ACCIÓN REVOLUCIONARIA

Año 2, No. 8 Mayo - Junio de 2008

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Editorial

  • Un Mayo de nuevas jornadas de movilización por la defensa de PEMEX y los energéticos

Hoy día el Estado está trabado en su intento de poner a discusión y aprobar de manera Fast track la llamada “Reforma Energética”. Una lucha interparlamentaria entre las principales fuerzas del congreso (PRI, PAN y PRD), y la movilización popular encabezada por el Frente Amplio Progresista y Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ha generado tal impasse que ni siquiera ésta puede comenzarse públicamente a cabildear; sin embargo, y gracias a los medios de difusión de la burguesía, fue posible saber que el grueso de los partidos burgueses ya poseen un acuerdo en lo general, por debajo de la mesa, desde mucho tiempo antes de que se planteara la reforma en el parlamento, y que va en la dirección de la privatización la paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX).

La “Reforma Energética” representa uno de los puntos medulares de la política económica de Felipe Calderón; es la materialización de lo que Vicente Fox estableció como una posibilidad lejana en materia de energéticos. Planteada como “alianzas estratégicas con quienes tienen experiencia y tecnología” en la exploración y explotación en aguas profundas, la reforma implica asociaciones para compartir recursos y activos pudiendo incluir la producción de petróleo crudo y de gas natural; una reforma en la que PEMEX se convierte en el socio menor de los grandes pulpos petroleros, a pesar de que México aporta lo esencial: las materias primas.

Nos encontramos ante un escenario de agresión profunda por parte del Estado burgués y su política neoliberal desarrollada por los principales organismos financieros del imperialismo. El gobierno de Felipe de Jesús Calderón pretende ceder a los pulpos del petróleo las funciones estratégicas en materia petrolera y eléctrica que corresponde exclusivamente al Estado realizar.

Las fracciones parlamentarias del Partido de la Revolución Democrática (PRD), agrupadas en el Frente Amplio Progresista (FAP), tanto del senado como de la cámara de diputados, han tomado las tribunas de las sedes del legislativo correspondientes para plantear que la discusión sobre la reforma energética se abra al terreno nacional y que se llame de inmediato a un referéndum para discutir el futuro de PEMEX; situación a la que por supuesto se ha negado el Estado burgués y el resto sus partidos. La toma de la cámara alta y la cámara baja se ha hecho acompañar de movilizaciones de grupos de mujeres organizadas tras el liderazgo de AMLO, mejor conocidas como las Adelitas, que también realizan un cerco alrededor del senado para impedir la discusión de la reforma. La izquierda radical, los grupos independientes y sindicatos combativos, así como el grueso de las organizaciones que se reclaman de la clase obrera han brillado por su ausencia, quedando fuera de las movilizaciones por la defensa de los energéticos y contra su entrega al capital privado y extranjero.

AMLO ha centrado todas sus baterías a exigir por los medios de comunicación que se de un debate entre él y el resto de las fuerzas políticas del parlamento, sobre el contenido de la “Reforma Energética”; la pelea entre los partidos burgueses está bastante aguda, tanto que la derecha ultraconservadora llegó a pagar por “Spots” publicitarios en televisión, en el cual se comparaba a AMLO con Mussolini, Hitler y hasta Pinochet por las acciones que están emprendiendo. De hecho ha dejado de lado el desmedido interés por la cabeza del Secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, solo poco después de que el escándalo que se armó durante las elecciones internas de su propio partido, hiciera ver a las pruebas que poseía de los contratos ilegales del Secretario de Gobernación, como algo secundario y sin importancia ya que en la política burguesa “un escándalo tapa a otro escándalo”.

Sin embargo, la política de AMLO es contradictoria y esto se debe a que en sus “puntos para un programa de nación”, aceptó abierta y públicamente la posibilidad de un asociación, en el caso de las aún paraestatales como PEMEX y CFE, con el capital privado o extranjero. Así mismo, lo que él reconoce como intento privatizador de la paraestatal, es todo lo que se plantea desde la “Reforma Energética” de Calderón hacia adelante; soslayando que el proceso de privatización de PEMEX existe desde hace más de 13 años, y que una multitud de trasnacionales petroleras y sus filiales participan en actividades relacionadas con la petroquímica, misma que ya se encuentra privatizada; así como también la distribución, transporte y almacenamiento de gas natural se ha entregado al capital privado. La exploración y explotación del gas seco también se ha entregado vía los Contratos de Servicios Múltiples. Mediante concesiones y contratos a los particulares, empresas privadas participan ya en la perforación de pozos petroleros y en la extracción de crudo y gas natural en varias zonas terrestres y marinas. En algunos de estos casos, el partido al cual AMLO representa ha sido cómplice de las modificaciones que les permiten a los grandes pulpos petroleros operar en nuestro país.

