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| Editorial
Hoy
día el Estado está trabado
en su intento de poner a discusión
y aprobar de manera Fast track la llamada
“Reforma Energética”. Una lucha
interparlamentaria entre las principales
fuerzas del congreso (PRI, PAN y PRD),
y la movilización popular encabezada
por el Frente Amplio Progresista y Andrés
Manuel López Obrador (AMLO),
ha generado tal impasse que ni siquiera
ésta puede comenzarse públicamente
a cabildear; sin embargo, y gracias
a los medios de difusión de la
burguesía, fue posible saber
que el grueso de los partidos burgueses
ya poseen un acuerdo en lo general,
por debajo de la mesa, desde mucho tiempo
antes de que se planteara la reforma
en el parlamento, y que va en la dirección
de la privatización la paraestatal
Petróleos Mexicanos (PEMEX).
La
“Reforma Energética” representa
uno de los puntos medulares de la política
económica de Felipe Calderón;
es la materialización de lo que
Vicente Fox estableció como una
posibilidad lejana en materia de energéticos.
Planteada como “alianzas estratégicas
con quienes tienen experiencia y tecnología”
en la exploración y explotación
en aguas profundas, la reforma implica
asociaciones para compartir recursos
y activos pudiendo incluir la producción
de petróleo crudo y de gas natural;
una reforma en la que PEMEX se convierte
en el socio menor de los grandes pulpos
petroleros, a pesar de que México
aporta lo esencial: las materias primas.
Nos
encontramos ante un escenario de agresión
profunda por parte del Estado burgués
y su política neoliberal desarrollada
por los principales organismos financieros
del imperialismo. El gobierno de Felipe
de Jesús Calderón pretende
ceder a los pulpos del petróleo
las funciones estratégicas en
materia petrolera y eléctrica
que corresponde exclusivamente al Estado
realizar.
Las
fracciones parlamentarias del Partido
de la Revolución Democrática
(PRD), agrupadas en el Frente Amplio
Progresista (FAP), tanto del senado
como de la cámara de diputados,
han tomado las tribunas de las sedes
del legislativo correspondientes para
plantear que la discusión sobre
la reforma energética se abra
al terreno nacional y que se llame de
inmediato a un referéndum para
discutir el futuro de PEMEX; situación
a la que por supuesto se ha negado el
Estado burgués y el resto sus
partidos. La toma de la cámara
alta y la cámara baja se ha hecho
acompañar de movilizaciones de
grupos de mujeres organizadas tras el
liderazgo de AMLO, mejor conocidas como
las Adelitas, que también realizan
un cerco alrededor del senado para impedir
la discusión de la reforma. La
izquierda radical, los grupos independientes
y sindicatos combativos, así
como el grueso de las organizaciones
que se reclaman de la clase obrera han
brillado por su ausencia, quedando fuera
de las movilizaciones por la defensa
de los energéticos y contra su
entrega al capital privado y extranjero.
AMLO
ha centrado todas sus baterías
a exigir por los medios de comunicación
que se de un debate entre él
y el resto de las fuerzas políticas
del parlamento, sobre el contenido de
la “Reforma Energética”; la pelea
entre los partidos burgueses está
bastante aguda, tanto que la derecha
ultraconservadora llegó a pagar
por “Spots” publicitarios en televisión,
en el cual se comparaba a AMLO con Mussolini,
Hitler y hasta Pinochet por las acciones
que están emprendiendo. De hecho
ha dejado de lado el desmedido interés
por la cabeza del Secretario de Gobernación,
Juan Camilo Mouriño, solo poco
después de que el escándalo
que se armó durante las elecciones
internas de su propio partido, hiciera
ver a las pruebas que poseía
de los contratos ilegales del Secretario
de Gobernación, como algo secundario
y sin importancia ya que en la política
burguesa “un escándalo tapa a
otro escándalo”.
Sin
embargo, la política de AMLO
es contradictoria y esto se debe a que
en sus “puntos para un programa de nación”,
aceptó abierta y públicamente
la posibilidad de un asociación,
en el caso de las aún paraestatales
como PEMEX y CFE, con el capital privado
o extranjero. Así mismo, lo que
él reconoce como intento privatizador
de la paraestatal, es todo lo que se
plantea desde la “Reforma Energética”
de Calderón hacia adelante; soslayando
que el proceso de privatización
de PEMEX existe desde hace más
de 13 años, y que una multitud
de trasnacionales petroleras y sus filiales
participan en actividades relacionadas
con la petroquímica, misma que
ya se encuentra privatizada; así
como también la distribución,
transporte y almacenamiento de gas natural
se ha entregado al capital privado.
La exploración y explotación
del gas seco también se ha entregado
vía los Contratos de Servicios
Múltiples. Mediante concesiones
y contratos a los particulares, empresas
privadas participan ya en la perforación
de pozos petroleros y en la extracción
de crudo y gas natural en varias zonas
terrestres y marinas. En algunos de
estos casos, el partido al cual AMLO
representa ha sido cómplice de
las modificaciones que les permiten
a los grandes pulpos petroleros operar
en nuestro país.
Pero
entonces, el lector de esta editorial
podría estar advirtiendo que
lo que se encuentra leyendo emana de
las entrañas del sectarismo,
porque AMLO y el FAP prácticamente
son los únicos que están
realizando acciones en la defensa de
PEMEX y contra su privatización,
lo cual hasta cierto punto es verdad,
pero que no significa que su política
sea la más correcta o que en
verdad se encuentre planteando acabar
con la esencia del problema que es la
entrega total o parcial de la industria
estratégica de nuestro país
al capital trasnacional controlado principalmente
por los españoles y los norteamericanos
y el nivel de participación ilegal
que éstos poseen desde hace muchos
años en nuestro país;
es la política que está.
