del pulpo cuando hubo que enfrentar la discusión del convenio colectivo de trabajo, de modo que no puede reclamar hoy ningún título o derecho por la derrota de la empresa.

Solamente cuando ésta quedó sin capacidad de respuesta tuvo que intervenir el Estado con un planteo de renacionalización parcial, cuyo destino concreto todavía no está decidido y que ha abierto una pugna de largo alcance, en particular por la intervención de la clase obrera.

Parece evidente que los trabajadores no deberían aceptar ningún resarcimiento a la empresa por la nacionalización hasta que no se investiguen las cuentas de la empresa en la última década. Sin embargo, el Estado los ha dejado afuera de la decisión estatizadora y de las discusiones sobre sus términos. Tampoco deben asumir ninguna carga para el futuro sino, por el contrario, recuperar las conquistas perdidas. Una nacionalización financiada por los obreros, o por medio de una mayor explotación, es reaccionaria. La investigación de la empresa para atrás y el control obrero emergen como dos reivindicaciones que le dan un contenido social revolucionario a la nacionalización, que se convertiría por esta vía en una forma práctica de expropiación a los expropiadores.

Política
Pero el problema fundamental es eminentemente político. Porque no existe el ‘socialismo en una empresa', o sea una gestión obrera inmune al medio social y político en el cual opera. No se trata de ofrecer recetas de gestión o autogestión, ésta es la única trampa ‘corporativista' en la que no debe entrar la clase obrera. La nacionalización de Sidor plantea dar pie a una iniciativa política: o sea convertir a la lucha por el destino de Sidor en el tema que vincule al conjunto del proletariado de la gran industria, el petróleo y las minas, y los bancos, con el planteo de una nacionalización general de la gran industria y los bancos; por el control obrero de la industria nacionalizada y el fin de la dictadura de la gerencia estatal; por la convocatoria de un congreso obrero que establezca los objetivos y métodos de la política de industrialización del país, movilizando a la población desocupada y, por fin, por un gran congreso obrero que establezca la independencia política de los sindicatos y la puesta en pie de una verdadera Unión Nacional de Trabajadores. La cuestión estratégica por excelencia en Venezuela es la estructuración política del proletariado, precisamente aquello que el nacionalismo burgués procura impedir, porque su base de poder es la atomización de la clase obrera. Que la lucha obrera por el convenio en Sidor haya puesto en cuestión al poder en la industria, demuestra que la estructuración política de la clase obrera es una necesidad a la orden del día. La consigna es por un Congreso Obrero. El desarrollo de este programa planteará la cuestión del gobierno obrero y campesino y de las masas populares.

La quiebra de las negociaciones entre Chávez y Techint, ya no por la nacionalización parcial sino incluso por el resarcimiento que reclama el pulpo, plantea una crisis política en el Mercosur, cuyos gobiernos tutelan a Techint y a la gran patronal de la siderurgia en general. Plantea, por sobre todo, un horizonte nuevo al proletariado de la gran industria que se ha visto afectado por las privatizaciones en la última década y media. La crisis política internacional y la nueva situación para los trabajadores se conjugan para propiciar movilizaciones sociales y políticas de gran alcance. Planteamos tomar a la nacionalización de Sidor y al conflicto que abre con las grandes patronales y con los trabajadores para movilizarnos por la renacionalización de la gran industria privatizada, la recuperación de las conquistas, el pase a convenio de los obreros tercerizados y por el control obrero.


  • Jornada de movilización internacional contra los gobiernos de Uribe y de Bush

Jorge Altamira

Uno. El asesinato premeditado del líder de las FARC responsable de la liberación unilateral de rehenes ocurrida en dos ocasiones, recientemente, testimonia el rechazo del gobierno de Colombia a la posibilidad de un intercambio humanitario de secuestrados y guerrilleros, así como a una salida negociada al conflicto armado en ese país. Esta línea de salida militar pone en riesgo la vida de decenas de rehenes en manos de las FARC, pero constituye, por sobre todo, una expresión de la política del aparato narcotraficante y paramilitar que tiene el control del Estado colombiano. Es pública y notoria la infiltración de las instituciones civiles y militares de Colombia por parte del narcotráfico y del paramilitarismo. Sin la destrucción de este aparato estatal será imposible conseguir la paz en Colombia y poner fin a los desplazamientos forzados, a las confiscaciones de millones de campesinos y a los asesinatos de centenares de sindicalistas y de obreros.

