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Alejandro
Gómez
El
gobierno de Uribe acaba de asestar un nuevo golpe
a las Farc al precederla en la información
acerca de la muerte del jefe guerrillero Manuel
Marulanda. Desde la revelación que el niño
de una secuestrada se encontraba en un hogar estatal
y no en manos de las Farc, Uribe, que representa
las peores formas de manipulación del poder
y de la información, ha venido ganando
la batalla de la opinión pública.
Todo lleva a pensar que la dilación de
las Farc tiene que ver con su crisis política
interna, como lo revelaron el asesinato de uno
de sus jefes a manos de un subordinado y la reciente
rendición de una legendaria jefa guerrillera.
En el seno de la guerrilla se debaten diferentes
líneas de acción, que la muerte
de Marulanda necesariamente deberá acentuar.
Lo
que está ocurriendo en Colombia desmiente
la tesis de que habría un "empate
estratégico" que haría imposible
la victoria de uno u otro contendiente en la larga
guerra civil. Se trata de una tesis inmovilista
que choca con la fluidez que han adquirido los
acontecimientos. La desintegración de cualquiera
de las fuerzas en pugna, como consecuencia de
las crisis por las que atraviesan sus propias
filas, liquidaría el impasse militar en
menos de lo que canta un gallo. El flujo político
tampoco se limita a las fronteras de Colombia,
porque el cuadro de crisis se extiende a otros
terrenos vinculados con la crisis colombiana
(nos referimos a la crisis del gobierno de Correa
en Ecuador); a los problemas que enfrenta Chávez,
sea de cara a la inflación o a las elecciones
municipales de noviembre; y por último
a las perspectivas que ofrece una elección
de Obama en Estados Unidos y el giro que ha prometido
en las relaciones con Cuba. Numerosos comentaristas
colombianos le han advertido a su gobierno que
la desintegración política de las
Farc y su debilitamiento militar no justifican
el optimismo en una salida exclusivamente militar.
Reclaman aprovechar las nuevas circunstancias
por medio de una vía negociada; pero, para
los militares, la ofensiva militar es la mejor
justificación para seguir manejando un
presupuesto enorme.
La
noticia de la muerte de Marulanda fue dada en
forma extraoficial por el ministro de Defensa
de Uribe, Manuel Santos, lo cual puso de relieve,
según la prensa colombiana, que el militar
se postula para la presidencia del país
contra las ambiciones re-reeleccionistas de Uribe
o una tentativa de prorrogar su mandato. El mando
militar ha salido fortalecido de la guerra contra
la guerrilla y necesita asegurarse la continuidad
y el control del fabuloso presupuesto del Plan
Colombia. Los jefes militares se han prodigado
en difundir las conexiones de Uribe con la para-política
para sacarlo del tablero. Lo mismo han hecho con
los congresistas del partido de Uribe. Si el ministro
de la Defensa no llegara a ser la figura adecuada
para el recambio, también está disponible
uno de sus familiares, el vicepresidente de la
República. Para sacarle a Uribe las papas
del fuego, Bush acaba de respaldar la extradición
de los narcos colombianos a Estados Unidos, para
evitar que sigan circulando informaciones sobre
los vínculos de Uribe con los paramilitares.
Pero no se sabe si esto fue hecho para respaldar
un nuevo mandato del colombiano o a cambio de
que abandone el intento. La crisis oficial ha
diezmado a las instituciones colombianas: el Congreso
se queda sin diputados y la Corte se ha transformado
en una sala de acusación del Presidente.
Uribe quiere eliminar al Congreso y relegar a
la Corte por un Tribunal Constitucional. Colombia
también es sacudida por la crisis mundial:
la devaluación del dólar ha provocado
un parate en sus exportaciones.
Para
los diarios colombianos, en las Farc se enfrentan
ahora una línea militarista a ultranza
y otra negociadora, pero la cosa no es tan sencilla.
La desintegración de las Farc es más
aguda de cómo se la presenta: decenas de
sus presos no quieren participar del canje humanitario
y reclaman que se los acoja en el programa de
reconciliación del gobierno. Los gobiernos
de Venezuela y de Ecuador buscan un arreglo a
como sea, como lo probaron en las reuniones de
Santo Domingo, en marzo, y recientemente en Lima,
en la Cumbre con Europa. Junto con Cuba advierten
contra el peligro de una "extensión"
de la guerra. El nacionalismo latinoamericano
y principalmente Cuba están buscando un
acercamiento de posiciones con el imperialismo.
¿Qué cosa significa, por otra parte,
la salida negociadora, sino sumarse al centroizquierdismo
sin salidas del Polo Democrático? Lo más
grave de la crisis de las Farc no es tanto su
división como la falta de alternativas
estratégicas en su debate interno.
Si
del laberinto se sale por arriba, de este impasse
se sale desde afuera. Es necesario mostrar las
limitaciones del nacionalismo pequeño burgués
y del foquismo, y la necesidad de una estructuración
política del proletariado. Este planteo
permitirá aprovechar los márgenes
de reivindicación, organización
y lucha que deja la crisis política.
Alejandro
Guerrero
Los
trabajadores de la empresa cuprífera más
grande del mundo, la estatal Codelco, de Chile,
están otra vez en huelga general con ocupación
de minas, corte de carreteras y manifestaciones
callejeras, reprimidos violentamente por los Carabineros
de Michelle Bachelet. La huelga entró en
su segunda semana. Así se reanuda el conflicto
postergado desde el fin de la huelga de agosto
del año pasado, que duró 37 días
e hizo perder más de cien millones de dólares
a la compañía. Aquel conflicto terminó
en victoria, pero Codelco no cumplió uno
solo de los compromisos que se vio obligada a
firmar entonces.
La
huelga de 2007 constituyó una victoria
estratégica porque perforó la base
de la legislación laboral pinochetista,
sostenida luego por todos los gobiernos de la
Concertación, incluido el actual: la subcontratación
de trabajadores, los contratos basura. Codelco,
por ejemplo, tiene 32 mil trabajadores "tercerizados",
impedidos hasta el año pasado de discutir
directamente con la patronal sus condiciones de
trabajo porque, según aquella legislación
dictatorial, deben hacerlo con alguna de las casi
mil compañías subcontratistas que
trabajan para Codelco, muchas de las cuales son
sellos creados por la propia cuprífera
para fraguar el vínculo laboral.
Apenas
la fuerza de la huelga la obligó a firmar
el compromiso de terminar con esa estafa a los
trabajadores, la empresa acudió a los tribunales
para desconocer el acuerdo que puso fin al paro.
Desde entonces, todo siguió como antes
y por eso la huelga se ha reanudado.
La
respuesta patronal, la del gobierno, es brutal.
Codelco opone al paro obrero una suerte de lock-out,
desconoce explícitamente sus relaciones
contractuales con esos 32 mil obreros, se niega
a negociar con ellos y ha iniciado demandas penales
contra los dirigentes huelguistas por "daños
a la propiedad, robo, sustracción de especies
y retención ilegal de personas" (Efecom,
18/4).
Para
completar la dureza patronal, Bachelet ha enviado
a Carabineros, su policía militarizada.
Ya hubo choques muy violentos entre trabajadores
y policías en el acceso a la mina El Teniente,
80 kilómetros al sur de Santiago. Allí,
la represión sólo logró desalojar
momentáneamente la ruta, puesto que después
de un corto repliegue los mineros la recuperaron.