Pero entonces, el lector de esta editorial podría estar advirtiendo que lo que se encuentra leyendo emana de las entrañas del sectarismo, porque AMLO y el FAP prácticamente son los únicos que están realizando acciones en la defensa de PEMEX y contra su privatización, lo cual hasta cierto punto es verdad, pero que no significa que su política sea la más correcta o que en verdad se encuentre planteando acabar con la esencia del problema que es la entrega total o parcial de la industria estratégica de nuestro país al capital trasnacional controlado principalmente por los españoles y los norteamericanos y el nivel de participación ilegal que éstos poseen desde hace muchos años en nuestro país; es la política que está. Reconocemos que son prácticamente los únicos que están librando esa batalla de manera pública y que hay un movimiento de masas que está respaldando su posición. En este sentido, como Grupo de Acción Revolucionaria planteamos que en la defensa de PEMEX y contra su entrega al imperialismo representado por los grandes pulpos petroleros hacemos unidad en la acción para enfrentar y frenar la “Reforma Energética” que entrega a las trasnacionales petroleras las funciones que le corresponde únicamente al Estado realizar. Pero este reconocimiento también es un llamado a la izquierda independiente, a las organizaciones revolucionarias, a los jóvenes y a los estudiantes y a las organizaciones que se reclaman de la clase obrera y socialistas, para que en la lucha contra la entrega del sector energético al imperialismo, salgamos de manera unitaria a plantear lo que AMLO no plantea y en donde se reflejan los límites de su política, y que es la renacionalización total bajo control obrero de la industria energética en nuestro país que significa no sólo rechazar la actual reforma energética sino también tomar de conjunto lo que se ha hecho contra ese sector estratégico y echarlo abajo. Planteamos que el movimiento por la defensa de los energéticos, contra su entrega al imperialismo debe dinamizarse programáticamente hacia una salida obrera y socialista, que mostrará los límites de la política nacionalista burguesa, llamando la huelga general y la lucha callejera como herramientas históricas de lucha de los explotados y los oprimidos que le permitan dar al movimiento en su conjunto un salto cualitativo en la lucha por la defensa de sus intereses. La historia del nacionalismo burgués en América Latina ha demostrado que de lo que se trata es simplemente de cambiar actores para lanzar las reformas estructurales que el imperialismo necesita para sobrevivir.

México y la Crisis mundial
México y el mundo entero se encuentran atravesando por una profunda crisis. Un cuadro de crisis de conjunto, aunque aún no sea general, es siempre la manifestación del agotamiento de una etapa y el inicio de una transición política. Los períodos de transición se han convertido en una regla del proceso mundial. El pasaje ininterrumpido de una transición a otra es un reflejo de la amplitud de la descomposición del sistema social vigente. Las transiciones son la regla, los períodos de equilibrio una excepción. Estas crisis ponen de manifiesto el nivel explosivo que ha alcanzado la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas, en el cuadro capitalista, y las relaciones de producción; entre la economía mundial y las fronteras nacionales; entre el capital y su representación ficticia, representada fundamentalmente por la especulación financiera. Explota la contradicción entre la forma financiera y especulativa de apropiación de la plusvalía y las formas industriales y comerciales. La lucha por “la distribución del ingreso” no la libran el capital y la fuerza de trabajo sino dos formas del capital.

América Latina ha ingresado en esta crisis mundial por la vía energética y por la vía del muro de separación que construye Bush en la frontera con México.

La reaparición del nacionalismo burgués o pequeño burgués en América Latina es un forzado cambio de frente impuesto a la burguesía nativa como consecuencia de la crisis generada en el período precedente, la cual produjo una hecatombe social, insurrecciones y caídas de gobiernos. Expresa claramente el agotamiento de una etapa de “globalización”, aunque el nacionalismo burgués es incapaz de neutralizar las tendencias fundamentales del capital mundial. Es un resultado de la presión de las masas empujadas a la lucha por la miseria social. No tiene un ápice de keynesiano ni recupera el ‘estado social’. Las “misiones” organizadas por Chávez son operaciones de socorro social, no se inscriben en una transformación del Estado. Este nacionalismo procura, antes que nada, restablecer la capacidad de arbitraje del Estado. Explota una coyuntura económica de elevados precios de las materias primas; sus movilizaciones de masas son aisladas y defensivas. Incluso las grandes movilizaciones del chavismo son siempre una reacción a las provocaciones de la derecha. Está por atrás del viejo nacionalismo en los planteos de reorganización social y de movilización de masas.

Debido a esta crisis, el movimiento obrero en nuestro país está atravesando por una ofensiva muy agresiva por parte del Estado que se legalizará tras la aprobación de la “Reforma Energética” con la “Reforma Laboral”. En la situación actual de lo que se trata es de colocar en el terreno de la movilización las demandas de todos los sectores y de la clase trabajadora que se encuentra luchando. Sobre esta dirección, la pelea en contra la entrega de la industria energética y los recursos naturales al imperialismo podría generar una situación revolucionaria que lleve a la derrota de las políticas de hambre del gobierno calderonista y a su caida. De nuestro lado está que el proceso de convulsión política francamente abiertos en 2006 están muy lejos de haber concluido y que es un ciclo que está muy lejos de cerrarse y al cual, en la marcha y por la necesidad de la burguesía de empujar completa su política antiobrera y antipopular, se le van sumando nuevos factores y nuevos actores que están haciendo del Estado burgués y sus instituciones, una gran olla de presión. Este mes de mayo es importante porque el movimiento en su conjunto viene de una serie de luchas importantes por reivindicaciones esenciales como el salario, la seguridad social, la educación, el empleo, etc. Recientemente se han dado grandes ejemplos de lucha y de dignidad obrera como la huelga del SITUAM. Es justo el tiempo para recuperar la memoria histórica y los ejemplos de lucha que como el año pasado, marcaron importantes avances en la conciencia y organización de la clase trabajadora.