Dos. La masacre perpetrada en territorio ecuatoriano representa al mismo tiempo un operativo de carácter internacional, pues el líder de las FARC, Raúl Reyes, era el enlace de las negociaciones internacionales entabladas con Francia, España, Venezuela y Suiza, en incluso con una fracción de legisladores norteamericanos. El espionaje colombiano se ha valido, seguramente, del seguimiento de estos contactos para hallar el campamento guerrillero y aniquilar a sus integrantes. Estamos no solamente ante la violación del territorio de Ecuador sino de un conjunto de canales diplomáticos y paraestatales. Dados los lazos estrechos de las fuerzas armadas y del Estado colombianos con las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel y con la CIA y el Mossad, debe concluirse que el ataque dirigido a golpear el canje humanitario y la posibilidad de negociaciones de paz, responde a los objetivos del imperialismo yanqui y del sionismo. El gobierno de Bush ha salido a defender el "plan Colombia" a sangre y fuego, como lo testimonió la reciente presencia en Colombia de Condoleeza Rice y jefes militares y del espionaje norteamericanos.

Tres. La justificación de la violación del territorio ecuatoriano, que ofreció el gobierno de Colombia, alegando el derecho legítima defensa, constituye una amenaza directa a los estados fronterizos, como Brasil y Venezuela, especialmente, donde existen actividades guerrilleras. El ataque delata la intención de neutralizar la acción mediadora de Hugo Chávez en el conflicto armado de Colombia y la posibilidad de que esta mediación refuerce las posiciones políticas de su gobierno. En el contexto latinoamericano actual apunta a desestabilizar a los gobiernos y procesos nacionalistas en Bolivia, Ecuador y Venezuela. Con relación a las elecciones norteamericanas apunta a ofrecer una posibilidad al desgastado partido Republicano, mediante una política de polarización y exasperación.

Cuatro. La crisis internacional que se ha creado pone en un serio aprieto a los gobiernos del Mercosur, debido a sus excelentes relaciones con el gobierno norteamericano y a las aún mejores con Israel, con quien acaban de firmar un tratado de libre comercio, mientras el ejército sionista destruye las vidas y la economía de Gaza y Cisjordania. No es difícil prever que los Lula y los Kirchner mediarán ahora para rescatar al gobierno de Colombia de una condena internacional. Los chavistas rioplatenses se llevarán una tamaña sorpresa si creen que los Kirchner condenarán al imperialismo, al sionismo y al gobierno de Uribe.

Quinto. El Partido Obrero llama a condenar al gobierno de Colombia y a Bush y a organizar una jornada internacional de movilización por la realización del canje humanitario, por negociaciones de paz, por el fin del plan Colombia, por el desmantelamiento del aparato estatal paramilitar de Colombia, por la no ratificación del Tratado de Libre Comercio Mercosur-Israel por la expulsión de la CIA y del Mossad de todo el continente (éste opera en el estado Zulia de Venezuela y en la provincia de Tucumán, en Argentina) , y por la unión socialista de América Latina.


  • Cuba, sí

Jorge Altamira

En Cuba se están haciendo ver los síntomas de un gran proceso popular, después de casi medio siglo -cuando los yanquis fueron derrotados en playa Girón. En este caso, América Latina pasaría a tener en Cuba su principal escenario político.

La BBC y Youtube difundieron generosamente una vigorosa interpelación de los estudiantes de la Universidad de Informática al presidente de la Asamblea Nacional, Raúl Alarcón. El video circula ampliamente en Cuba. El estudiante Eliécer Ávila presentó sus posiciones con toda energía, sencillez y claridad, y fue acompañado en más de una oportunidad con aplausos entusiastas. Alarcón respondió como un burócrata fosilizado; al reclamo por el derecho a salir del país respondió que si todos los habitantes del planeta pudieran viajar se congestionarían los espacios aéreos. Alarcón, sin embargo, no ha dejado de viajar incesantemente durante cuarenta años. Los medios imperialistas se apresuraron a informar que Eliécer había sido detenido; sólo era una noticia falsa e interesada: luego de su intervención el joven no podría ser sancionado sin suscitar una movilización popular.