También
se reprimió en la mina El Salvador, donde
los gases arrojados por la policía obligaron
a suspender las clases en la localidad de Diego
de Almagro, unos mil kilómetros al sur
de la capital. Ahí hubo, además,
cinco trabajadores detenidos.
El
Teniente sigue ocupada por los mineros; en Ventanas,
la adhesión a la huelga es del 90 por ciento;
en El Salvador, del 100 por ciento y están
cortadas las rutas de acceso al igual que en Calama,
donde también reprimió Carabineros.
Andina está totalmente paralizada y sus
2.500 trabajadores cortan los ingresos, de modo
que no hay subida ni bajada de camiones.
Pero
cumplidos diez días de huelga, los mineros
anunciaron la radicalización de las medidas,
con la organización de movilizaciones y
manifestaciones en las poblaciones. A las reivindicaciones
iniciales, Cristián Cuevas, presidente
de la Confederación de Trabajadores del
Cobre (CTC), que agrupa a los subcontratados,
acaba de agregar la exigencia de la renuncia de
José Arellano, presidente de Codelco. Arellano
viene repitiendo desde el primer día que
la empresa no negociará con los huelguistas.
La
patronal Cámara de la Producción
y el Comercio expresó su temor a que "la
huelga pueda contagiar a la minería privada"
(Argenpress, 23/4).
El
conflicto del año pasado produjo fisuras
en el frente oficialista. La historia vuelve a
repetirse. El ministro de Trabajo, Osvaldo Andrade,
anunció que la huelga terminaría
"pronto"; inmediatamente, uno de los
directivos de Codelco lo desmintió: "lamento
desmentir al ministro (...) el conflicto está
lejos de tener un final feliz en el corto plazo"
(La Segunda, 25/4). Quebrando la "línea
oficial", Andrade reclamó que Codelco
negocie directamente con los huelguistas (Radio
Cooperativa, 26/4). Un día antes, la misma
Radio Cooperativa (25/4) informa que el gobierno
ha "aislado del conflicto" a los ministros
Andrés Velasco (Hacienda) y Andrade (Trabajo)
"quienes tienen posturas encontradas en la
materia" respecto de la política oficial:
no negociar con los huelguistas y llevar a una
huelga larga que derrote a los mineros por el
hambre, el cansancio y la represión.
La fuerza de la huelga, y la dureza empresarial-gubernamental,
están a la altura de lo que se juega: un
pilar de la superexplotación obrera bajo
la extendida forma de la "tercerización".
Luis
Oviedo
El
sindicato de trabajadores portuarios (ILWU) ha
convocado a una huelga en el primer turno de trabajo
el próximo 1º de Mayo en todos los
puertos de la Costa Oeste de los Estados Unidos.
Reclaman el inmediato fin de la ocupación
de Irak y de Afganistán y el retiro inmediato
de todas las tropas norteamericanas en el Medio
Oriente. La resolución de huelga fue votada
por una mayoría abrumadora de los delegados
del sindicato. El mismo plenario de delegados
votó el envío de una carta a la
central sindical (AFL-CIO) reclamando que el movimiento
obrero entre en acción para frenar la guerra.
La
huelga es apoyada por otros sindicatos y organizaciones
obreras, como las federaciones de maestros de
California y de Oakland y el Consejo Sindical
de San Francisco, y por agrupaciones de veteranos
de guerra, cuyos miembros participarán
en las movilizaciones y piquetes que organizará
ILWU el 1º de Mayo.
La
importancia de esta huelga es enorme. Es la primera
vez, en muchísimo tiempo, que un sindicato
organiza una huelga política contra una
guerra llevada adelante por el propio imperialismo
norteamericano. La huelga empalma con el masivo
repudio popular a la guerra de Irak y busca organizar
la intervención directa de la clase obrera
contra la masacre. Pero la resolución votada
por los delegados del ILWU se opone, también,
a la ocupación de Afganistán (que
ambos candidatos demócratas, Clinton y
Obama, pretenden expandir) y reclama el retiro
de las tropas norteamericanas de todos los países
del Medio Oriente. Es decir, señala un
programa independiente, en oposición a
las manipulaciones de los dos candidatos demócratas
frente a la guerra (este programa, sin embargo,
está en contradicción con el apoyo
de una parte de la dirección del ILWU a
la candidatura de Obama).
Es
también de gran importancia también
que el ILWU haya convocado la huelga para el 1º
de Mayo, día internacional de lucha de
los trabajadores, que no es celebrado en Estados
Unidos.
La
huelga enfrenta enormes dificultades. Las cámaras
patronales corrieron a los tribunales para que
la declaren "ilegal". El propio Bush
amenaza con prohibirla porque, dice, la huelga
vulneraría la "seguridad nacional"
y la "guerra contra el terrorismo";
con los mismos ‘argumentos', ilegalizó
la huelga de 2002, por la renovación del
convenio colectivo de los portuarios de la Costa
Oeste.
Si,
a pesar de todas estas presiones, la huelga triunfa,
los portuarios de la Costa Oeste norteamericana
le habrán asestado un golpe decisivo al
gobierno masacrador de Bush.
Alejandro
Guerrero
La
detención en Colombia del ex senador Mario
Uribe, primo del presidente y uno de sus más
íntimos colaboradores desde el comienzo
de su vida político-delictiva en el departamento
de Antioquia, no aporta en sí misma mayores
novedades. Es decir: no agrega demasiado a lo
ya conocido en cuanto a los vínculos de
la familia presidencial con el narcotráfico
y los paramilitares.
En
cambio, esta detención y el consiguiente
escándalo que ha producido, introduce un
dato político de importancia: alguien les
empieza a soltar la mano, como se ha visto en
el rechazo de la Corte Suprema a las presiones
gubernamentales para que no se juzgara a jefes
paramilitares y a legisladores vinculados con
ellos. En esas condiciones se ha producido el
veto de los demócratas de Estados Unidos
a la firma de un TLC con Colombia.
La
detención de Uribe (primo) ha generado
una crisis política en el sentido más
estricto del término: a partir de ella,
las cosas no pueden continuar como estaban. Por
eso Uribe y su banda evalúan una salida
peligrosa pero, según parece, la única
posible para ellos: la convocatoria a elecciones
anticipadas.
Hablamos de un país que tiene a 26 de sus
legisladores presos por sus vínculos con
la para-narcopolítica, y a otros sesenta
investigados judicialmente por la misma razón.
Casi todos ellos, además, pertenecen al
partido de Uribe y constituyen la cuarta parte
de los miembros del Poder Legislativo. Se trata,
a simple vista, de una situación insostenible.
Por eso la camarilla presidencial piensa en las
elecciones anticipadas, para revalidarse a sí
misma.
Actualidad
de noticias viejas
Los vínculos de Uribe con paramilitares
y narcotraficantes son noticia antigua.
El
1º de agosto de 2004 se desclasificó
un documento reservado del 23 de septiembre de
1991, elaborado por uno de los más sólidos
y menos conocidos servicios de espionaje de los
Estados Unidos: la Agencia de Inteligencia para
la Defensa (Defense Intelligence Agency, DIA),
dependiente del Departamento de Defensa. Allí
se dice de Uribe:
"Político
y senador colombiano dedicado a la colaboración
con el Cartel de Medellín en altos niveles
del gobierno. Uribe fue vinculado con una empresa
implicada en actividades de narcotráfico
en los Estados Unidos. Su padre fue asesinado
en Colombia por sus conexiones con traficantes
de narcóticos. Uribe ha trabajado para
el Cartel de Medellín y ha sido amigo íntimo
de Pablo Escobar Gaviria (narcotraficante muerto
por la policía en diciembre de 1993)..."