Reconocemos que son prácticamente
los únicos que están librando
esa batalla de manera pública
y que hay un movimiento de masas que
está respaldando su posición.
En este sentido, como Grupo de Acción
Revolucionaria planteamos que en la
defensa de PEMEX y contra su entrega
al imperialismo representado por los
grandes pulpos petroleros hacemos unidad
en la acción para enfrentar y
frenar la “Reforma Energética”
que entrega a las trasnacionales petroleras
las funciones que le corresponde únicamente
al Estado realizar. Pero este reconocimiento
también es un llamado a la izquierda
independiente, a las organizaciones
revolucionarias, a los jóvenes
y a los estudiantes y a las organizaciones
que se reclaman de la clase obrera y
socialistas, para que en la lucha contra
la entrega del sector energético
al imperialismo, salgamos de manera
unitaria a plantear lo que AMLO no plantea
y en donde se reflejan los límites
de su política, y que es la renacionalización
total bajo control obrero de la industria
energética en nuestro país
que significa no sólo rechazar
la actual reforma energética
sino también tomar de conjunto
lo que se ha hecho contra ese sector
estratégico y echarlo abajo.
Planteamos que el movimiento por la
defensa de los energéticos, contra
su entrega al imperialismo debe dinamizarse
programáticamente hacia una salida
obrera y socialista, que mostrará
los límites de la política
nacionalista burguesa, llamando la huelga
general y la lucha callejera como herramientas
históricas de lucha de los explotados
y los oprimidos que le permitan dar
al movimiento en su conjunto un salto
cualitativo en la lucha por la defensa
de sus intereses. La historia del nacionalismo
burgués en América Latina
ha demostrado que de lo que se trata
es simplemente de cambiar actores para
lanzar las reformas estructurales que
el imperialismo necesita para sobrevivir.
México
y la Crisis mundial
México y el mundo entero se encuentran
atravesando por una profunda crisis.
Un cuadro de crisis de conjunto, aunque
aún no sea general, es siempre
la manifestación del agotamiento
de una etapa y el inicio de una transición
política. Los períodos
de transición se han convertido
en una regla del proceso mundial. El
pasaje ininterrumpido de una transición
a otra es un reflejo de la amplitud
de la descomposición del sistema
social vigente. Las transiciones son
la regla, los períodos de equilibrio
una excepción. Estas crisis ponen
de manifiesto el nivel explosivo que
ha alcanzado la contradicción
entre el desarrollo de las fuerzas productivas,
en el cuadro capitalista, y las relaciones
de producción; entre la economía
mundial y las fronteras nacionales;
entre el capital y su representación
ficticia, representada fundamentalmente
por la especulación financiera.
Explota la contradicción entre
la forma financiera y especulativa de
apropiación de la plusvalía
y las formas industriales y comerciales.
La lucha por “la distribución
del ingreso” no la libran el capital
y la fuerza de trabajo sino dos formas
del capital.
América
Latina ha ingresado en esta crisis mundial
por la vía energética
y por la vía del muro de separación
que construye Bush en la frontera con
México.
La
reaparición del nacionalismo
burgués o pequeño burgués
en América Latina es un forzado
cambio de frente impuesto a la burguesía
nativa como consecuencia de la crisis
generada en el período precedente,
la cual produjo una hecatombe social,
insurrecciones y caídas de gobiernos.
Expresa claramente el agotamiento de
una etapa de “globalización”,
aunque el nacionalismo burgués
es incapaz de neutralizar las tendencias
fundamentales del capital mundial. Es
un resultado de la presión de
las masas empujadas a la lucha por la
miseria social. No tiene un ápice
de keynesiano ni recupera el ‘estado
social’. Las “misiones” organizadas
por Chávez son operaciones de
socorro social, no se inscriben en una
transformación del Estado. Este
nacionalismo procura, antes que nada,
restablecer la capacidad de arbitraje
del Estado. Explota una coyuntura económica
de elevados precios de las materias
primas; sus movilizaciones de masas
son aisladas y defensivas. Incluso las
grandes movilizaciones del chavismo
son siempre una reacción a las
provocaciones de la derecha. Está
por atrás del viejo nacionalismo
en los planteos de reorganización
social y de movilización de masas.
Debido
a esta crisis, el movimiento obrero
en nuestro país está atravesando
por una ofensiva muy agresiva por parte
del Estado que se legalizará
tras la aprobación de la “Reforma
Energética” con la “Reforma Laboral”.
En la situación actual de lo
que se trata es de colocar en el terreno
de la movilización las demandas
de todos los sectores y de la clase
trabajadora que se encuentra luchando.
Sobre esta dirección, la pelea
en contra la entrega de la industria
energética y los recursos naturales
al imperialismo podría generar
una situación revolucionaria
que lleve a la derrota de las políticas
de hambre del gobierno calderonista
y a su caida. De nuestro lado está
que el proceso de convulsión
política francamente abiertos
en 2006 están muy lejos de haber
concluido y que es un ciclo que está
muy lejos de cerrarse y al cual, en
la marcha y por la necesidad de la burguesía
de empujar completa su política
antiobrera y antipopular, se le van
sumando nuevos factores y nuevos actores
que están haciendo del Estado
burgués y sus instituciones,
una gran olla de presión. Este
mes de mayo es importante porque el
movimiento en su conjunto viene de una
serie de luchas importantes por reivindicaciones
esenciales como el salario, la seguridad
social, la educación, el empleo,
etc. Recientemente se han dado grandes
ejemplos de lucha y de dignidad obrera
como la huelga del SITUAM. Es justo
el tiempo para recuperar la memoria
histórica y los ejemplos de lucha
que como el año pasado, marcaron
importantes avances en la conciencia
y organización de la clase trabajadora.