Pero Eliécer no inventó la pólvora: se limitó a recoger una posta. En las recientes elecciones, con plancha única, el 20 de enero pasado, "varios secretarios generales (del partido comunista) encabeza(ro)n la lista de los menos votados en sus territorios" (El País, 1/2). O sea que el repudio a la burocracia y al régimen de cercenamiento de las libertades ciudadanas ya ha tenido una expresión masiva. Antes de esto, en una asamblea informativa con los trabajadores de ACOREC, "una empresa estatal que contrata personal cubano a compañías extranjeras", uno de los empleados reclamó, seguido por el aplauso de sus compañeros, "que el Estado les pague en divisas", como le cobra a las compañías extranjeras, y "no en pesos cubanos". Lo mismo reclamó Eliécer hace diez días, añadiendo que el poder adquisitivo de la moneda-salario es una veinticincoava parte de los precios dolarizados. Una burocracia que cobra en dólares a los capitalistas extranjeros y paga en pesos desvalorizados a los trabajadores está procediendo, en su función intermediaria, a una confiscación sin atenuantes de los trabajadores, que comparte con los pulpos foráneos. En otra línea, los cantautores Pablo Milanés y Silvio Rodríguez han reclamado mayores libertades en los últimos meses. El universitario Eliécer Ávila no se limitó a reclamar el derecho de entrada y salida del país: denunció que el pueblo ignoraba el carácter y las propuestas de los que ejercían su representación política y que era obligado a votar por desconocidos, o sea que los representantes eran designados a dedo por una burocracia que se encuentra por encima de cualquier control. El punto culminante del planteo fue cuando señaló expresamente al Consejo de Estado por no informar al pueblo acerca de sus proyectos estratégicos, por lo tanto de no discutirlos con las masas, lo cual convierte a las acciones del Estado en un proceso anárquico que maneja con exclusividad una minoría descontrolada, que tampoco rinde cuenta de su cumplimiento. No es de ahora que se hacen estas denuncias, ni mucho menos; lo que está ocurriendo es que son articuladas y responden a movimientos colectivos.

¿Por qué ahora? Porque Cuba ha conocido en los tres últimos años una importante recuperación de la economía y ha sido beneficiada por inversiones extranjeras, en particular de Venezuela, China, Rusia y, como siempre, España. El reanimamiento de la economía no solamente echa más luz sobre las injusticias y desigualdades, también hace vislumbrar a los trabajadores un abanico de posibilidades sociales que estaban soterradas durante la escasez extrema del llamado ‘período especial'. La sistemática acción despolitizadora del régimen se encuentra agotada; las nuevas generaciones no recogen las consignas desgastadas. Aunque parezca contradictorio, la emergencia del proceso nacional venezolano o incluso boliviano ha tenido un efecto revulsivo sobre Cuba, porque ha mostrado procesos antiimperialistas donde se combinan los reclamos sociales con la movilización de las masas, y por sobre todo por una implacable actitud crítica hacia las direcciones políticas. Por eso Stalin combatía los procesos revolucionarios fuera de Rusia -porque podían tener un carácter ejemplificador para las masas rusas.

No cabe duda de que el cambio en la situación objetiva de Cuba, los cambios en la lucha de América Latina y en el conjunto de la situación internacional, también suscitan debates en los círculos oficiales. La homosexualidad, antes combatida con dureza, ahora es vista como un derecho. En las altas esferas se abre paso la convicción de la necesidad de una transición al capitalismo, que es la única salida para la capa superior de la burocracia. Pero con esa convicción crece el temor ante la reacción popular, en especial dado el marco de luchas populares en América Latina. Abrir las válvulas de la discusión, desde arriba, apunta a producir una diferenciación de intereses en la masa de la población, que permita oponer unos contra otros, y que permita tomar el pulso de la reacción de los trabajadores. En lo inmediato, sin embargo, empieza a progresar la deliberación política.

Si en efecto ha comenzado en Cuba un proceso popular, los principales problemas están hacia delante. Varias de las reivindicaciones democráticas que se están esgrimiendo, en la práctica representan aspiraciones de las capas superiores de la sociedad cubana - como por ejemplo el derecho a salir o entrar del país. Dentro de estos límites puede convertirse en la palabra de orden de un planteo de restauración capitalista. La responsabilidad y la revocación de los funcionarios y legisladores, la paridad de salarios con la burocracia; la libertad de reunión, asamblea y manifestación; la apertura de las cuentas de las empresas privadas internacionales y de las empresas estatales, el control obrero - estas consignas, por el contrario, chocan sin remedio con la burocracia imperante y con las tentativas de restauración del capitalismo.

Si el proceso popular progresa y se fortalece, Cuba volverá a convertirse en la vanguardia de la revolución latinoamericana. Al imperialismo no le hace ninguna gracia que las críticas al proceso cubano dejen de ser el monopolio de una ‘disidencia' que no esconde su vocación capitalista e incluso cipaya y pasen al campo de las amplias masas que trabajan y estudian en la gran isla del Caribe.


  • Sobre el intercambio humanitario en Colombia

Miguel Briante

Las manifestaciones orquestadas por el gobierno de Uribe “contra las FARC” tuvieron el propósito ostensible de rechazar la política del “intercambio humanitario”.