En
2002, los investigadores Joseph Contreras y Fernando
Garavito - ex columnista del diario colombiano
El Espectador- , habían publicado un libro,
"El señor de las sombras", con
una minuciosa descripción de los compromisos
de Uribe con el narcotráfico y los paramilitares.
Casi enseguida, Garavito debió huir de
Colombia y vive exilado en los Estados Unidos.
Como
se ve, las noticias que tienen al gobierno de
Uribe en un tembladeral político son bastante
viejas, pero tienen su efecto ahora, no antes,
porque la administración del mejor aliado
de George W. Bush en Latinoamérica se resquebrajaba
de todos modos, aun sin ellas.
Juegos
de guerra
El 6 de marzo, una marcha multitudinaria se desarrolló
en Bogotá y en otras ciudades colombianas
- también en el extranjero- contra los
paramilitares y en favor de un "acuerdo humanitario"
para poner fin a la violencia política.
Se trató de una actividad puramente democrática,
de la cual, sin embargo, Uribe dijo que estaba
organizada por las FARC. De inmediato, el grupo
paramilitar Aguilas Negras declaró que
quienes convocaron a esa manifestación
constituían, a partir de ese momento, "objetivos
militares". Días pasados, el ELN reiteró
en un comunicado (Argenpress, 23/4) que "la
oligarquía no permite los espacios civiles
para propender por los cambios".
El
Estado colombiano rechaza cualquier posibilidad
de que el juego parlamentario incluya a las FARC
y al ELN, porque el cese de la violencia política
implica, ante todo, la supresión de la
violencia paramilitar contra los campesinos y
los trabajadores colombianos, que sufren un promedio
alucinante de 4.500 asesinatos por año.
Ese gobierno terrorista, paramilitar y narcotraficante,
es la avanzada del Plan Colombia, el ariete de
Bush en Latinoamérica. Se trata de un proyecto
continental que incluye la actividad sediciosa
en Bolivia y los intentos de aislar a Venezuela.
Resulta imperioso, por tanto, desarrollar en toda
América latina una poderosa movilización
antiimperialista.
Jorge
Altamira
En
las vísperas del 1º de Mayo el aire
se corta con un cuchillo en Puerto Ordaz (Ciudad
Guayana), en el Estado Bolívar, ante la
inminencia del anuncio de la ruptura de las negociaciones
entre el gobierno de Venezuela y el pulpo Ternium.
Las divergencias parecen infranqueables entre
los tres mil y pico de millones de dólares
que reclamaría la familia Rocca por la
cesión del 40 por ciento del capital accionario
de Sidor al Estado venezolano y los ochocientos
millones que estaría dispuesto a reconocer
el gobierno de Chávez para obtener la mayoría
del capital de la empresa. El pulpo reclama un
retiro de oro luego de haber procedido a un vaciamiento
patrimonial. Otra evaluación, esta vez
de consultores privados, que cifra el capital
de Sidor en dos mil millones de dólares
(Tal Cual, 28/4), demuestra que el tema se maneja
como una cuestión de fuerza. Las voces
que corren aseguran que el ejército ocuparía
las instalaciones de las plantas antes del jueves
para asegurar la continuidad de las operaciones
productivas. Según otras versiones, el
gobierno habría puesto fin a cualquier
prolongación del impasse y procedería
a expropiar a la empresa por la vía de
los hechos. Se dice incluso que Chávez
podría presentarse en Sidor el mismo 1º
de Mayo para ocupar la primera plana de la jornada
y dejar inscripta la nacionalización como
un fasto bolivariano. El impasse de las negociaciones,
sin embargo, le ha servido al gobierno para justificar
una vez más la postergación de la
firma del convenio colectivo de trabajo (se levantó
una reunión decisiva el martes 29), que
tiene un arrastre de varios años, sin que
la dirección sindical ofreciera la menor
resistencia. En el campo sindical se han adoptado
disposiciones en las distintas secciones para
que comités de trabajadores aseguren la
transición de la gestión.
La
disputa en torno a las valuaciones indemnizatorias
oculta más de lo que aclara, debido a que
nadie conoce los pasivos ocultos de la empresa,
entre deudas por cargas laborales e incluso impositivas.
La cifra que ofrece el gobierno podría
tornarse voluminosa si acepta integrar ese pasivo
a la nueva empresa - e incluso podría incurrir
en un patrimonio negativo. Para los trabajadores,
la confusión sobre este punto podría
tener consecuencias muy negativas si el gobierno
pretendiera que renunciaran al cobro de sus derechos
laborales con el pretexto de no perjudicar el
futuro de la empresa, parcial o totalmente estatizada.
El
litigio debería alcanzar un porte mayor
si se investigara una serie de procedimientos
utilizados por el grupo Techint, sea para burlar
al fisco o para reducir el lucro que le corresponde
a los trabajadores por su posesión del
20 por ciento de las acciones de Sidor. El pulpo
del acero transfirió beneficios operativos
de Sidor a sus filiales en México y Argentina
mediante el recurso de comprar los abastecimientos
por encima del precio internacional y vender sus
productos por debajo de él (precios de
transferencia). Si se ponen en evidencia estas
irregularidades, la empresa podría ser
estatizada sin el pago de ninguna indemnización.
A pesar de que esta práctica de ‘vaciamiento'
era conocida oficialmente, el organismo recaudador
de Venezuela (Seniat) había premiado al
pulpo por su alta "transparencia". Sin
embargo, el mismo Estado que posee otro 20 por
ciento de Sidor, se negó a rubricar el
último balance de la empresa, como expresión
de las irregularidades señaladas, y no
se hizo presente en la asamblea ordinaria de marzo
pasado.
Esta
descripción pone de manifiesto algo que
los turistas revolucionarios amigos del chavismo
prefieren desconocer: la nacionalización
no es un almuerzo gratuito - o la pagarán
los capitalistas o la pagarán los obreros;
si Techint no indemniza a los obreros por los
perjuicios que les ha ocasionado en la última
década, serán ellos los que acabarán
indemnizando a los Rocca con el desconocimiento
de sus derechos. Los obreros de Sidor se han transformado
en los peor pagos de la industria venezolana como
consecuencia de la privatización, y una
parte importante de los que están afectados
a la producción revisten en el plantel
de las contratistas, con salarios y condiciones
laborales incluso inferiores.
Arbitraje
Cuando se tienen en cuenta todos estos elementos
se llega a la conclusión de que la decisión
del gobierno de nacionalizar en forma parcial
a Techint es una tentativa de arbitraje frente
a una situación que había llegado
a un punto de explosión. Cuando se incorporó
hace ocho años a la empresa, el Estado
bolivariano le condonó al pulpo un conjunto
de deudas y le refinanció otras, así
como mantuvo el subsidio en la compra del mineral
de hierro a las empresas del Estado. Aun en estas
condiciones, el pulpo intentó deshacerse
de los compromisos que limitaban su acción,
como la resistencia obrera, la obligación
del pago de utilidades a los trabajadores, el
pago de impuestos, o la obligación de atender
al mercado interno en momentos de suba exponencial
del precio internacional del acero. El gobierno
bolivariano se mantuvo del lado del pulpo cuando
hubo que enfrentar la discusión del convenio
colectivo de trabajo, de modo que no puede reclamar
hoy ningún título o derecho por
la derrota de la empresa.