Desde
hace años en este mes de mayo,
organizaciones y sindicatos independientes,
jóvenes y estudiantes, sectores
populares y en resistencia, hemos marchado
hacia el zócalo de la Ciudad
de México para refirmar la defensa
de nuestras luchas, la defensa de las
reivindicaciones de los trabajadores
y la unidad internacional de los explotados
por el capitalismo. Esto vuelve a plantearse
para este año, pero ahora, más
que nunca, para defender el petróleo,
la industria eléctrica, el agua,
la seguridad social; rechazar el tope
salarial y las violaciones a los contratos
colectivos de trabajo, el trabajo tercerizado
y en negro; por un salario mínimo
igual al costo de la canasta familiar;
por el no pago de la deuda externa;
por la nacionalización de los
pulpos energéticos, bancarios,
y comerciales; por la defensa de las
luchas y a los trabajadores del SITUAM,
de Cananea y los mineros en su conjunto,
de los despedidos por Grupo Modelo,
etc.; por el control obrero y la gestión
de la economía por parte de los
trabajadores.
También
estas nuevas movilizaciones están
cruzadas por la lucha de los siderúrgicos
de Sidor, en Venezuela, que está
golpeando al principal pulpo explotador
de la clase obrera internacional: Ternium.
Está cruzado por la rebelión
popular en Haití, debida a la
misma carestía que está
empobreciendo a los oprimidos de nuestro
país. Está cruzado por
la lucha de los campesinos y obreros
de Bolivia contra la conspiración
de la derecha y por la expropiación
de los latifundios y grandes capitales
sojeros.
En
el reconocimiento de la necesidad de
unirnos en esta defensa, se manifiesta
la conciencia de clase de los luchadores
y activistas.
Lo que ocurra en México no estará
determinado por los roces entre las
distintas fuerzas del parlamento burgués
que, como ocurre siempre, acabarán
entendiéndose entre ellos contra
las masas. Nuestro futuro estará
determinado por el antagonismo irreconciliable
de la clase obrera de la ciudad y los
campesinos y las masas urbanas pobres,
de un lado, y el gran capital financiero,
industrial y agrario, del otro.
Nacional
Laura
Milla
Con
el uniforme militar bien puesto (aunque
le quede grande) y la ayuda de sus colaboradores
de las diferentes fuerzas políticas
parlamentarias, la estrategia Calderonista
sobre seguridad y control de la delincuencia
y el narcotráfico toma cada día
más fuerza en el país.
So
pretexto de la existencia de diversas
organizaciones delictivas y cárteles
de la droga, el país se militariza
en pos de garantizar no sólo
la aprobación de las tan ansiadas
reformas sino que además dentro
del marco privatizador, pretende llevar
a cabo diversos mecanismos que faciliten
la venta del país, es decir,
que aplasten todo intento de lucha y
resistencia en este sentido.
Jugando
a las guerritas
Instalando verdaderas bases militares
en diversos estados, el clima de represión
y violencia hacia la población
en general va en aumento.
Poblaciones
enteras en estado de sitio, desapariciones
forzadas, decenas de asesinatos y cientos
de vejaciones y arbitrariedades, es
lo que hoy en el país significa
la seguridad.
A
pesar de los buenos consejos de sus
asesores “uribistas”, el reflejo de
la crisis en el gobierno y sus instituciones
es evidente; de manera más clara
lo podemos observar con el reforzamiento
de los operativos en el norte del país
en donde se sumaron a más de
2500 efectivos del ejército y
la PFP, a los más de 500 militares
que ya habían, lo cual ha puesto
en conflicto, incluso a las corporaciones
policiacas estales, ya que el ejército,
ejerce o pretende ejercer un control
total de las instituciones y no sólo
eso sino que además irónicamente,
elementos de dichas corporaciones, se
han quejado de diversas arbitrariedades
y abusos por parte del mando militar.
Las
denuncias
Cada vez se acumulan a una larga lista,
más hechos violentos en el país,
las denuncias en este sentido han sido
muchísimas, desde las que han
podido cubrir los medios, como el asesinato
por parte del ejército, de familias
en sus propios vehículos, hasta
las que no tienen eco de manera pública
como las que se dan en barrios, zonas
rurales e indígenas.
Dentro
de esta política de seguridad
nacional que continúa con el
gobierno calderonista, podemos observar
los rasgos cada vez más aterradores
de su implementación: la desaparición,
la tortura, el allanamiento, las detenciones
arbitrarias son las constantes. Sin
embargo, hay un rasgo que podemos destacar
y calificar de repugnante y miserable:
el abuso sexual, como un acto para reprimir
a las mujeres que luchan dentro de este
sistema patriarcal y machista, y como
instrumento para debilitar y sobajar
al conjunto del movimiento (ya que también
se ha dado esto, en detenciones a compañeros).
Esta forma mezquina de la política
panista del terror y la represión,
se puso al descubierto con toda impunidad
en los hechos ocurridos en San Salvador
Atenco (el 3 y 4 de mayo de 2006). Y
hoy vuelve a ponerse en práctica,
en diversos estados como en Oaxaca,
con la detención de un grupo
de mexicanos y centroamericanos, en
los que fue violada una mujer que estaba
embarazada y que perdió a su
producto como consecuencia de estos
hechos1, por mencionar un caso reciente.