Desde hace años en este mes de mayo, organizaciones y sindicatos independientes, jóvenes y estudiantes, sectores populares y en resistencia, hemos marchado hacia el zócalo de la Ciudad de México para refirmar la defensa de nuestras luchas, la defensa de las reivindicaciones de los trabajadores y la unidad internacional de los explotados por el capitalismo. Esto vuelve a plantearse para este año, pero ahora, más que nunca, para defender el petróleo, la industria eléctrica, el agua, la seguridad social; rechazar el tope salarial y las violaciones a los contratos colectivos de trabajo, el trabajo tercerizado y en negro; por un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar; por el no pago de la deuda externa; por la nacionalización de los pulpos energéticos, bancarios, y comerciales; por la defensa de las luchas y a los trabajadores del SITUAM, de Cananea y los mineros en su conjunto, de los despedidos por Grupo Modelo, etc.; por el control obrero y la gestión de la economía por parte de los trabajadores.

También estas nuevas movilizaciones están cruzadas por la lucha de los siderúrgicos de Sidor, en Venezuela, que está golpeando al principal pulpo explotador de la clase obrera internacional: Ternium. Está cruzado por la rebelión popular en Haití, debida a la misma carestía que está empobreciendo a los oprimidos de nuestro país. Está cruzado por la lucha de los campesinos y obreros de Bolivia contra la conspiración de la derecha y por la expropiación de los latifundios y grandes capitales sojeros.

En el reconocimiento de la necesidad de unirnos en esta defensa, se manifiesta la conciencia de clase de los luchadores y activistas.
Lo que ocurra en México no estará determinado por los roces entre las distintas fuerzas del parlamento burgués que, como ocurre siempre, acabarán entendiéndose entre ellos contra las masas. Nuestro futuro estará determinado por el antagonismo irreconciliable de la clase obrera de la ciudad y los campesinos y las masas urbanas pobres, de un lado, y el gran capital financiero, industrial y agrario, del otro.


Nacional

  • SEGURIDAD (IN).

Laura Milla

Con el uniforme militar bien puesto (aunque le quede grande) y la ayuda de sus colaboradores de las diferentes fuerzas políticas parlamentarias, la estrategia Calderonista sobre seguridad y control de la delincuencia y el narcotráfico toma cada día más fuerza en el país.

So pretexto de la existencia de diversas organizaciones delictivas y cárteles de la droga, el país se militariza en pos de garantizar no sólo la aprobación de las tan ansiadas reformas sino que además dentro del marco privatizador, pretende llevar a cabo diversos mecanismos que faciliten la venta del país, es decir, que aplasten todo intento de lucha y resistencia en este sentido.

Jugando a las guerritas
Instalando verdaderas bases militares en diversos estados, el clima de represión y violencia hacia la población en general va en aumento.

Poblaciones enteras en estado de sitio, desapariciones forzadas, decenas de asesinatos y cientos de vejaciones y arbitrariedades, es lo que hoy en el país significa la seguridad.

A pesar de los buenos consejos de sus asesores “uribistas”, el reflejo de la crisis en el gobierno y sus instituciones es evidente; de manera más clara lo podemos observar con el reforzamiento de los operativos en el norte del país en donde se sumaron a más de 2500 efectivos del ejército y la PFP, a los más de 500 militares que ya habían, lo cual ha puesto en conflicto, incluso a las corporaciones policiacas estales, ya que el ejército, ejerce o pretende ejercer un control total de las instituciones y no sólo eso sino que además irónicamente, elementos de dichas corporaciones, se han quejado de diversas arbitrariedades y abusos por parte del mando militar.

Las denuncias
Cada vez se acumulan a una larga lista, más hechos violentos en el país, las denuncias en este sentido han sido muchísimas, desde las que han podido cubrir los medios, como el asesinato por parte del ejército, de familias en sus propios vehículos, hasta las que no tienen eco de manera pública como las que se dan en barrios, zonas rurales e indígenas.

Dentro de esta política de seguridad nacional que continúa con el gobierno calderonista, podemos observar los rasgos cada vez más aterradores de su implementación: la desaparición, la tortura, el allanamiento, las detenciones arbitrarias son las constantes. Sin embargo, hay un rasgo que podemos destacar y calificar de repugnante y miserable: el abuso sexual, como un acto para reprimir a las mujeres que luchan dentro de este sistema patriarcal y machista, y como instrumento para debilitar y sobajar al conjunto del movimiento (ya que también se ha dado esto, en detenciones a compañeros). Esta forma mezquina de la política panista del terror y la represión, se puso al descubierto con toda impunidad en los hechos ocurridos en San Salvador Atenco (el 3 y 4 de mayo de 2006). Y hoy vuelve a ponerse en práctica, en diversos estados como en Oaxaca, con la detención de un grupo de mexicanos y centroamericanos, en los que fue violada una mujer que estaba embarazada y que perdió a su producto como consecuencia de estos hechos1, por mencionar un caso reciente.