Solamente
cuando ésta quedó sin capacidad
de respuesta tuvo que intervenir el Estado con
un planteo de renacionalización parcial,
cuyo destino concreto todavía no está
decidido y que ha abierto una pugna de largo alcance,
en particular por la intervención de la
clase obrera.
Parece
evidente que los trabajadores no deberían
aceptar ningún resarcimiento a la empresa
por la nacionalización hasta que no se
investiguen las cuentas de la empresa en la última
década. Sin embargo, el Estado los ha dejado
afuera de la decisión estatizadora y de
las discusiones sobre sus términos. Tampoco
deben asumir ninguna carga para el futuro sino,
por el contrario, recuperar las conquistas perdidas.
Una nacionalización financiada por los
obreros, o por medio de una mayor explotación,
es reaccionaria. La investigación de la
empresa para atrás y el control obrero
emergen como dos reivindicaciones que le dan un
contenido social revolucionario a la nacionalización,
que se convertiría por esta vía
en una forma práctica de expropiación
a los expropiadores.
Política
Pero el problema fundamental es eminentemente
político. Porque no existe el ‘socialismo
en una empresa', o sea una gestión obrera
inmune al medio social y político en el
cual opera. No se trata de ofrecer recetas de
gestión o autogestión, ésta
es la única trampa ‘corporativista' en
la que no debe entrar la clase obrera. La nacionalización
de Sidor plantea dar pie a una iniciativa política:
o sea convertir a la lucha por el destino de Sidor
en el tema que vincule al conjunto del proletariado
de la gran industria, el petróleo y las
minas, y los bancos, con el planteo de una nacionalización
general de la gran industria y los bancos; por
el control obrero de la industria nacionalizada
y el fin de la dictadura de la gerencia estatal;
por la convocatoria de un congreso obrero que
establezca los objetivos y métodos de la
política de industrialización del
país, movilizando a la población
desocupada y, por fin, por un gran congreso obrero
que establezca la independencia política
de los sindicatos y la puesta en pie de una verdadera
Unión Nacional de Trabajadores. La cuestión
estratégica por excelencia en Venezuela
es la estructuración política del
proletariado, precisamente aquello que el nacionalismo
burgués procura impedir, porque su base
de poder es la atomización de la clase
obrera. Que la lucha obrera por el convenio en
Sidor haya puesto en cuestión al poder
en la industria, demuestra que la estructuración
política de la clase obrera es una necesidad
a la orden del día. La consigna es por
un Congreso Obrero. El desarrollo de este programa
planteará la cuestión del gobierno
obrero y campesino y de las masas populares.
La
quiebra de las negociaciones entre Chávez
y Techint, ya no por la nacionalización
parcial sino incluso por el resarcimiento que
reclama el pulpo, plantea una crisis política
en el Mercosur, cuyos gobiernos tutelan a Techint
y a la gran patronal de la siderurgia en general.
Plantea, por sobre todo, un horizonte nuevo al
proletariado de la gran industria que se ha visto
afectado por las privatizaciones en la última
década y media. La crisis política
internacional y la nueva situación para
los trabajadores se conjugan para propiciar movilizaciones
sociales y políticas de gran alcance. Planteamos
tomar a la nacionalización de Sidor y al
conflicto que abre con las grandes patronales
y con los trabajadores para movilizarnos por la
renacionalización de la gran industria
privatizada, la recuperación de las conquistas,
el pase a convenio de los obreros tercerizados
y por el control obrero.
Jorge
Altamira
Uno.
El asesinato premeditado del líder de las
FARC responsable de la liberación unilateral
de rehenes ocurrida en dos ocasiones, recientemente,
testimonia el rechazo del gobierno de Colombia
a la posibilidad de un intercambio humanitario
de secuestrados y guerrilleros, así como
a una salida negociada al conflicto armado en
ese país. Esta línea de salida militar
pone en riesgo la vida de decenas de rehenes en
manos de las FARC, pero constituye, por sobre
todo, una expresión de la política
del aparato narcotraficante y paramilitar que
tiene el control del Estado colombiano. Es pública
y notoria la infiltración de las instituciones
civiles y militares de Colombia por parte del
narcotráfico y del paramilitarismo. Sin
la destrucción de este aparato estatal
será imposible conseguir la paz en Colombia
y poner fin a los desplazamientos forzados, a
las confiscaciones de millones de campesinos y
a los asesinatos de centenares de sindicalistas
y de obreros.
Dos.
La masacre perpetrada en territorio ecuatoriano
representa al mismo tiempo un operativo de carácter
internacional, pues el líder de las FARC,
Raúl Reyes, era el enlace de las negociaciones
internacionales entabladas con Francia, España,
Venezuela y Suiza, en incluso con una fracción
de legisladores norteamericanos. El espionaje
colombiano se ha valido, seguramente, del seguimiento
de estos contactos para hallar el campamento guerrillero
y aniquilar a sus integrantes. Estamos no solamente
ante la violación del territorio de Ecuador
sino de un conjunto de canales diplomáticos
y paraestatales. Dados los lazos estrechos de
las fuerzas armadas y del Estado colombianos con
las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel
y con la CIA y el Mossad, debe concluirse que
el ataque dirigido a golpear el canje humanitario
y la posibilidad de negociaciones de paz, responde
a los objetivos del imperialismo yanqui y del
sionismo. El gobierno de Bush ha salido a defender
el "plan Colombia" a sangre y fuego,
como lo testimonió la reciente presencia
en Colombia de Condoleeza Rice y jefes militares
y del espionaje norteamericanos.
Tres.
La justificación de la violación
del territorio ecuatoriano, que ofreció
el gobierno de Colombia, alegando el derecho legítima
defensa, constituye una amenaza directa a los
estados fronterizos, como Brasil y Venezuela,
especialmente, donde existen actividades guerrilleras.
El ataque delata la intención de neutralizar
la acción mediadora de Hugo Chávez
en el conflicto armado de Colombia y la posibilidad
de que esta mediación refuerce las posiciones
políticas de su gobierno. En el contexto
latinoamericano actual apunta a desestabilizar
a los gobiernos y procesos nacionalistas en Bolivia,
Ecuador y Venezuela. Con relación a las
elecciones norteamericanas apunta a ofrecer una
posibilidad al desgastado partido Republicano,
mediante una política de polarización
y exasperación.
Cuatro.
La crisis internacional que se ha creado pone
en un serio aprieto a los gobiernos del Mercosur,
debido a sus excelentes relaciones con el gobierno
norteamericano y a las aún mejores con
Israel, con quien acaban de firmar un tratado
de libre comercio, mientras el ejército
sionista destruye las vidas y la economía
de Gaza y Cisjordania. No es difícil prever
que los Lula y los Kirchner mediarán ahora
para rescatar al gobierno de Colombia de una condena
internacional. Los chavistas rioplatenses se llevarán
una tamaña sorpresa si creen que los Kirchner
condenarán al imperialismo, al sionismo
y al gobierno de Uribe.
Quinto.