Como
podemos observar, estas prácticas
son características claras de
la fascistización de la política
de Calderón que buscará
a toda costa, garantizar el buen paso
de las reformas y el sostenimiento de
sus negocios más rentables, donde
por cierto está el narcotráfico.
Nos
quieren dar a todos
En el marco de las reformas, es cada
vez más evidente que la estrategia
del gobierno, es garantizar a los pulpos
trasnacionales la estabilidad de sus
negocios; siendo cada vez más
visibles los ataques por parte de militares
y policías estatales en zonas
rurales e indígenas, en las cuales
existe una significativa movilización
por la defensa de la tierra, el agua,
el maíz, etc. Estos mecanismos
de terror en estas zonas van en pos
de despojar y desplazar del golpeado
campo mexicano a más campesinos,
la violencia en las diferentes escuelas
de educación pública del
país son el tema de conversación
de los últimos días, no
sólo en estados como Guerrero
y Oaxaca sino también en la capital
del país, donde los diversos
ataques de los ya conocidos grupos porriles,
han intentado desarticular todas las
expresiones de organización dentro
de los planteles de educación
media superior y superior; y no sólo
eso sino que además grupos de
golpeadores y policías, del brazo
del charrismo sindical han intervenido
de manera directa y violenta para frenar
los intentos de resistencia y de lucha
dentro de varios sindicatos en el país.
En
este sentido, el clima de violencia
ha llegado de manera más directa
a los sectores en resistencia. Y aquí
es donde es importante resaltar el papel
no sólo del partido en el gobierno
sino de todos aquellos que han hecho
posible, que el país sea un polvorín.
En el caso del PRI y de los estados
que gobierna es claro el pacto que existe
con el crimen organizado, ejemplo de
esto es el desarrollo y la expansión
del narcotráfico y todo tipo
de asesinatos en el norte del país.
Sin
embargo, uno de los papeles más
atroces dentro del plan de seguridad
de Calderón ha sido el del PRD,
que en varios estados en los que gobierna,
es el autor material de la represión
como en el caso del Estado de Guerrero,
con el gobierno de Zeferino Torreblanca
quien ha utilizado la fuerza contra
movilizaciones estudiantiles y campesinas,
o el Estado de Chiapas gobernado por
Juan Sabines, quien además de
haber reprimido diversas movilizaciones,
ha tenido una actitud de omisión
en temas como la violación a
los derechos humanos, la situación
de los presos políticos y el
trato a los migrantes en la frontera
sur. Y no sólo eso, sino que
en diversos lugares donde está
la movilización y la resistencia
a la orden del día, el PRD se
ha convertido en la reacción
que pretende anular a la izquierda independiente
y clasista, lo que queda claramente
señalado en las recientes movilizaciones
contra la “privatización” de
PEMEX, en las que el mismo López
Obrador, señalaba de provocaciones
a las acciones de protesta que no estuvieran
debidamente permitidas u organizadas
por los famosos coordinadores de brigada,
aislando con esto al conjunto del movimiento
social que pretende una lucha unificada
en defensa del petróleo y que
no necesita de permisos u organización
externa; esto en un intento de convertir
a La Resistencia Civil sólo en
un esfuerzo sectario de una fracción
del PRD.
Contra
la represión, no al miedo y no
a la negociación.
Ante el panorama difícil que
tenemos y que seguramente irá
subiendo de tono debido a la situación
del país, sólo la movilización
y la lucha en las calles; la lucha por
la democratización de los sindicatos,
las diferentes demandas en los centros
de trabajo, la expulsión de los
porros y la democratización de
los centros de estudio, las luchas en
defensa del campo, la organización
callejera en los barrios, la lucha por
la renacionalización de los energéticos,
es decir, luchar por nuestras demandas
históricas, será lo único
que nos dote de la fuerza y de las herramientas
necesarias para fortalecer al movimiento
social en su conjunto y nos ponga a
la ofensiva contra las políticas
represivas del Estado, ya que en la
acción política de nada
sirven los pactos con aquellos que se
esconden tras un discurso de izquierda
y que sin embargo son los principales
colaboradores de la represión.
Debemos
recordar las pérdidas que han
originado las victorias del movimiento
social y no olvidar que ni nuestras
de mandas, ni la justicia están
a negociar.
¡Contra
la represión y la militarización,
la organización revolucionaria
y la lucha callejera!
¡Repudio total a la militarización
del país!
¡Alto a la represión, a
la violencia y la persecución!
¡Luchar, Vencer!
1.
Datos tomados de CIMAC Oaxaca, Oax.,
9 abril 2008.
Benjamín
Argumento
Hoy
los mismos señores que se llenan
la boca de mentiras asegurándonos
que la reforma energética no
es privatizadora o que una “desaceleración
económica” (antes se llamaba
“crisis”) en Estados Unidos no afectará
la economía Mexicana nos dicen
sin rubor que “el campo mexicano es
un campo ganador”. Con el pésimo
gusto añadido de usar como vocera
a una golfista, uno de los deportes
más elitistas y agresivo contra
el ecosistemai. El campo mexicano, que
en la administración de Fox expulsó
“400 mil migrantes hacia el extranjero,
más 300 mil personas de emigración
interna”ii, el campo donde “más
del 40% de los agricultores vive en
pobreza extrema y de los casi 50 millones
de pobres que viven en México,
30 millones son habitantes de las zonas
rurales”iii no es un campo ganador,
es un campo en crisis.