En lugar del canje de los secuestrados por las FARC y los guerrilleros encarcelados por el gobierno, Uribe vuelve a apuntar a la liberación militar de los primeros. Toda la propaganda oficialista, en Colombia, está enderezada a demostrar que las FARC están en descomposición y que es posible una victoria militar que apuraría la ‘pacificación’ del país. No debe sorprender que esas manifestaciones fueran rechazadas por los familiares de los secuestrados y que fueran vistas con recelo incluso por gobiernos aliados de Uribe. Según algunas informaciones, la mediación de los agentes enviados por los gobiernos de Francia, España y Suiza ante las FARC habría fracasado en hacer avanzar un canje humanitario.

Las FARC estarían dejando esa tarea o responsabilidad en las exclusivas manos de Chávez. Pero esto tampoco avanza, como lo demuestran las promesas de nuevas liberaciones unilaterales por parte de la guerrilla.

Chávez reflotó la demanda de que las FARC fueran consideradas una “fuerza beligerante” y no “terrorista” cuando observó que Uribe estaba absolutamente decidido a impedir que cualquier ‘canje’ sirviera de pretexto para forzarlo a iniciar discusiones de ‘pacificación nacional’ con las FARC. Incluso cuando acepta el “canje humanitario”,

Uribe no oculta que más allá de esto pretende la liquidación de las FARC. A diferencia de lo que ocurrió en Centroamérica en los ’80, Uribe no quiere ‘reintegrar’ a las FARC como tales al ‘sistema democrático’. La calificación de las FARC como “organización terrorista” no ha sido obstáculo, sin embargo, para los gobiernos de Europa, e incluso el de Estados Unidos, que negocian con la guerrilla a través de emisarios o-fi-cia-les, o sea que las tratan como una “organización beligerante”.

Entablar una discusión semántica no engaña a ninguno de los protagonistas, pero sí desvía la atención del pueblo hacia un tema secundario y hacia una disputa en el plano diplomático. Lo que importa sí es forzar a Uribe al “canje humanitario” por medio de una lucha popular, porque de ella emergería un cuadro político que sería más favorable para un desarrollo de las reivindicaciones obreras y campesinas y de su organización.

Las FARC no representan hoy ninguna alternativa política para los explotados. Es meridianamente claro que el planteo de Chávez en favor de negociaciones de paz con las FARC procura ampliar la influencia de la corriente bolivariana en el continente (que ha perdido mucho aliento) y hacer retroceder a Uribe, que representa al Estado del narcotráfico, pero también apunta a rescatar a las FARC de una situación insostenible.

Téngase en cuenta que la principal razón para los secuestros de las FARC es que les sirven a éstas como escudos humanos contra los asaltos de las fuerzas armadas. Es muy probable, además, que la dirección de las FARC se encuentre dividida acerca del camino a seguir, o sea que hay quienes pretenden seguir otros sesenta años más con una guerrilla que está aislada. Es imposible arrancar un canje humanitario desde la defensa política de las FARC y desde sus contradicciones internas.

En oposición a un eventual arreglo entre aparatos es necesario que haya una discusión pública nacional, abierta a participantes múltiples para el cese de la violencia. El canje humanitario y el cese de las operaciones de las fuerzas armadas de Colombia deben ser levantadas desde una posición independiente, porque los verdaderamente interesados, tanto en el canje como el cese de la violencia, son los obreros y los campesinos. El cese de la violencia significa concretamente, en lo inmediato, el cese de todas las operaciones de las fuerzas armadas colombianas. Al mismo tiempo significa iniciar una campaña nacional para la cancelación de la compra de decenas de aviones de combate a Israel, que acaba de contratar el Ministerio de Defensa de Colombia. Contra lo que dice la maquinaria mediática del imperialismo, Colombia posee una considerable superioridad militar sobre Venezuela.

Está planteada una movilización popular, en Colombia y en América Latina, para que se proceda a la negociación pública y abierta del canje humanitario y al cese de la violencia, en primer lugar de las operaciones militares del Estado narcotraficante.


  • URUGUAY: ¡Abajo las persecuciones en Uruguay!

Rafael Fernández, dirigente del Partido de los Trabajadores de Uruguay está procesado, junto con otros militantes populares, por haber quemado una bandera norteamericana en una movilización realizada para reclamar la libertad de Fernando Masseilot. Masseilot estuvo preso durante 187 días por haber roto el vidrio de un McDonald's durante un acto de repudio a la visita de Bush a Montevideo.