El Partido Obrero llama a condenar al gobierno
de Colombia y a Bush y a organizar una jornada
internacional de movilización por la realización
del canje humanitario, por negociaciones de paz,
por el fin del plan Colombia, por el desmantelamiento
del aparato estatal paramilitar de Colombia, por
la no ratificación del Tratado de Libre
Comercio Mercosur-Israel por la expulsión
de la CIA y del Mossad de todo el continente (éste
opera en el estado Zulia de Venezuela y en la
provincia de Tucumán, en Argentina) , y
por la unión socialista de América
Latina.
Jorge
Altamira
En Cuba se están haciendo ver los síntomas de un gran proceso popular, después de casi medio siglo -cuando los yanquis fueron derrotados en playa Girón. En este caso, América Latina pasaría a tener en Cuba su principal escenario político.
La BBC y Youtube difundieron generosamente una vigorosa interpelación de los estudiantes de la Universidad de Informática al presidente de la Asamblea Nacional, Raúl Alarcón. El video circula ampliamente en Cuba. El estudiante Eliécer Ávila presentó sus posiciones con toda energía, sencillez y claridad, y fue acompañado en más de una oportunidad con aplausos entusiastas. Alarcón respondió como un burócrata fosilizado; al reclamo por el derecho a salir del país respondió que si todos los habitantes del planeta pudieran viajar se congestionarían los espacios aéreos. Alarcón, sin embargo, no ha dejado de viajar incesantemente durante cuarenta años. Los medios imperialistas se apresuraron a informar que Eliécer había sido detenido; sólo era una noticia falsa e interesada: luego de su intervención el joven no podría ser sancionado sin suscitar una movilización popular.
Pero Eliécer no inventó la pólvora: se limitó a recoger una posta. En las recientes elecciones, con plancha única, el 20 de enero pasado, "varios secretarios generales (del partido comunista) encabeza(ro)n la lista de los menos votados en sus territorios" (El País, 1/2). O sea que el repudio a la burocracia y al régimen de cercenamiento de las libertades ciudadanas ya ha tenido una expresión masiva. Antes de esto, en una asamblea informativa con los trabajadores de ACOREC, "una empresa estatal que contrata personal cubano a compañías extranjeras", uno de los empleados reclamó, seguido por el aplauso de sus compañeros, "que el Estado les pague en divisas", como le cobra a las compañías extranjeras, y "no en pesos cubanos". Lo mismo reclamó Eliécer hace diez días, añadiendo que el poder adquisitivo de la moneda-salario es una veinticincoava parte de los precios dolarizados. Una burocracia que cobra en dólares a los capitalistas extranjeros y paga en pesos desvalorizados a los trabajadores está procediendo, en su función intermediaria, a una confiscación sin atenuantes de los trabajadores, que comparte con los pulpos foráneos. En otra línea, los cantautores Pablo Milanés y Silvio Rodríguez han reclamado mayores libertades en los últimos meses. El universitario Eliécer Ávila no se limitó a reclamar el derecho de entrada y salida del país: denunció que el pueblo ignoraba el carácter y las propuestas de los que ejercían su representación política y que era obligado a votar por desconocidos, o sea que los representantes eran designados a dedo por una burocracia que se encuentra por encima de cualquier control. El punto culminante del planteo fue cuando señaló expresamente al Consejo de Estado por no informar al pueblo acerca de sus proyectos estratégicos, por lo tanto de no discutirlos con las masas, lo cual convierte a las acciones del Estado en un proceso anárquico que maneja con exclusividad una minoría descontrolada, que tampoco rinde cuenta de su cumplimiento. No es de ahora que se hacen estas denuncias, ni mucho menos; lo que está ocurriendo es que son articuladas y responden a movimientos colectivos.
¿Por qué ahora? Porque Cuba ha conocido en los tres últimos años una importante recuperación de la economía y ha sido beneficiada por inversiones extranjeras, en particular de Venezuela, China, Rusia y, como siempre, España. El reanimamiento de la economía no solamente echa más luz sobre las injusticias y desigualdades, también hace vislumbrar a los trabajadores un abanico de posibilidades sociales que estaban soterradas durante la escasez extrema del llamado ‘período especial'. La sistemática acción despolitizadora del régimen se encuentra agotada; las nuevas generaciones no recogen las consignas desgastadas. Aunque parezca contradictorio, la emergencia del proceso nacional venezolano o incluso boliviano ha tenido un efecto revulsivo sobre Cuba, porque ha mostrado procesos antiimperialistas donde se combinan los reclamos sociales con la movilización de las masas, y por sobre todo por una implacable actitud crítica hacia las direcciones políticas. Por eso Stalin combatía los procesos revolucionarios fuera de Rusia -porque podían tener un carácter ejemplificador para las masas rusas.
No cabe duda de que el cambio en la situación objetiva de Cuba, los cambios en la lucha de América Latina y en el conjunto de la situación internacional, también suscitan debates en los círculos oficiales. La homosexualidad, antes combatida con dureza, ahora es vista como un derecho. En las altas esferas se abre paso la convicción de la necesidad de una transición al capitalismo, que es la única salida para la capa superior de la burocracia. Pero con esa convicción crece el temor ante la reacción popular, en especial dado el marco de luchas populares en América Latina. Abrir las válvulas de la discusión, desde arriba, apunta a producir una diferenciación de intereses en la masa de la población, que permita oponer unos contra otros, y que permita tomar el pulso de la reacción de los trabajadores. En lo inmediato, sin embargo, empieza a progresar la deliberación política.
Si en efecto ha comenzado en Cuba un proceso popular, los principales problemas están hacia delante. Varias de las reivindicaciones democráticas que se están esgrimiendo, en la práctica representan aspiraciones de las capas superiores de la sociedad cubana - como por ejemplo el derecho a salir o entrar del país. Dentro de estos límites puede convertirse en la palabra de orden de un planteo de restauración capitalista. La responsabilidad y la revocación de los funcionarios y legisladores, la paridad de salarios con la burocracia; la libertad de reunión, asamblea y manifestación; la apertura de las cuentas de las empresas privadas internacionales y de las empresas estatales, el control obrero - estas consignas, por el contrario, chocan sin remedio con la burocracia imperante y con las tentativas de restauración del capitalismo.
Si el proceso popular progresa y se fortalece, Cuba volverá a convertirse en la vanguardia de la revolución latinoamericana. Al imperialismo no le hace ninguna gracia que las críticas al proceso cubano dejen de ser el monopolio de una ‘disidencia' que no esconde su vocación capitalista e incluso cipaya y pasen al campo de las amplias masas que trabajan y estudian en la gran isla del Caribe.
Miguel
Briante
Las
manifestaciones orquestadas por el gobierno
de Uribe “contra las FARC” tuvieron el propósito
ostensible de rechazar la política
del “intercambio humanitario”.
En
lugar del canje de los secuestrados por las
FARC y los guerrilleros encarcelados por el
gobierno, Uribe vuelve a apuntar a la liberación
militar de los primeros. Toda la propaganda
oficialista, en Colombia, está enderezada
a demostrar que las FARC están en descomposición
y que es posible una victoria militar que
apuraría la ‘pacificación’ del
país. No debe sorprender que esas manifestaciones
fueran rechazadas por los familiares de los
secuestrados y que fueran vistas con recelo
incluso por gobiernos aliados de Uribe. Según
algunas informaciones, la mediación
de los agentes enviados por los gobiernos
de Francia, España y Suiza ante las
FARC habría fracasado en hacer avanzar
un canje humanitario.
Las
FARC estarían dejando esa tarea o responsabilidad
en las exclusivas manos de Chávez.