Desde
que México sigue el rumbo neoliberal,
que nos fue promocionado como la entrada
al primer mundo en época de Salinas
de Gortari, la “solución” que
se procuró dar al campo fue liberarlo
de las “trabas” que representan para
los capitalistas la propiedad comunitaria
de la tierra, los subsidios agrícolas
y las barreras arancelarias que protegían
al campo para dejarlo en las frías
manos del mercado, que, según
ellos, “sí funciona adecuadamente,
lo hace mucho mejor” que cualquier funcionarioiv.
Esta
lógica de mercado se rige por
conceptos “eficientistas”, viendo como
natural que, al no ser “productivo”
el campo, los campesinos se dediquen
a otra actividad “más rentable”,
llegando al grado de recomendar que
“las políticas de alivio a la
pobreza extrema rural deben tener un
importante componente educativo. Sólo
así se hará menos doloroso
el proceso de proletarización
de los campesinos. De igual manera,
para que la población campesina
supere su condición ancestral
de pobreza, es un imperativo elevar
la eficiencia y productividad del sector
agrícola.”v Para hacer eficiente
al campo es necesario combatir la propiedad
ejidal y comunitaria de la tierra, ya
que, de acuerdo a los teóricos
neoliberales que citamos, el ejido o
la comunidad rural al no poder ser embargados
no eran sujetos a crédito. Esto
evitaba que los campesinos se “capitalizaran”
y pudieran modernizarse para “competir”
con el mercado internacional. Siempre
de acuerdo a los neoliberales, los principales
perjudicados con esa medida eran los
consumidores y los contribuyentes.
La
verdad histórica.
La actual crisis del campo mexicano
es consecuencia de la derrota de la
Convención Revolucionaria de
Aguascalientes, que levantó en
1914 el Plan de Ayalavi del Ejército
Libertador del Sur. Este Plan consideraba
un gran reparto de las tierras de los
hacendados y la restitución de
estas para las comunidades. Esta medida
hubiera permitido un crecimiento sostenido
del campo, sobre todo en los cultivos
de maíz, frijol y arroz, cultivos
alimenticios, lo que conllevaría
un desarrollo de la comunidad o pueblo
(prehispánica, y por ende precapitalista)
como unidad económica y de poder
local. La existencia en muchas de estas
comunidades de métodos asamblearios
y comunitarios (tequio) las dotan de
un importante factor social y democratizante.
En
lugar de eso, al derrotar a los ejércitos
campesinos de Zapata y Villa, el gobierno
constitucionalista de Obregón
y Carranza hizo poco o nada por repartir
tierrasvii, fue hasta el sexenio de
Lázaro Cárdenasviii que
se hizo un reparto agrario importante,
de 18 millones de hectáreas a
comunidades y ejidos. Sin embargo, este
reparto no fue una concesión
graciosa del gobierno, sino que respondió
a importantes movilizaciones, en muchos
casos de carácter revolucionario,
en Puebla, Hidalgo, Jalisco, Michoacán
y otros estadosix. Este reparto de tierra,
pese a su importancia, se vio frenado,
al no existir una continuidad del proyecto,
no sólo no se repartieron más
tierras, sino que nunca hubo un impulso
suficiente de créditos, tecnología,
abonos, etcétera, para hacer
productivo ese campo. Esto lo retrata
el sentimiento popular en el Corrido
de la Reforma Agraria que canta Judith
Reyes: “Solicitando parcela los años
fueron pasando, Cárdenas daba
la tierra y Alemán la iba quitando”.
El
ejido, que nunca pudo capitalizarse
y cuya producción fue cada vez
menos rentable comparada con la gran
propiedad (más de 5 hectáreas)x
estaba ya en una situación muy
difícil cuando otro usurpador
de la presidencia, Carlos Salinas de
Gortari, implementó en 1992 los
cambios que los neoliberales venían
sugiriendo.
Las
recetas neoliberales.
No es ninguna coincidencia que las reformas
al artículo 27 sobre propiedad
ejidal y la negociación del Tratado
de Libre Comercio hayan sucedido en
el sexenio de Salinas de Gortari. El
plan neoliberal es el hacer competitivo
al campo, por lo que las zonas con producciones
más rentables son apoyadas en
detrimento de las que no lo son. La
receta neoliberal admite sin tapujos
que “No toda concentración de
tierras es indeseable. Incluso es conveniente
una operación más grande
cuando existen economías de escala”xi.
Esto se traduce en que la agroindustria,
sobre todo la de exportación,
tiene un crecimiento importante, es
el “campo ganador” de Lorena Ochoa,
mientras que la producción ejidal
de granos básicos entra en crisis.
Para los neoliberales resulta natural
que “más del 40% de los agricultores
mexicanos (productores de maíz,
arroz y frijol que trabajan en tierras
ejidales) vive en pobreza extrema y
de los casi 50 millones de pobres que
viven en México, 30 millones
son habitantes de las zonas rurales”xii.
La solución es que grandes sectores
del campesinado se proletaricen, como
citamos más arriba, ya que “el
excedente de mano de obra ubicada en
el campo se traslada a otros sectores
y regiones de la economía, donde
su productividad es mayor. Aquí
puede surgir otro cuestionamiento: ¿qué
pasaría si en los próximos
años se combina una expulsión
del campesinado de las zonas agrícolas
con las tendencias recesivas en el resto
de la economía? La respuesta
más sincera es reconocer que
existen riesgos asociados a un escenario
económico con esas características.
Hay una apuesta implícita en
torno al futuro. Sin embargo, lo más
probable es que la economía mejore.
Los cambios estructurales realizados
a lo largo de la última década
permiten contar con una economía
mucho más apta para crecer, sobre
todo por el ambiente de inflación
reducida que comienza a registrarse
en la economía del país”.