Como podemos observar, estas prácticas son características claras de la fascistización de la política de Calderón que buscará a toda costa, garantizar el buen paso de las reformas y el sostenimiento de sus negocios más rentables, donde por cierto está el narcotráfico.

Nos quieren dar a todos
En el marco de las reformas, es cada vez más evidente que la estrategia del gobierno, es garantizar a los pulpos trasnacionales la estabilidad de sus negocios; siendo cada vez más visibles los ataques por parte de militares y policías estatales en zonas rurales e indígenas, en las cuales existe una significativa movilización por la defensa de la tierra, el agua, el maíz, etc. Estos mecanismos de terror en estas zonas van en pos de despojar y desplazar del golpeado campo mexicano a más campesinos, la violencia en las diferentes escuelas de educación pública del país son el tema de conversación de los últimos días, no sólo en estados como Guerrero y Oaxaca sino también en la capital del país, donde los diversos ataques de los ya conocidos grupos porriles, han intentado desarticular todas las expresiones de organización dentro de los planteles de educación media superior y superior; y no sólo eso sino que además grupos de golpeadores y policías, del brazo del charrismo sindical han intervenido de manera directa y violenta para frenar los intentos de resistencia y de lucha dentro de varios sindicatos en el país.

En este sentido, el clima de violencia ha llegado de manera más directa a los sectores en resistencia. Y aquí es donde es importante resaltar el papel no sólo del partido en el gobierno sino de todos aquellos que han hecho posible, que el país sea un polvorín. En el caso del PRI y de los estados que gobierna es claro el pacto que existe con el crimen organizado, ejemplo de esto es el desarrollo y la expansión del narcotráfico y todo tipo de asesinatos en el norte del país.

Sin embargo, uno de los papeles más atroces dentro del plan de seguridad de Calderón ha sido el del PRD, que en varios estados en los que gobierna, es el autor material de la represión como en el caso del Estado de Guerrero, con el gobierno de Zeferino Torreblanca quien ha utilizado la fuerza contra movilizaciones estudiantiles y campesinas, o el Estado de Chiapas gobernado por Juan Sabines, quien además de haber reprimido diversas movilizaciones, ha tenido una actitud de omisión en temas como la violación a los derechos humanos, la situación de los presos políticos y el trato a los migrantes en la frontera sur. Y no sólo eso, sino que en diversos lugares donde está la movilización y la resistencia a la orden del día, el PRD se ha convertido en la reacción que pretende anular a la izquierda independiente y clasista, lo que queda claramente señalado en las recientes movilizaciones contra la “privatización” de PEMEX, en las que el mismo López Obrador, señalaba de provocaciones a las acciones de protesta que no estuvieran debidamente permitidas u organizadas por los famosos coordinadores de brigada, aislando con esto al conjunto del movimiento social que pretende una lucha unificada en defensa del petróleo y que no necesita de permisos u organización externa; esto en un intento de convertir a La Resistencia Civil sólo en un esfuerzo sectario de una fracción del PRD.

Contra la represión, no al miedo y no a la negociación.
Ante el panorama difícil que tenemos y que seguramente irá subiendo de tono debido a la situación del país, sólo la movilización y la lucha en las calles; la lucha por la democratización de los sindicatos, las diferentes demandas en los centros de trabajo, la expulsión de los porros y la democratización de los centros de estudio, las luchas en defensa del campo, la organización callejera en los barrios, la lucha por la renacionalización de los energéticos, es decir, luchar por nuestras demandas históricas, será lo único que nos dote de la fuerza y de las herramientas necesarias para fortalecer al movimiento social en su conjunto y nos ponga a la ofensiva contra las políticas represivas del Estado, ya que en la acción política de nada sirven los pactos con aquellos que se esconden tras un discurso de izquierda y que sin embargo son los principales colaboradores de la represión.

Debemos recordar las pérdidas que han originado las victorias del movimiento social y no olvidar que ni nuestras de mandas, ni la justicia están a negociar.

¡Contra la represión y la militarización, la organización revolucionaria y la lucha callejera!
¡Repudio total a la militarización del país!
¡Alto a la represión, a la violencia y la persecución!
¡Luchar, Vencer!

1. Datos tomados de CIMAC Oaxaca, Oax., 9 abril 2008.


  • Urge echar abajo el Tratado de Libre Comercio.
    La lucha del campo: lucha de todos los trabajadores.

Benjamín Argumento

Hoy los mismos señores que se llenan la boca de mentiras asegurándonos que la reforma energética no es privatizadora o que una “desaceleración económica” (antes se llamaba “crisis”) en Estados Unidos no afectará la economía Mexicana nos dicen sin rubor que “el campo mexicano es un campo ganador”. Con el pésimo gusto añadido de usar como vocera a una golfista, uno de los deportes más elitistas y agresivo contra el ecosistemai. El campo mexicano, que en la administración de Fox expulsó “400 mil migrantes hacia el extranjero, más 300 mil personas de emigración interna”ii, el campo donde “más del 40% de los agricultores vive en pobreza extrema y de los casi 50 millones de pobres que viven en México, 30 millones son habitantes de las zonas rurales”iii no es un campo ganador, es un campo en crisis.