Rafael acaba de publicar una "Carta abierta a la jueza Dra. Aída Vera Barreto" para denunciar el carácter antidemocrático del juicio que se lleva adelante contra él y los demás acusados y la persecución política de la cual son objeto.

Después de denunciar que es la primera vez en la historia del Uruguay que se procesa a un ciudadano por quemar una bandera norteamericana (una práctica común en las manifestaciones antiimperialistas de ésta y de otras partes del mundo), Fernández denuncia que la causa sigue abierta como una forma de presión política a los imputados.

"Hace seis meses fui uno de los que confesé mi 'horrendo crimen': soy responsable de haber quemado la bandera que ondea en los tanques que el imperialista Bush envía para masacrar al pueblo de Irak. A confesión de partes, relevo de pruebas. Si hay delito, hay que procesar. Si no configuró delito, hay que archivar. ¿Por qué seis meses después sigue abierta una indagatoria, salvo que se quiera utilizar como elemento de intimidación política?", escribe Rafael Fernández en su "Carta abierta...".

Fernández denuncia a la jueza por impedirle la salida del país... sin estar procesado y sin notificarlo a los imputados o a sus abogados.

La "Carta abierta..." de Rafael Fernández está siendo ampliamente distribuida en el Uruguay. Varios compañeros y militantes de la izquierda uruguaya (entre ellos Jorge Zabalza, Juan Vital Andrada y Fernando Moyano) han adherido a sus términos y han manifestado la necesidad de extender la campaña de solidaridad con los luchadores antiimperialistas perseguidos. El GAR se suma a esta campaña.

La "Carta abierta a la jueza Dra. Aída Vera Barreto", de Rafael Fernández, está disponible aquí

<DESCARGAR CARTA ABIERTA>

Para enviar adhesiones y solidaridad: prensaypropaganda@pt.org.uy

También anexamos la comunicación del Partido de los Trabajadores (Uruguay)

----- Original Message -----

From: Partido de los Trabajadores

Sent: Monday, October 29, 2007 12:23 AM

Subject: Expresiones de solidaridad / Carta abierta a la jueza Dra. Aída Vera Barreto

Estimados compañeros:

Hemos recibido adhesiones y expresiones de solidaridad respecto a la "Carta Abierta" que difundimos a través de la prensa y correos electrónicos, firmada por el compañero Rafael Fernández (se adjunta). Varios compañeros han manifestado su voluntad de adherir con su firma a dicha Carta Abierta, expresando de esta forma su solidaridad.

Los compañeros que han adherido, y asimismo han manifestado la necesidad de recabar más firmas de apoyo a la mencionada protesta ante la persecución contra los luchadores anti-imperialistas, son los siguientes:

Jorge Zabalza

Juan Vital Andrada

Fernando Moyano

En función de esta propuesta, la comisión de prensa y propaganda del PT se dirige a diversos luchadores sociales y políticos de izquierda, sindicalistas, intelectuales, ambientalistas, estudiantes, a efectos de poner en su conocimiento esta iniciativa. Hemos resuelto recabar en el correr de la presente semana las adhesiones que vayan llegando a esta dirección de correo electrónico (prensaypropaganda@pt.org.uy), y luego procederemos a darlas a conocer en forma pública.

Reciban un saludo fraternal.

Comisión de Prensa y Propaganda

Partido de los Trabajadores (Uruguay)

¡Luchar, Vencer!

Lutar, Vencer!

Combattre, Vaincre!

Vechten, Overwinnen!

Jarraitu, Garaitu!

Grupo de Acción Revolucionaria

 


  • ¡Paremos un ataque turco contra Irak!

El parlamento turco ha aprobado un decreto autorizando la entrada del ejército turco en Irak.

 

Esta decisión amenaza con intensificar el conflicto existente en la región, creando el riesgo de una agudización de la guerra civil en el Norte de Irak. Un invasión producirá miseria y muerte para cientos de miles de personas.

 

Bajo el pretexto de un ataque con mina en que murieron 13 soldados turcos, el ejército turco ya ha comenzado llevar a cabo operaciones militares masivas en el Sureste de Turquía. Informes señalan que estas acciones han golpeado a pueblos civiles en el Norte de Irak.

 

Además, en los últimos 18 meses el “estado en la sombra” turco ha realizado una serie de provocaciones para allanar el campo para este ataque. Han muerto muchos civiles, la mayoría kurdos, entre ellos muchos niños –cuyas muertes son atribuidas al PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán). En un caso bien conocido, miembros de las fuerzas de seguridad han sido descubiertos con las manos en la masa colocando bombas.