No nos parece nada probable que “la
economía mejore” gracias a los
“cambios estructurales” que han golpeado
gravemente a lo trabajadores (reformas
fiscal, energética, laboral,
hacendaria). Pero veamos qué
se quiere conseguir con esto.
“
La inversión es la palanca del
desarrollo nacional”xiii dicen y repiten
los apologistas del neoliberalismo.
Dicha “inversión” evidentemente
no viene del gobierno, sino de particulares,
que invierten pensando en su provecho
económico, no en el desarrollo
del país o de su soberanía.
Como no hay grandes capitales que invertir
dentro del país, el estado debe
de hacer imperar un ambiente “atractivo”
para la inversión extranjera.
Dicho ambiente, como podemos ver en
los países del sureste asíatico,
implica la violación sistemática
de los derechos laborales, bajos salarios,
trabajo a destajo, etc. Al haber un
exceso de desempleados (ejército
industrial de reserva) bajarán
los salarios, y un número cada
vez mayor emigrará a Estados
Unidos o Canada para sufrir discriminación,
precariedad laboral y superexplotación.
El
Plan Puebla Panamá, un plan para
construir infraestructura de comunicaciones,
tiene como fin el aprovechar la mano
de obra barata que esta proletarización
masiva de campesinos traería.
Es un plan de superexplotación,
vía maquiladoras y corredores
económicos, de la mano de obra
mexicana y centroamericana, pero también
de las riquezas naturales, tanto en
recursos como en biodiversidad, que
sólo beneficiará a las
trasnacionales, muchas de capital gringo,
que ya hoy saquean México. El
investigador Armando Bartra duda de
las promesas de que se crearan buenos
empleos, “pues las 337 empresas de ese
tipo (maquiladoras) que ya existen en
la región (el 10.3% del total
nacional) pagan sueldos 30% menores
a los de sus semejantes del centro,
y 40% más bajos que las plantas
fronterizasxiv” a lo que se puede añadir
que los trabajadores de maquiladoras
no tienen derechos ni sociales ni sindicales.
Ese
es el proyecto de desarrollo del neoliberalismo,
un proyecto en el que los trabajadores
del campo y de la ciudad no somos más
que la pieza sacrificable de las cuentas
alegres macroeconómicas, y entre
peores sean nuestros salarios y nuestras
condiciones de vida, más rentable
y exitoso será el país.
...ya
lo decía Zapata.
Evidentemente un desarrollo nacional
fundamentado en la pobreza de los trabajadores
no es una alternativa aceptable. A este
problema debe de añadirse la
entrada de granos transgénicos
desde estados Unidosxv y los problemas
de salud y de patente que esto traería.
Pero aún hay más. Sumado
a la proletarización del campesinado,
a la entrada de transgénicos,
al aumento del desempleo, y a la perdida
de soberanía alimentaria, hay
que sumar el que la crisis energética
ha llevado al imperialismo gringo a
buscar tecnologías alternativas.
Una de ellas, los biocombustibles, van
a subir la demanda de maíz, sobre
todo de maíz transgénico
optimizado para ser combustible, lo
que puede llevar en el mediano plazo
a hambrunas, como dice en su columna
del miércoles 16 de abril Alfredo
Jalife-Rahmexvi.
Queda
claro que la solución a esta
problemática ni es una renegociación
del Tratado de Libre Comercio de América
del Norte ni el regresar al sistema
de subsidios populistas del PRI. La
solución es necesariamente una
salida revolucionaria, anticapitalista,
que plantee un desarrollo nacional para
el bienestar de los trabajadores del
campo y la ciudad. La existencia de
organizaciones de tenencia y producción
colectiva de la tierra como la comunidad
y el ejido son tecnologías sociales
que, pese a ser precapitalistas, pueden
servir de cimiento para un orden postcapitalista,
un orden socialistaxvii. Lenin decía
que el socialismo será la suma
de soviets y electricidad, con lo que
quería decir que la organización
democrática y revolucionaria
de los trabajadores, el soviet (comité
obrero) y la tecnología (la electricidad)
serían la base del desarrollo
socialista. De la misma forma, el ejido
y la comunidad más la tecnología,
serán los cimientos del socialismo
en México y para una producción
agrícola sustentable.
Pero
vale la pena recordar las palabras de
Zapata: “Es preciso no olvidar que en
virtud y por efecto de la solidaridad
del proletariado, la emancipación
del obrero no puede lograrse si no se
realiza a la vez la liberación
del campesino.
De no ser así, la burguesía
podría poner estas dos fuerzas,
la una frente a la otra, y aprovecharse,
por ejemplo, de la ignorancia de los
campesinos para combatir y refrenar
los justos impulsos de los trabajadores
citadinos; del mismo modo que, si el
caso se ofrece, podrá utilizar
a los obreros poco conscientes y lanzarlos
contra sus hermanos del campo”xviii.
De
ahí se desprende que sólo
una unión revolucionaria de obreros
y campesinos pueda enfrentar cabalmente
a la burguesía nacional y sus
amos imperialistas. Hoy, la lucha por
rescatar al campo y echar abajo al TLC
debe unirse a las luchas obreras de
los trabajadores del SITUAM, de Cananea,
de los despedidos por Grupo Modelo.
Con las luchas en defensa de la industria
energética (luz y petróleo)
y en defensa de la seguridad social
(IMSS e ISSSTE).
¡¡Viva
Zapata!!
¡¡Por una verdadera Reforma
Agraria!!
¡¡Por la unión revolucionaria
de obreros y campesinos!!
i.