Desde que México sigue el rumbo neoliberal, que nos fue promocionado como la entrada al primer mundo en época de Salinas de Gortari, la “solución” que se procuró dar al campo fue liberarlo de las “trabas” que representan para los capitalistas la propiedad comunitaria de la tierra, los subsidios agrícolas y las barreras arancelarias que protegían al campo para dejarlo en las frías manos del mercado, que, según ellos, “sí funciona adecuadamente, lo hace mucho mejor” que cualquier funcionarioiv.

Esta lógica de mercado se rige por conceptos “eficientistas”, viendo como natural que, al no ser “productivo” el campo, los campesinos se dediquen a otra actividad “más rentable”, llegando al grado de recomendar que “las políticas de alivio a la pobreza extrema rural deben tener un importante componente educativo. Sólo así se hará menos doloroso el proceso de proletarización de los campesinos. De igual manera, para que la población campesina supere su condición ancestral de pobreza, es un imperativo elevar la eficiencia y productividad del sector agrícola.”v Para hacer eficiente al campo es necesario combatir la propiedad ejidal y comunitaria de la tierra, ya que, de acuerdo a los teóricos neoliberales que citamos, el ejido o la comunidad rural al no poder ser embargados no eran sujetos a crédito. Esto evitaba que los campesinos se “capitalizaran” y pudieran modernizarse para “competir” con el mercado internacional. Siempre de acuerdo a los neoliberales, los principales perjudicados con esa medida eran los consumidores y los contribuyentes.

La verdad histórica.
La actual crisis del campo mexicano es consecuencia de la derrota de la Convención Revolucionaria de Aguascalientes, que levantó en 1914 el Plan de Ayalavi del Ejército Libertador del Sur. Este Plan consideraba un gran reparto de las tierras de los hacendados y la restitución de estas para las comunidades. Esta medida hubiera permitido un crecimiento sostenido del campo, sobre todo en los cultivos de maíz, frijol y arroz, cultivos alimenticios, lo que conllevaría un desarrollo de la comunidad o pueblo (prehispánica, y por ende precapitalista) como unidad económica y de poder local. La existencia en muchas de estas comunidades de métodos asamblearios y comunitarios (tequio) las dotan de un importante factor social y democratizante.

En lugar de eso, al derrotar a los ejércitos campesinos de Zapata y Villa, el gobierno constitucionalista de Obregón y Carranza hizo poco o nada por repartir tierrasvii, fue hasta el sexenio de Lázaro Cárdenasviii que se hizo un reparto agrario importante, de 18 millones de hectáreas a comunidades y ejidos. Sin embargo, este reparto no fue una concesión graciosa del gobierno, sino que respondió a importantes movilizaciones, en muchos casos de carácter revolucionario, en Puebla, Hidalgo, Jalisco, Michoacán y otros estadosix. Este reparto de tierra, pese a su importancia, se vio frenado, al no existir una continuidad del proyecto, no sólo no se repartieron más tierras, sino que nunca hubo un impulso suficiente de créditos, tecnología, abonos, etcétera, para hacer productivo ese campo. Esto lo retrata el sentimiento popular en el Corrido de la Reforma Agraria que canta Judith Reyes: “Solicitando parcela los años fueron pasando, Cárdenas daba la tierra y Alemán la iba quitando”.

El ejido, que nunca pudo capitalizarse y cuya producción fue cada vez menos rentable comparada con la gran propiedad (más de 5 hectáreas)x estaba ya en una situación muy difícil cuando otro usurpador de la presidencia, Carlos Salinas de Gortari, implementó en 1992 los cambios que los neoliberales venían sugiriendo.

Las recetas neoliberales.
No es ninguna coincidencia que las reformas al artículo 27 sobre propiedad ejidal y la negociación del Tratado de Libre Comercio hayan sucedido en el sexenio de Salinas de Gortari. El plan neoliberal es el hacer competitivo al campo, por lo que las zonas con producciones más rentables son apoyadas en detrimento de las que no lo son. La receta neoliberal admite sin tapujos que “No toda concentración de tierras es indeseable. Incluso es conveniente una operación más grande cuando existen economías de escala”xi. Esto se traduce en que la agroindustria, sobre todo la de exportación, tiene un crecimiento importante, es el “campo ganador” de Lorena Ochoa, mientras que la producción ejidal de granos básicos entra en crisis. Para los neoliberales resulta natural que “más del 40% de los agricultores mexicanos (productores de maíz, arroz y frijol que trabajan en tierras ejidales) vive en pobreza extrema y de los casi 50 millones de pobres que viven en México, 30 millones son habitantes de las zonas rurales”xii. La solución es que grandes sectores del campesinado se proletaricen, como citamos más arriba, ya que “el excedente de mano de obra ubicada en el campo se traslada a otros sectores y regiones de la economía, donde su productividad es mayor. Aquí puede surgir otro cuestionamiento: ¿qué pasaría si en los próximos años se combina una expulsión del campesinado de las zonas agrícolas con las tendencias recesivas en el resto de la economía? La respuesta más sincera es reconocer que existen riesgos asociados a un escenario económico con esas características. Hay una apuesta implícita en torno al futuro. Sin embargo, lo más probable es que la economía mejore. Los cambios estructurales realizados a lo largo de la última década permiten contar con una economía mucho más apta para crecer, sobre todo por el ambiente de inflación reducida que comienza a registrarse en la economía del país”. No nos parece nada probable que “la economía mejore” gracias a los “cambios estructurales” que han golpeado gravemente a lo trabajadores (reformas fiscal, energética, laboral, hacendaria). Pero veamos qué se quiere conseguir con esto.