 

La elección reciente de 20 diputados kurdos independientes al parlamento turco dio la esperanza de una solución pacífica al problema kurdo en Turquía. Un ataque contra Irak aplastará esta esperanza y traerá muerte y destrucción al pueblo kurdo en Turquía también.

 

Una incursión turca supondrá otro paso en el camino hacia el caos y la destrucción creado por la decisión de Bush y Blair de invadir a Irak.

 

Hacemos un llamamiento al movimiento antiguerra en todo el mundo para que se oponga a esta intensificación de la guerra en Irak.

 

¡No a una invasión turca de Irak! ¡Fuera todas las tropas de Irak!

 

Firma la declaración; preséntala a tu grupo antiguerra

(Por favor, escribe tu ocupación y la organización antiguerra, antiglobalización o de otro tipo en que participas)

 

Envía las firmas a:

declaration@stopincursion.net

 

Página web:

www.stopincursion.net

 

Información:

Turkan Uzun

turkanuzun@yahoo.com

 

<DESCARGAR DOCUMENTO EN ESPAÑOL>

 

<DESCARGAR DOCUMENTO EN INGLÉS>

 


  • VENEZUELA: Los obreros de PDVSA rechazan el convenio firmado por la burocracia.

Hace algunas entregas, informamos acerca de las multitudinarias asambleas, movilizaciones y paralizaciones de actividades que estaban desarrollando los trabajadores de PDVSA (la petrolera estatal venezolana) en rechazo del proyecto de convenio colectivo que estaban negociando, a puertas cerradas, la burocracia sindical y la patronal.

En la semana que ha transcurrido, las asambleas y movilizaciones han crecido. En la mayoría de las refinerías y campos petroleros hay asambleas cotidianas al finalizar las tareas. El rechazo al proyecto es masivo; algunos dirigentes sindicales indican que entre el 80 y el 90% de los petroleros está en contra. Hubo también manifestaciones, por ejemplo en Ciudad Ojeda (Panorama, 6/10).

El rechazo generalizado de la base petrolera no impidió que la patronal y la burocracia llegaran a un acuerdo final. PDVSA y la "comisión negociadora" ya anunciaron que el el convenio será firmado en los próximos días. Más específicos, los dirigentes de la "comisión" indicaron que el acuerdo alcanzado no será sometido a aprobación de las asambleas petroleras o de otras instancias de deliberación. El convenio, en resumen, será impuesto desde arriba a pesar del rechazo de los trabajadores.

El acuerdo anunciado no se movió un ápice de lo que se había anticipado y ya había sido rechazado por las asambleas. Un aumento salarial de 12.000 bolívares diarios (contra un reclamo de 30.000 de los trabajadores); un retroactivo que no cubre la pérdida salarial sufrida desde el vencimiento del contrato anterior (hace un año); una tarjeta de alimentos que no cubre la mitad de la canasta familiar. Con el nuevo acuerdo, el salario mínimo de PDVSA apenas alcanzará unos 700 dólares mensuales.

Los "negociadores" han indicado a la prensa que hay otras "mejoras" que "compensarían" la pérdida salarial (como en ayuda para la vivienda o ayuda escolar). Las asambleas siguen ratificando que el reclamo es el salario.

Independencia política

En la disputa alrededor del convenio petrolero está en juego más que las justas y elementales reivindicaciones de los trabajadores.

El Ministerio de Trabajo y la patronal pretendieron valerse de la negociación colectiva para desplazar a toda un ala de las direcciones sindicales. La "comisión negociadora" designada por el Ministerio de Trabajo incluye sólo a representantes del sector burocrático afín al ministro. Por la vía de la negociación, el gobierno venezolano pretendió reforzar el papel de la burocracia sindical más estrechamente vinculada al chavismo y decidida partidaria de la estatización de los sindicatos. El ala izquierda de las direcciones sindicales –entre las que se cuentan la CCURA y la corriente que se nuclea alrededor del periódico La Jornada– fueron excluidas de la comisión negociadora y se encuentran a la cabeza de la movilización actual.

Las asambleas reclaman que los miembros de la "comisión negociadora" bajen a dar explicaciones y que el convenio sea sometido a la decisión de los trabajadores.

¿Soberanía de las asambleas o de los burócratas ligados al Ministerio de Trabajo y el gobierno? Lo que está en disputa es la conquista de las reivindicaciones y la independencia del movimiento sindical frente al Estado.

<L. O.>

¡Luchar, Vencer!

Lutar, Vencer!

Kampfen, Besiegen!

Gatazkatu, Garaitu!

Grupo de Acción Revolucionaria

 


  • VENEZUELA: Un régimen de poder personal.