En 1995 el pueblo de Tepoztlán, Morelos,
se movilizó contra la construcción
de un club de Golf en dicho municipio, principalmente
por el impacto negativo que tendría
para la agricultura el enorme consumo de
agua de dicho club. Ver http://www.tepoz10.org
ii.
Acosta, Carlos “El campo, en manos de mujeres
por migración, dice diputado” en
El Sol de Tijuana, 16 de marzo de 2008 .
iii.
Salinas-León, Roberto y Gutiérrez
Chávez, Adolfo, “El impacto del TLCAN
en el campo mexicano” http://www.elcato.org/publicaciones/ensayos/ens-2003-04-11.htmlEl
impacto del TLCAN en el campo mexicano”
http://www.elcato.org/publicaciones/ensayos/ens-2003-04-11.html
iv.
Vélez, Felix. “Los desafíos
que enfrenta el campo en México”.
CIDAC, http://www.cidac.org/vnm/libroscidac/mexico-cambio/Cap-5.PDF
v.
Vélez, Felix. Op Cit.
vi.
http://es.wikisource.org/wiki/Plan_de_Ayala
vii.
Katz, Friederich. “Pancho Villa”, Era, México,
tercera reimpresión, 2005. pp 56.
Bartra, Armando. “Los herederos de Zapata”,
Era, México, 1992.
viii.
Bartra, Armando, Op Cit.
ix.
Bartra, Armando, Op Cit.
x.
Batra, Roger. “Estructura Agraria y Clases
Sociales en México”. Era, México,
Tercera edición 1978.
xi.
Vélez, Felix. Op Cit.
xii.
Salinas-León, Op Cit.
xiii. Palabras de presidente espurio Felipe
Calderón en el foro sobre Inversión
para el Crecimiento Económico y el
Empleo el 2 de Abril del 2008.
xiv.
Batra, Armando. “Detrás del Plan
Puebla Panamá”, http://www.nodo50.org/pchiapas/ppp/ppp4.htm
xv.
http://www.greenpeace.org/espana/campaigns/transgenicos/preguntas-frecuentes/son-todos-los-transgenicos-ma
xvi.
Alfredo Jalife-Rahme, Bajo la Lupa, la Jornada,
16 de abril 2008.
xvii.
A este respecto es muy recomendable el libro
del marxista peruano José Carlos
Mariátegui “Siete ensayos de interpretación
de la realidad peruana”.
xviii.
Emiliano Zapata. “Cartas”. Antorcha, México,
1987, p. p.83-86
(Recopilación realizada por Chantal
López y Othón Cortés)
Benjamín
Argumento
Primer
Fraude:
El 6 de Julio del 2006 la mayoría
(58.55%)i de los mexicanos acudieron
a las urnas. A pesar del alto abstencionismo,
reflejo del hartazgo y desilusión
por las instituciones, la mayoría
de esos votantes acudían a sufragar
con la esperanza de cambiar el rumbo
de México. Hartos de 24 años
de neoliberalismo, la actual fase rapaz
del capitalismo, los mexicanos ansiaban
un proyecto alternativo de nación.
Y acudieron a votar por el candidato
que se los ofrecía: Andrés
Manuel López Obrador. A pesar
de las múltiples traiciones de
su partido, el PRD, y del dudoso origen
del Frente Amplio Progresista (FAP)
(el PT fue fundado con dinero de Raúl
Salinas de Gortari, y el partido “convergencia”
es el feudo personal de un infame priísta:
Dante Delgado) los electores votaron
masivamente por Obrador. Votaron por
acabar con las privatizaciones, por
tener un rumbo nacional independiente
y por parar la carestía de la
vida.
Todos
conocemos el triste desenlace de esta
votación. El presidente del IFE,
Luis Carlos Ugalde, gente de confianza
de la corrupta charra del magisterio
Elba Esther Gordillo, salió a
anunciar, primero, que se detenía
el programa de resultados preliminares,
al estar demasiado cerca ambos candidatos,
y segundo, que el ganador de esa difícil
contienda era el panista Felipe de Jesús
Calderón Hinojosa. El claro derecho
de la mayoría de elegir a sus
gobernantes era robado por la misma
camarilla que 18 años antes había
impuesto, igualmente por un fraude,
a Carlos Salinas de Gortari.
Y
al igual que el gobierno fraudulento
de Salinas, el de Calderón se
ha caracterizado por ser un gobierno
sin dignidad, esclavo a los intereses
de los aparatos económicos internacionales
(FMI, BM, “consenso” de Washington),
las trasnacionales y la burguesía
nacional. Un gobierno que privatiza
las empresas del estado, que pone en
subasta los intereses nacionales y que
atenta contra la estructura social básica
del campo mexicano, como fueron las
reformas a la ley del ejido con Salinas
y de la entrada en vigor del TLC con
Calderón.
Era
claro que el pueblo no se podía
quedar cruzado de brazos. No podíamos
dejar que volviera a suceder lo de 1988.
No debíamos de cometer los mismos
errores.
Segundo
Fraude. Los
seguidores de Obrador esperaban órdenes.
Llenaban en Zócalo con mantas
que así lo afirmaban, dispuestos
a todo, o casi todo, por defender la
democracia y la voluntad popular. Es
aquí donde López Obrador
enseñó el cobre y, como
podemos ver en el documental de Luis
Mandoki “Fraude México 2006”
hizo lo que pudo por contener la movilización.
“Hay muchos riesgos, cuando hay un movimiento
de protesta, de radicalización”,
dice el ex candidato presidencial, quién,
preocupado por la determinación
de sus seguidores buscaba una “forma
de sacar la indignación”.