“ La inversión es la palanca del desarrollo nacional”xiii dicen y repiten los apologistas del neoliberalismo. Dicha “inversión” evidentemente no viene del gobierno, sino de particulares, que invierten pensando en su provecho económico, no en el desarrollo del país o de su soberanía. Como no hay grandes capitales que invertir dentro del país, el estado debe de hacer imperar un ambiente “atractivo” para la inversión extranjera. Dicho ambiente, como podemos ver en los países del sureste asíatico, implica la violación sistemática de los derechos laborales, bajos salarios, trabajo a destajo, etc. Al haber un exceso de desempleados (ejército industrial de reserva) bajarán los salarios, y un número cada vez mayor emigrará a Estados Unidos o Canada para sufrir discriminación, precariedad laboral y superexplotación.

El Plan Puebla Panamá, un plan para construir infraestructura de comunicaciones, tiene como fin el aprovechar la mano de obra barata que esta proletarización masiva de campesinos traería. Es un plan de superexplotación, vía maquiladoras y corredores económicos, de la mano de obra mexicana y centroamericana, pero también de las riquezas naturales, tanto en recursos como en biodiversidad, que sólo beneficiará a las trasnacionales, muchas de capital gringo, que ya hoy saquean México. El investigador Armando Bartra duda de las promesas de que se crearan buenos empleos, “pues las 337 empresas de ese tipo (maquiladoras) que ya existen en la región (el 10.3% del total nacional) pagan sueldos 30% menores a los de sus semejantes del centro, y 40% más bajos que las plantas fronterizasxiv” a lo que se puede añadir que los trabajadores de maquiladoras no tienen derechos ni sociales ni sindicales.

Ese es el proyecto de desarrollo del neoliberalismo, un proyecto en el que los trabajadores del campo y de la ciudad no somos más que la pieza sacrificable de las cuentas alegres macroeconómicas, y entre peores sean nuestros salarios y nuestras condiciones de vida, más rentable y exitoso será el país.

...ya lo decía Zapata.
Evidentemente un desarrollo nacional fundamentado en la pobreza de los trabajadores no es una alternativa aceptable. A este problema debe de añadirse la entrada de granos transgénicos desde estados Unidosxv y los problemas de salud y de patente que esto traería. Pero aún hay más. Sumado a la proletarización del campesinado, a la entrada de transgénicos, al aumento del desempleo, y a la perdida de soberanía alimentaria, hay que sumar el que la crisis energética ha llevado al imperialismo gringo a buscar tecnologías alternativas. Una de ellas, los biocombustibles, van a subir la demanda de maíz, sobre todo de maíz transgénico optimizado para ser combustible, lo que puede llevar en el mediano plazo a hambrunas, como dice en su columna del miércoles 16 de abril Alfredo Jalife-Rahmexvi.

Queda claro que la solución a esta problemática ni es una renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte ni el regresar al sistema de subsidios populistas del PRI. La solución es necesariamente una salida revolucionaria, anticapitalista, que plantee un desarrollo nacional para el bienestar de los trabajadores del campo y la ciudad. La existencia de organizaciones de tenencia y producción colectiva de la tierra como la comunidad y el ejido son tecnologías sociales que, pese a ser precapitalistas, pueden servir de cimiento para un orden postcapitalista, un orden socialistaxvii. Lenin decía que el socialismo será la suma de soviets y electricidad, con lo que quería decir que la organización democrática y revolucionaria de los trabajadores, el soviet (comité obrero) y la tecnología (la electricidad) serían la base del desarrollo socialista. De la misma forma, el ejido y la comunidad más la tecnología, serán los cimientos del socialismo en México y para una producción agrícola sustentable.

Pero vale la pena recordar las palabras de Zapata: “Es preciso no olvidar que en virtud y por efecto de la solidaridad del proletariado, la emancipación del obrero no puede lograrse si no se realiza a la vez la liberación del campesino.
De no ser así, la burguesía podría poner estas dos fuerzas, la una frente a la otra, y aprovecharse, por ejemplo, de la ignorancia de los campesinos para combatir y refrenar los justos impulsos de los trabajadores citadinos; del mismo modo que, si el caso se ofrece, podrá utilizar a los obreros poco conscientes y lanzarlos contra sus hermanos del campo”xviii.

De ahí se desprende que sólo una unión revolucionaria de obreros y campesinos pueda enfrentar cabalmente a la burguesía nacional y sus amos imperialistas. Hoy, la lucha por rescatar al campo y echar abajo al TLC debe unirse a las luchas obreras de los trabajadores del SITUAM, de Cananea, de los despedidos por Grupo Modelo. Con las luchas en defensa de la industria energética (luz y petróleo) y en defensa de la seguridad social (IMSS e ISSSTE).