LA REFORMA CONSTITUCIONAL EN VENEZUELA

Hugo Chávez presentó un proyecto para reformar la Constitución. Es la segunda que emprende; la primera fue en 1999.

La nueva reforma establece lo que Chávez llamó una “nueva geometría de poder”. Introduce una reforma territorial y crea las comunas (barrios), que son la base de los que define como el “poder popular”. La reforma autoriza la reelección indefinida del presidente, establece la formación de “milicias populares”, y la reducción de la jornada laboral (de 8 a 6 horas). Elimina la autonomía del banco central y le da un rango constitucional a las “misiones”, emprendimientos en el terreno de la salud, la educación y el bienestar social que, hasta el presente, funcionaban al margen de los ministerios y con su propio presupuesto.

“Poder popular” y poder personal

La cuestión central es en manos de quién está el poder del Estado. Quién maneja el presupuesto, las fuerzas armadas, el banco central, la política exterior. El proyecto de reforma refuerza de manera excepcional los poderes presidenciales.

No sólo autoriza su reelección indefinida sino que además extiende su mandato (de 6 a 7 años) y eleva (del 20 al 30% del padrón) el número de firmas necesarias para reclamar su revocatoria. La reforma le permite crear “regiones militares especiales” en cualquier parte del territorio, designar las autoridades militares (algo que ya estaba establecido en la Constitución anterior), le da el manejo del banco central y de sus reservas (algo que había sido adelantado en la ley que regula el funcionamiento del banco central). Tiene, además, el control absoluto de PDVSA, la principal fuente de divisas del país. La reforma le otorga al Ejecutivo, virtualmente, la suma del poder público.

El refuerzo de la autoridad presidencial significará, en la práctica, el refuerzo de las camarillas capitalistas y burocráticas que rodean la presidencia. Un partidario de Chávez escribe en Aporrea (23/8): “esta reforma tiene como punto extremo de debilidad la formación de un verdadero ‘estado contrarrevolucionario’ manejado por un entorno presidencial que (maneja) una proporción gigantesca de la renta (...) y que ya demasiadas pruebas nos ha dado de su condición reaccionaria, corrupta y tremendamente conservadora”.

¿Qué valor tienen en este cuadro las resoluciones del “poder popular”, restringida a las comunas, que no puede decidir sobre el presupuesto nacional, los impuestos o PDVSA? El “poder popular” queda así reducido a una suerte de “presupuesto participativo”, similar al que puso en marcha en Porto Alegre la intendencia del PT, que se limitaban a asignar las partidas presupuestarias que, de manera unilateral, les remitía el Ejecutivo. La ONU lo premió como un “modelo de administración responsable” de los recursos fiscales.

Estado burgués y propiedad privada

El viejo aparato estatal sigue en pie —incluso luego de la reforma del ’99— con los cambios de personal impuestos por el cambio de gobierno. No se ha destruido el aparato burocrático-militar del viejo Estado. El ejército ha sido depurado de antichavistas pero continúa siendo un aparato separado de las masas, jerárquico y vertical; lo mismo puede decirse de la Justicia, de la policía, de la administración del Estado y de la propia PDVSA. En forma paralela a ese Estado, han surgido una serie de instituciones —como las “misiones”— y hay un amplio proceso de deliberación popular. Las contradicciones entre unas y otras instituciones no pueden resolverse —emparchando el viejo Estado; es decir, estatizando en el cuadro del viejo Estado las instituciones que surgieron fuera de él. Sólo puede hacerse, destruyendo el viejo aparato estatal y construyendo, sobre sus ruinas, un nuevo Estado. Pero el nacionalismo militar encarnado por Chávez no ha venido a destruir el Estado, sino a reconstruirlo luego de la bancarrota al que lo llevaron adecos y copeyanos.

Aunque la nueva constitución establece diversas “formas de propiedad” —estatal, comunal, mixta, privada— todas son, en definitiva, formas de propiedad privada (del Estado, de las comunas, etc.). No hay, en modo alguno, una propiedad colectiva, cuyo punto de partida es la expropiación del capital. Al contrario, la constitución establece que sólo podrá haber estatizaciones con indemnización de los capitalistas. El diario madrileño El País (22/8), indica que las “cien grandes empresas españolas que operan en Venezuela” (entre las que se cuentan Repsol, los bancos BBVA y Santander y Movistar-Telefónica) “no creen que las reformas entrañen peligros a la inversión extranjera”. Lo mismo opina Techint, que acaba de firmar un acuerdo para invertir 600 millones de dólares en Venezuela.