Y
encontró una fórmula magistral.
Qué podía ser mejor que
una combinación de inutilidad
y radicalismo. El hoy llamado “presidente
legítimo” llamó a sus
seguidores a defender el voto plantándose
en la avenida Reforma. Esto no tuvo
mayores consecuencias para el gobierno
impuesto, que pudo gobernar cómodamente
los días que duró el plantón,
acción que perjudicaba más
a Marcelo Ebrard que a Calderón.
Nada se dijo de tomar o bloquear edificios
públicos, nada se dijo de interrumpir
la agenda presidencial o de tomar el
edificio del IFE. Nada se dijo, en fin,
de medidas que podrían haber
tenido resultados. El propio Andres
Manuel reconoce, ante pregunta expresa
de Mandoki, tanto la inutilidad de bloquear
Reforma como la existencia de medidas
“violentas” más efectivas, pero
él “sabía que (el plantón
de Reforma) era la forma de sacar esa
indignación” (Fraude, 1:13, cursivas
nuestras)
Las
cosas las pone en claro José
Agustín Ortiz Pincheti, siempre
en el mismo documental. “Sí verdaderamente
hubiéramos querido poner de cabeza
al país, con millones de gentes
(sic) que estaban seguros del fraude,
simplemente con bloquear las carreteras
principales y los aeropuertos hubiéramos
provocado una crisis mayúscula”.
Parafraseando, “sí verdaderamente”
hubieran querido defender el voto ciudadano,
con “millones de gentes” hubieran hecho
lo que se lleva años haciendo:
bloquear carreteras. Tan sólo
en el sexenio calderonista los normalistas
de Ayotzinapa Guerrero bloquearon carreterasii,
como lo hizo el Movimiento por la Defensa
de los Manantiales de Morelosiii, en
ambos casos fueron desalojados con lujo
de violencia por fuerzas de la Policía
Federal. Pero claro, el que el movimiento
obradorista tome estas formas de lucha
es un “ riesgo”, como dice López
Obrador, ya que se “radicalizaría”.
Lo que es un riesgo para esos señores,
los líderes del Frente Amplio
Progresista, del perredismo y para el
propio López Obrador, es que
la gente tome conciencia de su propia
fuerza, fuerza que podría usar
en un futuro no sólo para defender
la democracia, sino para enfrentar directamente
el cuasante de nuestros males: el capitalismo
neoliberal.
Ese
fue el segundo fraude: López
Obrador defraudó a su movimiento,
no luchando contra Felipe Calderón
sino conteniendo el movimiento popular
en aras de la “paz” y la “gobernabilidad”.
Bajo Calderón no reina la paz,
reina la Policía Federal.
Tercer
Fraude.
Tras ser incapaz de defender la democracia
y fallarle a las personas que creyeron
en él, dándole su voto,
López Obrador se autoproclamó
“Presidente Legítimo de México”.
Hay que reconocer la constancia de esta
medida, Cuauhtémoc Cárdenas
no hizo nada que se le pareciera tras
el fraude de 1988. Constancia que no
la salva de ser absolutamente inútil,
“simbólica”, dirá quién
la defienda. En sus legítimas
pero intrascendentes funciones, López
Obrador conoció la iniciativa
de privatizar el petróleo y llamó
a movilizarse contra ella.
Andrés
Manuel sabe muy bien que tipo de gente
lo sigue. Son personas dignas, aguerridas,
hartas de que se pisoteen sus derechos,
de que se venda su país. Son
personas que saben salir a las calles,
supieron aguantar en el plantón
de reforma y supieron organizarse para
intentar defender la democracia. Son
personas, en fin con las que “hay muchos
riesgos (...) de radicalización”.
Había que evitar estos riesgos.
La
actitud del obradorismo fue disolver
las brigadas que la gente autogestivamente
había construido y formar “brigadas
en defensa del petróleo” numeradas,
coordinadas, uniformadas y corporativizadas.
A cada brigada se le asignó un
número y un coordinador. Todos
los coordinadores son miembros de los
partidos del FAP, y la mayoría
de ellos de las tribus que apoyaron
a Alejandro Encinas en la pasada (y
sucia) elección interna del PRD.
Es evidente el pago de facturas, sobre
todo a la predominante fracción
bejaranista. Con esto se acaba con la
autogestión de la gente, se mata
su capacidad democrática de decidir
el rumbo del movimiento. Está
claro que así el movimiento no
se radicalizará, más que
radicales, son corruptos los bejaranistas
que reciben sobornos y los ceuístas
(Clauida Sheinbaum y Carlos Imaz) que
vendieron la huelga universitaria de
1987.
¿Y
porqué tanta prudencia? Pues
porque el Presidente Legítimo
se opone a “esta” reforma energética,
pero, como declara en su libroiv si
hubiera asumido la presidencia el no
descartaría el “que inversionistas
nacionales, mediante mecanismos transparentes
de asociación entre el sector
público y el privado, participen
en la expansión y modernización
del sector energético o actividades
relacionadas siempre y cuando lo permitan
las normas constitucionales”. Es decir,
que López Obrador se opone a
la privatización de la infraestructura
energética existente (luz y petróleo)
pero permitiría, “mediante mecanismos
transparentes” que particulares participen
de las ganancias de estos recursos.
Ésto no es más que una
privatización encubierta, ya
que son estas “actividades relacionadas”
(extracción, perforación
y refinación con el petróleo,
producción y distribución
en la electricidad) las que son propiedad
de la nación de acuerdo a la
constitución de 1917, y permitir
que particulares hagan negocio de ellas
viola dicha constitución, sin
impor | | | | |