¡¡Viva Zapata!!
¡¡Por una verdadera Reforma Agraria!!
¡¡Por la unión revolucionaria de obreros y campesinos!!

i. En 1995 el pueblo de Tepoztlán, Morelos, se movilizó contra la construcción de un club de Golf en dicho municipio, principalmente por el impacto negativo que tendría para la agricultura el enorme consumo de agua de dicho club. Ver http://www.tepoz10.org
ii. Acosta, Carlos “El campo, en manos de mujeres por migración, dice diputado” en El Sol de Tijuana, 16 de marzo de 2008 .
iii. Salinas-León, Roberto y Gutiérrez Chávez, Adolfo, “El impacto del TLCAN en el campo mexicano” http://www.elcato.org/publicaciones/ensayos/ens-2003-04-11.htmlEl impacto del TLCAN en el campo mexicano” http://www.elcato.org/publicaciones/ensayos/ens-2003-04-11.html
iv. Vélez, Felix. “Los desafíos que enfrenta el campo en México”. CIDAC, http://www.cidac.org/vnm/libroscidac/mexico-cambio/Cap-5.PDF
v. Vélez, Felix. Op Cit.
vi. http://es.wikisource.org/wiki/Plan_de_Ayala
vii. Katz, Friederich. “Pancho Villa”, Era, México, tercera reimpresión, 2005. pp 56. Bartra, Armando. “Los herederos de Zapata”, Era, México, 1992.
viii. Bartra, Armando, Op Cit.
ix. Bartra, Armando, Op Cit.
x. Batra, Roger. “Estructura Agraria y Clases Sociales en México”. Era, México, Tercera edición 1978.
xi. Vélez, Felix. Op Cit.
xii. Salinas-León, Op Cit.
xiii. Palabras de presidente espurio Felipe Calderón en el foro sobre Inversión para el Crecimiento Económico y el Empleo el 2 de Abril del 2008.
xiv. Batra, Armando. “Detrás del Plan Puebla Panamá”, http://www.nodo50.org/pchiapas/ppp/ppp4.htm
xv. http://www.greenpeace.org/espana/campaigns/transgenicos/preguntas-frecuentes/son-todos-los-transgenicos-ma
xvi. Alfredo Jalife-Rahme, Bajo la Lupa, la Jornada, 16 de abril 2008.
xvii. A este respecto es muy recomendable el libro del marxista peruano José Carlos Mariátegui “Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana”.
xviii. Emiliano Zapata. “Cartas”. Antorcha, México, 1987, p. p.83-86
(Recopilación realizada por Chantal López y Othón Cortés)

  • Tres Fraudes y un Funeral - Exclusivo de Internet.

Benjamín Argumento

Primer Fraude:
El 6 de Julio del 2006 la mayoría (58.55%)i de los mexicanos acudieron a las urnas. A pesar del alto abstencionismo, reflejo del hartazgo y desilusión por las instituciones, la mayoría de esos votantes acudían a sufragar con la esperanza de cambiar el rumbo de México. Hartos de 24 años de neoliberalismo, la actual fase rapaz del capitalismo, los mexicanos ansiaban un proyecto alternativo de nación. Y acudieron a votar por el candidato que se los ofrecía: Andrés Manuel López Obrador. A pesar de las múltiples traiciones de su partido, el PRD, y del dudoso origen del Frente Amplio Progresista (FAP) (el PT fue fundado con dinero de Raúl Salinas de Gortari, y el partido “convergencia” es el feudo personal de un infame priísta: Dante Delgado) los electores votaron masivamente por Obrador. Votaron por acabar con las privatizaciones, por tener un rumbo nacional independiente y por parar la carestía de la vida.

Todos conocemos el triste desenlace de esta votación. El presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, gente de confianza de la corrupta charra del magisterio Elba Esther Gordillo, salió a anunciar, primero, que se detenía el programa de resultados preliminares, al estar demasiado cerca ambos candidatos, y segundo, que el ganador de esa difícil contienda era el panista Felipe de Jesús Calderón Hinojosa. El claro derecho de la mayoría de elegir a sus gobernantes era robado por la misma camarilla que 18 años antes había impuesto, igualmente por un fraude, a Carlos Salinas de Gortari.

Y al igual que el gobierno fraudulento de Salinas, el de Calderón se ha caracterizado por ser un gobierno sin dignidad, esclavo a los intereses de los aparatos económicos internacionales (FMI, BM, “consenso” de Washington), las trasnacionales y la burguesía nacional. Un gobierno que privatiza las empresas del estado, que pone en subasta los intereses nacionales y que atenta contra la estructura social básica del campo mexicano, como fueron las reformas a la ley del ejido con Salinas y de la entrada en vigor del TLC con Calderón.

Era claro que el pueblo no se podía quedar cruzado de brazos. No podíamos dejar que volviera a suceder lo de 1988. No debíamos de cometer los mismos errores.

Segundo Fraude.
Los seguidores de Obrador esperaban órdenes. Llenaban en Zócalo con mantas que así lo afirmaban, dispuestos a todo, o casi todo, por defender la democracia y la voluntad popular. Es aquí donde López Obrador enseñó el cobre y, como podemos ver en el documental de Luis Mandoki “Fraude México 2006” hizo lo que pudo por contener la movilización. “Hay muchos riesgos, cuando hay un movimiento de protesta, de radicalización”, dice el ex candidato presidencial, quién, preocupado por la determinación de sus seguidores buscaba una “forma de sacar la indignación”.