Pero esto tampoco avanza, como lo demuestran
las promesas de nuevas liberaciones unilaterales
por parte de la guerrilla.
Chávez
reflotó la demanda de que las FARC
fueran consideradas una “fuerza beligerante”
y no “terrorista” cuando observó que
Uribe estaba absolutamente decidido a impedir
que cualquier ‘canje’ sirviera de pretexto
para forzarlo a iniciar discusiones de ‘pacificación
nacional’ con las FARC. Incluso cuando acepta
el “canje humanitario”,
Uribe
no oculta que más allá de esto
pretende la liquidación de las FARC.
A diferencia de lo que ocurrió en Centroamérica
en los ’80, Uribe no quiere ‘reintegrar’ a
las FARC como tales al ‘sistema democrático’.
La calificación de las FARC como “organización
terrorista” no ha sido obstáculo, sin
embargo, para los gobiernos de Europa, e incluso
el de Estados Unidos, que negocian con la
guerrilla a través de emisarios o-fi-cia-les,
o sea que las tratan como una “organización
beligerante”.
Entablar
una discusión semántica no engaña
a ninguno de los protagonistas, pero sí
desvía la atención del pueblo
hacia un tema secundario y hacia una disputa
en el plano diplomático. Lo que importa
sí es forzar a Uribe al “canje humanitario”
por medio de una lucha popular, porque de
ella emergería un cuadro político
que sería más favorable para
un desarrollo de las reivindicaciones obreras
y campesinas y de su organización.
Las
FARC no representan hoy ninguna alternativa
política para los explotados. Es meridianamente
claro que el planteo de Chávez en favor
de negociaciones de paz con las FARC procura
ampliar la influencia de la corriente bolivariana
en el continente (que ha perdido mucho aliento)
y hacer retroceder a Uribe, que representa
al Estado del narcotráfico, pero también
apunta a rescatar a las FARC de una situación
insostenible.
Téngase
en cuenta que la principal razón para
los secuestros de las FARC es que les sirven
a éstas como escudos humanos contra
los asaltos de las fuerzas armadas. Es muy
probable, además, que la dirección
de las FARC se encuentre dividida acerca del
camino a seguir, o sea que hay quienes pretenden
seguir otros sesenta años más
con una guerrilla que está aislada.
Es imposible arrancar un canje humanitario
desde la defensa política de las FARC
y desde sus contradicciones internas.
En
oposición a un eventual arreglo entre
aparatos es necesario que haya una discusión
pública nacional, abierta a participantes
múltiples para el cese de la violencia.
El canje humanitario y el cese de las operaciones
de las fuerzas armadas de Colombia deben ser
levantadas desde una posición independiente,
porque los verdaderamente interesados, tanto
en el canje como el cese de la violencia,
son los obreros y los campesinos. El cese
de la violencia significa concretamente, en
lo inmediato, el cese de todas las operaciones
de las fuerzas armadas colombianas. Al mismo
tiempo significa iniciar una campaña
nacional para la cancelación de la
compra de decenas de aviones de combate a
Israel, que acaba de contratar el Ministerio
de Defensa de Colombia. Contra lo que dice
la maquinaria mediática del imperialismo,
Colombia posee una considerable superioridad
militar sobre Venezuela.
Está
planteada una movilización popular,
en Colombia y en América Latina, para
que se proceda a la negociación pública
y abierta del canje humanitario y al cese
de la violencia, en primer lugar de las operaciones
militares del Estado narcotraficante.
Rafael
Fernández, dirigente del Partido de los Trabajadores de Uruguay está
procesado, junto con otros militantes populares, por haber quemado una
bandera norteamericana en una movilización realizada para reclamar la
libertad de Fernando Masseilot. Masseilot estuvo preso durante 187 días
por haber roto el vidrio de un McDonald's durante un acto de repudio a la
visita de Bush a Montevideo.
Rafael acaba
de publicar una "Carta abierta a la jueza Dra. Aída Vera Barreto" para
denunciar el carácter antidemocrático del juicio que se lleva adelante
contra él y los demás acusados y la persecución política de la cual son
objeto.
Después de
denunciar que es la primera vez en la historia del Uruguay que se procesa
a un ciudadano por quemar una bandera norteamericana (una práctica común
en las manifestaciones antiimperialistas de ésta y de otras partes del
mundo), Fernández denuncia que la causa sigue abierta como una forma de
presión política a los imputados.
"Hace seis
meses fui uno de los que confesé mi 'horrendo crimen': soy responsable de
haber quemado la bandera que ondea en los tanques que el imperialista Bush
envía para masacrar al pueblo de Irak. A confesión de partes, relevo de
pruebas. Si hay delito, hay que procesar. Si no configuró delito, hay que
archivar. ¿Por qué seis meses después sigue abierta una indagatoria, salvo
que se quiera utilizar como elemento de intimidación política?", escribe
Rafael Fernández en su "Carta abierta...".
Fernández
denuncia a la jueza por impedirle la salida del país... sin estar
procesado y sin notificarlo a los imputados o a sus abogados.
La "Carta
abierta..." de Rafael Fernández está siendo ampliamente distribuida en el
Uruguay. Varios compañeros y militantes de la izquierda uruguaya (entre
ellos Jorge Zabalza, Juan Vital Andrada y Fernando Moyano) han adherido a
sus términos y han manifestado la necesidad de extender la campaña de
solidaridad con los luchadores antiimperialistas perseguidos. El GAR se
suma a esta campaña.
La "Carta
abierta a la jueza Dra. Aída Vera Barreto", de Rafael Fernández, está
disponible aquí
<DESCARGAR CARTA ABIERTA>
Para enviar
adhesiones y solidaridad:
prensaypropaganda@pt.org.uy
También
anexamos la comunicación del Partido de los Trabajadores (Uruguay)
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Original Message -----
From: Partido de los
Trabajadores
Sent: Monday, October 29, 2007
12:23 AM
Subject:
Expresiones de solidaridad / Carta abierta a la jueza Dra. Aída Vera
Barreto
Estimados
compañeros:
Hemos
recibido adhesiones y expresiones de solidaridad respecto a la "Carta
Abierta" que difundimos a través de la prensa y correos electrónicos,
firmada por el compañero Rafael Fernández (se adjunta). Varios compañeros
han manifestado su voluntad de adherir con su firma a dicha Carta Abierta,
expresando de esta forma su solidaridad.
Los
compañeros que han adherido, y asimismo han manifestado la necesidad de
recabar más firmas de apoyo a la mencionada protesta ante la persecución
contra los luchadores anti-imperialistas, son los siguientes:
Jorge Zabalza
Juan Vital Andrada
Fernando Moyano
En función de
esta propuesta, la comisión de prensa y propaganda del PT se dirige a
diversos luchadores sociales y políticos de izquierda, sindicalistas,
intelectuales, ambientalistas, estudiantes, a efectos de poner en su
conocimiento esta iniciativa. Hemos resuelto recabar en el correr de la
presente semana las adhesiones que vayan llegando a esta dirección de
correo electrónico (prensaypropaganda@pt.org.uy), y luego procederemos a
darlas a conocer en forma pública.
Reciban un
saludo fraternal.
Comisión de
Prensa y Propaganda
Partido de
los Trabajadores (Uruguay)
¡Luchar,
Vencer!
Lutar, Vencer!
Combattre,
Vaincre!
Vechten,
Overwinnen!
Jarraitu,
Garaitu!