Milicias populares y ejército

La reforma establece la formación de “milicias populares”, que coexistirán con el ejército regular, al que estarán subordinadas. Sería, en las condiciones de Venezuela, el equivalente a la Guardia Nacional que existe en Estados Unidos. No se trata del “armamento del pueblo” pues está regimentada por el alto mando militar.

Nacionalismo y caudillismo

La reforma, la segunda en ocho años, es una manifestación de que el nacionalismo burgués militar venezolano se encuentra ante una impasse; no puede continuar gobernando con los métodos usados hasta el presente. Para buscar una salida a esas contradicciones, Chávez intenta reforzar el arbitraje estatal, o sea la regimentación política de las masas.

La crítica socialista distingue el caudillismo revolucionario (sea antiimperialista o socialista) del régimen de poder personal. Es un método de arbitraje, de intervención y de regimentación del Estado.

El poder personal es incompatible con la libre iniciativa de las masas y sus organizaciones, con la soberanía de las asambleas obreras y populares, con la lucha contra el imperialismo, y con el socialismo.

<Luis Oviedo>


  • FRANCIA: La Liga Comunista Revolucionaria anuncia su disolución.

LA “NUEVA IZQUIERDA” FRANCESA

La Liga Comunista Revolucionaria de Francia (LCR) anunció su disolución política.

En el curso de su “universidad de verano”, Olivier Besancenot, su portavoz y candidato presidencial, llamó a “construir un nuevo partido anticapitalista (...) radical y popular” (Le Monde, 27/8).

La enviada especial de Le Monde escribe que “los dirigentes de la LCR dan vuelta dos páginas. La de la campaña del ‘no’ en el referéndum a la Constitución europea, con la búsqueda de una candidatura unitaria antineoliberal en las elecciones presidenciales, y la de su propia historia, ligada al trotskismo”. El propio Besancenot declaró que “el nuevo partido” será “mitad guevarista, mitad anarquista”. Esta definición acaba con toda referencia a la IV Internacional, la revolución socialista internacional.

La LCR sigue, tardíamente, la ‘reconversión’ política que iniciaron en los ’70 los partidos ‘euro-comunistas’, cuando declararon caducos la dictadura del proletariado y la vigencia de la revolución socialista iniciada por la Revolución de Octubre de 1917.

La LCR había venido dando pasos muy conscientes en la dirección que ahora llega a una culminación. En uno de sus últimos congresos, afirmó que el ciclo histórico abierto por la Revolución de Octubre estaba definitivamente cerrado, aunque nunca señala en qué nuevo ciclo histórico nos encontramos ahora: el mismo congreso de la LCR eliminó de su programa la reivindicación de la dictadura del proletariado, es decir el gobierno de los trabajadores.

Un partido “anticapitalista” que repudia la dictadura del proletariado es, por definición, una variante del centroizquierdismo.

“Anonimato”

Besancenot también señaló que “es tiempo de cerrar la vieja página del movimiento obrero para abrir una nueva, virgen, reagrupando por la base a personalidades anónimas (...) a todos esos héroes de la vida cotidiana que no quieren más liberalismo”. No es un partido de clase sino de “ciudadanos”; no es un partido de trabajadores sino de “personalidades anónimas”. Nadie es más “anónimo” que el votante en el cuarto oscuro...

El “nuevo partido” no será un partido de combate sino una corriente electoral. Pierre-Francois Grond, miembro de la dirección, lo deja en claro cuando afirma que “queremos acabar con nuestra imagen de organización elitista y de vanguardia”. ¿A qué se refiere? La enviada especial de Le Monde lo explica: “la Liga, con sus referencias al trotskismo, su ritmo de reuniones militantes casi profesionales y sus debates de intelectuales, tienen dificultad para atraer —y mantener— esos nuevos simpatizantes”.

Preguntamos: ¿hay algo más elitista que un partido parlamentarista? ¿Un partido donde unos pocos funcionarios del estado detentan el control del partido, sus resoluciones y sus finanzas, respaldados por una red de punteros (los “militantes casi profesionales” que seguirían existiendo) y donde la masa de los “ciudadanos anónimos” no tienen ni voz ni voto?

A la ruptura con su tradición política histórica (e incluso organizativa) los dirigentes de la LCR la califican como “una revolución interna”.

“No va a andar”

En la LCR existe una minoría que viene planteando desde hace mucho un giro hacia la derecha aun más profundo. Por eso caracteriza como muy limitada a esta “vuelta de página”. “Se nos propone —declara Alain Mathieu, uno de sus dirigentes— una organización hermafrodita, que se reproduce