Y encontró una fórmula magistral. Qué podía ser mejor que una combinación de inutilidad y radicalismo. El hoy llamado “presidente legítimo” llamó a sus seguidores a defender el voto plantándose en la avenida Reforma. Esto no tuvo mayores consecuencias para el gobierno impuesto, que pudo gobernar cómodamente los días que duró el plantón, acción que perjudicaba más a Marcelo Ebrard que a Calderón. Nada se dijo de tomar o bloquear edificios públicos, nada se dijo de interrumpir la agenda presidencial o de tomar el edificio del IFE. Nada se dijo, en fin, de medidas que podrían haber tenido resultados. El propio Andres Manuel reconoce, ante pregunta expresa de Mandoki, tanto la inutilidad de bloquear Reforma como la existencia de medidas “violentas” más efectivas, pero él “sabía que (el plantón de Reforma) era la forma de sacar esa indignación” (Fraude, 1:13, cursivas nuestras)

Las cosas las pone en claro José Agustín Ortiz Pincheti, siempre en el mismo documental. “Sí verdaderamente hubiéramos querido poner de cabeza al país, con millones de gentes (sic) que estaban seguros del fraude, simplemente con bloquear las carreteras principales y los aeropuertos hubiéramos provocado una crisis mayúscula”. Parafraseando, “sí verdaderamente” hubieran querido defender el voto ciudadano, con “millones de gentes” hubieran hecho lo que se lleva años haciendo: bloquear carreteras. Tan sólo en el sexenio calderonista los normalistas de Ayotzinapa Guerrero bloquearon carreterasii, como lo hizo el Movimiento por la Defensa de los Manantiales de Morelosiii, en ambos casos fueron desalojados con lujo de violencia por fuerzas de la Policía Federal. Pero claro, el que el movimiento obradorista tome estas formas de lucha es un “ riesgo”, como dice López Obrador, ya que se “radicalizaría”. Lo que es un riesgo para esos señores, los líderes del Frente Amplio Progresista, del perredismo y para el propio López Obrador, es que la gente tome conciencia de su propia fuerza, fuerza que podría usar en un futuro no sólo para defender la democracia, sino para enfrentar directamente el cuasante de nuestros males: el capitalismo neoliberal.

Ese fue el segundo fraude: López Obrador defraudó a su movimiento, no luchando contra Felipe Calderón sino conteniendo el movimiento popular en aras de la “paz” y la “gobernabilidad”. Bajo Calderón no reina la paz, reina la Policía Federal.

Tercer Fraude.
Tras ser incapaz de defender la democracia y fallarle a las personas que creyeron en él, dándole su voto, López Obrador se autoproclamó “Presidente Legítimo de México”. Hay que reconocer la constancia de esta medida, Cuauhtémoc Cárdenas no hizo nada que se le pareciera tras el fraude de 1988. Constancia que no la salva de ser absolutamente inútil, “simbólica”, dirá quién la defienda. En sus legítimas pero intrascendentes funciones, López Obrador conoció la iniciativa de privatizar el petróleo y llamó a movilizarse contra ella.

Andrés Manuel sabe muy bien que tipo de gente lo sigue. Son personas dignas, aguerridas, hartas de que se pisoteen sus derechos, de que se venda su país. Son personas que saben salir a las calles, supieron aguantar en el plantón de reforma y supieron organizarse para intentar defender la democracia. Son personas, en fin con las que “hay muchos riesgos (...) de radicalización”. Había que evitar estos riesgos.

La actitud del obradorismo fue disolver las brigadas que la gente autogestivamente había construido y formar “brigadas en defensa del petróleo” numeradas, coordinadas, uniformadas y corporativizadas. A cada brigada se le asignó un número y un coordinador. Todos los coordinadores son miembros de los partidos del FAP, y la mayoría de ellos de las tribus que apoyaron a Alejandro Encinas en la pasada (y sucia) elección interna del PRD. Es evidente el pago de facturas, sobre todo a la predominante fracción bejaranista. Con esto se acaba con la autogestión de la gente, se mata su capacidad democrática de decidir el rumbo del movimiento. Está claro que así el movimiento no se radicalizará, más que radicales, son corruptos los bejaranistas que reciben sobornos y los ceuístas (Clauida Sheinbaum y Carlos Imaz) que vendieron la huelga universitaria de 1987.

¿Y porqué tanta prudencia? Pues porque el Presidente Legítimo se opone a “esta” reforma energética, pero, como declara en su libroiv si hubiera asumido la presidencia el no descartaría el “que inversionistas nacionales, mediante mecanismos transparentes de asociación entre el sector público y el privado, participen en la expansión y modernización del sector energético o actividades relacionadas siempre y cuando lo permitan las normas constitucionales”. Es decir, que López Obrador se opone a la privatización de la infraestructura energética existente (luz y petróleo) pero permitiría, “mediante mecanismos transparentes” que particulares participen de las ganancias de estos recursos. Ésto no es más que una privatización encubierta, ya que son estas “actividades relacionadas” (extracción, perforación y refinación con el petróleo, producción y distribución en la electricidad) las que son propiedad de la nación de acuerdo a la constitución de 1917, y permitir que particulares hagan negocio de ellas viola dicha constitución, sin impor