Grupo de
Acción Revolucionaria
El parlamento turco ha aprobado
un decreto autorizando la entrada del ejército turco en Irak.
Esta decisión amenaza con
intensificar el conflicto existente en la región, creando el riesgo de una
agudización de la guerra civil en el Norte de Irak. Un invasión producirá
miseria y muerte para cientos de miles de personas.
Bajo el pretexto de un ataque
con mina en que murieron 13 soldados turcos, el ejército turco ya ha
comenzado llevar a cabo operaciones militares masivas en el Sureste de
Turquía. Informes señalan que estas acciones han golpeado a pueblos
civiles en el Norte de Irak.
Además, en los últimos 18 meses
el “estado en la sombra” turco ha realizado una serie de provocaciones
para allanar el campo para este ataque. Han muerto muchos civiles, la
mayoría kurdos, entre ellos muchos niños –cuyas muertes son atribuidas al
PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán). En un caso bien conocido,
miembros de las fuerzas de seguridad han sido descubiertos con las manos
en la masa colocando bombas.
La elección reciente de 20
diputados kurdos independientes al parlamento turco dio la esperanza de
una solución pacífica al problema kurdo en Turquía. Un ataque contra Irak
aplastará esta esperanza y traerá muerte y destrucción al pueblo kurdo en
Turquía también.
Una incursión turca supondrá
otro paso en el camino hacia el caos y la destrucción creado por la
decisión de Bush y Blair de invadir a Irak.
Hacemos un llamamiento al
movimiento antiguerra en todo el mundo para que se oponga a esta
intensificación de la guerra en Irak.
¡No a una
invasión turca de Irak! ¡Fuera todas las tropas de Irak!
Firma la
declaración; preséntala a tu grupo antiguerra
(Por favor, escribe tu ocupación
y la organización antiguerra, antiglobalización o de otro tipo en que
participas)
Envía las firmas a:
declaration@stopincursion.net
Página web:
www.stopincursion.net
Información:
Turkan Uzun
turkanuzun@yahoo.com
<DESCARGAR DOCUMENTO EN ESPAÑOL>
<DESCARGAR DOCUMENTO EN INGLÉS>
Hace algunas
entregas, informamos acerca de las multitudinarias asambleas,
movilizaciones y paralizaciones de actividades que estaban desarrollando
los trabajadores de PDVSA (la petrolera estatal venezolana) en rechazo del
proyecto de convenio colectivo que estaban negociando, a puertas cerradas,
la burocracia sindical y la patronal.
En la semana
que ha transcurrido, las asambleas y movilizaciones han crecido. En la
mayoría de las refinerías y campos petroleros hay asambleas cotidianas al
finalizar las tareas. El rechazo al proyecto es masivo; algunos dirigentes
sindicales indican que entre el 80 y el 90% de los petroleros está en
contra. Hubo también manifestaciones, por ejemplo en Ciudad Ojeda
(Panorama, 6/10).
El rechazo
generalizado de la base petrolera no impidió que la patronal y la
burocracia llegaran a un acuerdo final. PDVSA y la "comisión negociadora"
ya anunciaron que el el convenio será firmado en los próximos días. Más
específicos, los dirigentes de la "comisión" indicaron que el acuerdo
alcanzado no será sometido a aprobación de las asambleas petroleras o de
otras instancias de deliberación. El convenio, en resumen, será impuesto
desde arriba a pesar del rechazo de los trabajadores.
El acuerdo
anunciado no se movió un ápice de lo que se había anticipado y ya había
sido rechazado por las asambleas. Un aumento salarial de 12.000 bolívares
diarios (contra un reclamo de 30.000 de los trabajadores); un retroactivo
que no cubre la pérdida salarial sufrida desde el vencimiento del contrato
anterior (hace un año); una tarjeta de alimentos que no cubre la mitad de
la canasta familiar. Con el nuevo acuerdo, el salario mínimo de PDVSA
apenas alcanzará unos 700 dólares mensuales.
Los
"negociadores" han indicado a la prensa que hay otras "mejoras" que
"compensarían" la pérdida salarial (como en ayuda para la vivienda o ayuda
escolar). Las asambleas siguen ratificando que el reclamo es el salario.
Independencia
política
En la disputa
alrededor del convenio petrolero está en juego más que las justas y
elementales reivindicaciones de los trabajadores.
El Ministerio
de Trabajo y la patronal pretendieron valerse de la negociación colectiva
para desplazar a toda un ala de las direcciones sindicales. La "comisión
negociadora" designada por el Ministerio de Trabajo incluye sólo a
representantes del sector burocrático afín al ministro. Por la vía de la
negociación, el gobierno venezolano pretendió reforzar el papel de la
burocracia sindical más estrechamente vinculada al chavismo y decidida
partidaria de la estatización de los sindicatos. El ala izquierda de las
direcciones sindicales –entre las que se cuentan la CCURA y la corriente
que se nuclea alrededor del periódico La Jornada– fueron excluidas de la
comisión negociadora y se encuentran a la cabeza de la movilización
actual.
Las asambleas
reclaman que los miembros de la "comisión negociadora" bajen a dar
explicaciones y que el convenio sea sometido a la decisión de los
trabajadores.
¿Soberanía de
las asambleas o de los burócratas ligados al Ministerio de Trabajo y el
gobierno? Lo que está en disputa es la conquista de las reivindicaciones y
la independencia del movimiento sindical frente al Estado.
<L. O.>
¡Luchar,
Vencer!
Lutar, Vencer!
Kampfen,
Besiegen!
Gatazkatu,
Garaitu!
Grupo de
Acción Revolucionaria
LA REFORMA
CONSTITUCIONAL EN VENEZUELA
Hugo
Chávez presentó un proyecto para reformar la Constitución. Es la segunda
que emprende; la primera fue en 1999.
La nueva
reforma establece lo que Chávez llamó una “nueva geometría de poder”.
Introduce una reforma territorial y crea las comunas (barrios), que son la
base de los que define como el “poder popular”. La reforma autoriza la
reelección indefinida del presidente, establece la formación de “milicias
populares”, y la reducción de la jornada laboral (de 8 a 6 horas). Elimina
la autonomía del banco central y le da un rango constitucional a las
“misiones”, emprendimientos en el terreno de la salud, la educación y el
bienestar social que, hasta el presente, funcionaban al margen de los
ministerios y con su propio presupuesto.
“Poder
popular” y poder personal
La cuestión
central es en manos de quién está el poder del Estado. Quién maneja el
presupuesto, las fuerzas armadas, el banco central, la política exterior.
El proyecto de reforma refuerza de manera excepcional los poderes
presidenciales.
No sólo
autoriza su reelección indefinida sino que además extiende su mandato (de
6 a 7 años) y eleva (del 20 al 30% del padrón) el número de firmas
necesarias para reclamar su revocatoria. La reforma le permite crear
“regiones militares especiales” en cualquier parte del territorio,
designar las autoridades militares (algo que ya estaba establecido en la
Constitución anterior), le da el manejo del banco central y de sus
reservas (algo que había sido adelantado en la ley que regula el
funcionamiento del banco central). Tiene, además, el control absoluto de
PDVSA, la principal fuente de divisas del país. La reforma le otorga al
Ejecutivo, virtualmente, la suma del poder público.
El refuerzo
de la autoridad presidencial significará, en la práctica, el refuerzo de
las camarillas capitalistas y burocráticas que rodean la presidencia. Un
partidario de Chávez escribe en Aporrea (23/8): “esta reforma tiene como
punto extremo de debilidad la formación de un verdadero ‘estado
contrarrevolucionario’ manejado por un entorno presidencial que (maneja)
una proporción gigantesca de la renta (...) y que ya demasiadas pruebas
nos ha dado de su condición reaccionaria, corrupta y tremendamente
conservadora”.
¿Qué valor
tienen en este cuadro las resoluciones del “poder popular”, restringida a
las comunas, que no puede decidir sobre el presupuesto nacional, los
impuestos o PDVSA? El “poder popular” queda así reducido a una suerte de
“presupuesto participativo”, similar al que puso en marcha en Porto Alegre
la intendencia del PT, que se limitaban a asignar las partidas
presupuestarias que, de manera unilateral, les remitía el Ejecutivo. La
ONU lo premió como un “modelo de administración responsable” de los
recursos fiscales.
Estado burgués
y propiedad privada
El viejo
aparato estatal sigue en pie —incluso luego de la reforma del ’99— con los
cambios de personal impuestos por el cambio de gobierno. No se ha
destruido el aparato burocrático-militar del viejo Estado. El ejército ha
sido depurado de antichavistas pero continúa siendo un aparato separado de
las masas, jerárquico y vertical; lo mismo puede decirse de la Justicia,
de la policía, de la administración del Estado y de la propia PDVSA. En
forma paralela a ese Estado, han surgido una serie de instituciones —como
las “misiones”— y hay un amplio proceso de deliberación popular. Las
contradicciones entre unas y otras instituciones no pueden resolverse
—emparchando el viejo Estado; es decir, estatizando en el cuadro del viejo
Estado las instituciones que surgieron fuera de él. Sólo puede hacerse,
destruyendo el viejo aparato estatal y construyendo, sobre sus ruinas, un
nuevo Estado. Pero el nacionalismo militar encarnado por Chávez no ha
venido a destruir el Estado, sino a reconstruirlo luego de la bancarrota
al que lo llevaron adecos y copeyanos.
Aunque la
nueva constitución establece diversas “formas de propiedad” —estatal,
comunal, mixta, privada— todas son, en definitiva, formas de propiedad
privada (del Estado, de las comunas, etc.). No hay, en modo alguno, una
propiedad colectiva, cuyo punto de partida es la expropiación del capital.
Al contrario, la constitución establece que sólo podrá haber
estatizaciones con indemnización de los capitalistas. El diario madrileño
El País (22/8), indica que las “cien grandes empresas españolas que operan
en Venezuela” (entre las que se cuentan Repsol, los bancos BBVA y
Santander y Movistar-Telefónica) “no creen que las reformas entrañen
peligros a la inversión extranjera”. Lo mismo opina Techint, que acaba de
firmar un acuerdo para invertir 600 millones de dólares en Venezuela.
Milicias
populares y ejército
La reforma
establece la formación de “milicias populares”, que coexistirán con el
ejército regular, al que estarán subordinadas. Sería, en las condiciones
de Venezuela, el equivalente a la Guardia Nacional que existe en Estados
Unidos. No se trata del “armamento del pueblo” pues está regimentada por
el alto mando militar.
Nacionalismo y
caudillismo
La reforma,
la segunda en ocho años, es una manifestación de que el nacionalismo
burgués militar venezolano se encuentra ante una impasse; no puede
continuar gobernando con los métodos usados hasta el presente. Para buscar
una salida a esas contradicciones, Chávez intenta reforzar el arbitraje
estatal, o sea la regimentación política de las masas.
La crítica
socialista distingue el caudillismo revolucionario (sea antiimperialista o
socialista) del régimen de poder personal. Es un método de arbitraje, de
intervención y de regimentación del Estado.
El poder
personal es incompatible con la libre iniciativa de las masas y sus
organizaciones, con la soberanía de las asambleas obreras y populares, con
la lucha contra el imperialismo, y con el socialismo.
<Luis
Oviedo>
LA “NUEVA
IZQUIERDA” FRANCESA
La Liga
Comunista Revolucionaria de Francia (LCR) anunció su disolución política.
En el curso
de su “universidad de verano”, Olivier Besancenot, su portavoz y candidato
presidencial, llamó a “construir un nuevo partido anticapitalista (...)
radical y popular” (Le Monde, 27/8).
La enviada
especial de Le Monde escribe que “los dirigentes de la LCR dan vuelta dos
páginas. La de la campaña del ‘no’ en el referéndum a la Constitución
europea, con la búsqueda de una candidatura unitaria antineoliberal en las
elecciones presidenciales, y la de su propia historia, ligada al
trotskismo”. El propio Besancenot declaró que “el nuevo partido” será
“mitad guevarista, mitad anarquista”. Esta definición acaba con toda
referencia a la IV Internacional, la revolución socialista internacional.
La LCR sigue,
tardíamente, la ‘reconversión’ política que iniciaron en los ’70 los
partidos ‘euro-comunistas’, cuando declararon caducos la dictadura del
proletariado y la vigencia de la revolución socialista iniciada por la
Revolución de Octubre de 1917.
La LCR había
venido dando pasos muy conscientes en la dirección que ahora llega a una
culminación. En uno de sus últimos congresos, afirmó que el ciclo
histórico abierto por la Revolución de Octubre estaba definitivamente
cerrado, aunque nunca señala en qué nuevo ciclo histórico nos encontramos
ahora: el mismo congreso de la LCR eliminó de su programa la
reivindicación de la dictadura del proletariado, es decir el gobierno de
los trabajadores.
Un partido
“anticapitalista” que repudia la dictadura del proletariado es, por
definición, una variante del centroizquierdismo.
“Anonimato”
Besancenot
también señaló que “es tiempo de cerrar la vieja página del movimiento
obrero para abrir una nueva, virgen, reagrupando por la base a
personalidades anónimas (...) a todos esos héroes de la vida cotidiana que
no quieren más liberalismo”. No es un partido de clase sino de
“ciudadanos”; no es un partido de trabajadores sino de “personalidades
anónimas”. Nadie es más “anónimo” que el votante en el cuarto oscuro...
El “nuevo
partido” no será un partido de combate sino una corriente electoral.
Pierre-Francois Grond, miembro de la dirección, lo deja en claro cuando
afirma que “queremos acabar con nuestra imagen de organización elitista y
de vanguardia”. ¿A qué se refiere? La enviada especial de Le Monde lo
explica: “la Liga, con sus referencias al trotskismo, su ritmo de
reuniones militantes casi profesionales y sus debates de intelectuales,
tienen dificultad para atraer —y mantener— esos nuevos simpatizantes”.
Preguntamos:
¿hay algo más elitista que un partido parlamentarista? ¿Un partido donde
unos pocos funcionarios del estado detentan el control del partido, sus
resoluciones y sus finanzas, respaldados por una red de punteros (los
“militantes casi profesionales” que seguirían existiendo) y donde la masa
de los “ciudadanos anónimos” no tienen ni voz ni voto?
A la ruptura
con su tradición política histórica (e incluso organizativa) los
dirigentes de la LCR la califican como “una revolución interna”.
“No va a
andar”
En la LCR
existe una minoría que viene planteando desde hace mucho un giro hacia la
derecha aun más profundo. Por eso caracteriza como muy limitada a esta
“vuelta de página”. “Se nos propone —declara Alain Mathieu, uno de sus
dirigentes— una organización hermafrodita, que se reproduce | | | |